Real Valladolid

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La visión de Diego Mariño

Diego Mariño, durante un entrenamiento con el Levante esta temporada.
Diego Mariño, durante un entrenamiento con el Levante esta temporada. / Jorge Ramírez
  • El portero cedido en el Levante explica las razones de su salida, sigue el día a día de Zorrilla y ve al Valladolid en la misma dinámica que permitió al Villarreal remontar y ascender directamente en 2013

Diego Mariño (Vigo, 1990) está contento. El Levante roza la permanencia en Primera y el guardameta se ha consolidado como titular en la portería granota, donde ha disputado 30 partidos. Desde la distancia, Mariño sigue la actualidad blanquivioleta y confía en el ascenso del Real Valladolid. Contractualmente, el retorno a Primera del Pucela le devolvería a Zorrilla. «Estoy cedido en el Levante y, si el equipo asciende, yo tengo que volver. Lo tengo muy claro desde el principio y nadie me ha dicho lo contrario», explica Mariño.

La salida del portero el pasado verano levantó oleaje en Zorrilla. El portero recibió una oferta del Levante tras la venta de Keylor Navas al Real Madrid y se acogió a una cláusula para marcharse cedido al club valenciano. El Real Valladolid entendió que ejecutó la opción fuera de plazo y recurrió al Comité de Licencias de la Liga de Fútbol Profesional, que finalmente otorgó la razón a Mariño y al Levante.

«Yo intenté hablar con todo el mundo. Antes de que saliese todo, hablé con el presidente, con Braulio [Vázquez], con el míster [Rubi]. Siempre dije que quería hacer las cosas bien y con sentido. Tengo la conciencia tranquila. En ningún momento he hecho nada fuera de lugar, fuera de las normas. Al final se vio que me dieron la razón. El presi no lo vio así, aunque entiendo que trataba de defender sus intereses. Yo no pedía ninguna locura, nada fuera de las normas, nada ilegal, nada raro. Era una oportunidad muy buena la que se me presentaba. Cualquier compañero habría hecho lo mismo», relata Mariño.

El portero del Levante explica que no se marchó por una cuestión económica. «No era por dinero ni porque no estuviese contento. Me fui por la oportunidad de jugar con el Levante en Primera División. Si no cojo ese tren, a lo mejor no vuelve a pasar. Era una oportunidad para mi progresión. Tengo la conciencia tranquila y sé que no hice nada malo. Mucha gente de dentro me entendió. Braulio y el míster me entendieron. Está claro que fastidia porque contaban conmigo, pero desde el primer momento lo supieron. Era una oportunidad que no podía dejar escapar. Yo me iba a un equipo que me ofrecía muchas garantías de jugar. Si no hubiera sido así, me habría quedado en el Real Valladolid. Vine al Levante para seguir jugando y mejorando en Primera, no por otra cosa».

Diego Mariño mantiene el contacto con el vestuario de Zorrilla y ve todos los partidos del Pucela que puede. El ascenso directo del equipo de Rubi no le parece una opción descabellada. Hay algunos puntos en común (otros diferentes) con la situación que él mismo vivió en el Villarreal en la temporada 2012-2013. Entonces, la plantilla del conjunto castellonense era considerada, de manera casi unánime, como la mejor de la competición, lo mismo que sucede ahora con el Real Valladolid. En aquel plantel, militaban Jonathan Pereira y Hernán Pérez, actualmente jugadores blanquivioleta. A estas alturas de la temporada, el Villarreal era el cuarto clasificado (como el Real Valladolid en el presente). El Girona ocupaba el segundo puesto (igual que en la actualidad) y se encontraba a cinco puntos de distancia (ahora son seis). La mejor racha del conjunto amarillo hasta la jornada 37ª era de tres victorias consecutivas (la misma que ha logrado este año el Real Valladolid). En esas condiciones, pocos apostaban por una racha de cinco triunfos en los últimos cinco partidos, pero el vestuario amarillo no perdió la fe: el Villarreal logró pleno de victorias en el tramo final y subió directamente.

«Habíamos empezado bastante mal la temporada», recuerda Mariño. «No jugábamos bien ni encontrábamos sensaciones positivas. En febrero empezamos a mejorar, pero llegamos al final de Liga con la desventaja que arrastrábamos. El ascenso directo parecía muy complicado. Sin embargo, nos vimos en el mejor momento de la temporada. Creímos en nosotros mismos. Teníamos un equipazo, el mejor de Segunda ese año, y aunque no habíamos logrado una racha igual en toda la temporada, sabíamos que era posible».

En la aceleración final, el Villarreal venció a las dos escuadras que le antecedían en la tabla:el Alcorcónentrenado por Bordalás (al que ganó por 1-3 en Santo Domingo) y el Girona que dirigía Rubi (al que goleó por 4-1 en El Madrigal). «Tuvimos la suerte de cruzarnos con rivales que estaban por delante. Nos decíamos ‘ahora, es ahora; si les ganamos, les recortamos puntos y les metemos presión’. Era difícil, pero apuramos nuestras posibilidades y lo conseguimos».

Diego Mariño considera ahora que el Real Valladolid puede superar al Sporting y dar caza al Girona en el segundo puesto en el tramo final de la Liga Adelante. «El equipo se encuentra en un gran momento y ha recuperado a jugadores que estaban lesionados. Es difícil porque tiene que ganar todos los partidos y depende de los fallos de Girona y Sporting, pero, por vestuario y por lo que conozco de allí, lo veo posible. Tiene la mejor plantilla de Segunda y se ha reforzado muy bien en invierno. Si algún equipo puede ganar todos los partidos que quedan y meter presión, ese es el Real Valladolid. Los otros no disponen de esa plantilla».

El ascenso (directo o en el ‘play-off’) supondría, al menos sobre el papel, la vuelta de Mariño a Zorrilla. En este caso, el portero se vería obligado a congraciarse con buena parte de una afición blanquivioleta que no entendió su marcha:«Yo me encargaría de que la gente volviese a estar contenta conmigo. Lo tengo claro».