Real Valladolid

Mendilibar: «Existe la posibilidad de ir al Real Valladolid»

José Luis Mendilibar, en las calles de Zaldibar.
José Luis Mendilibar, en las calles de Zaldibar. / Bernardo Corral
  • El técnico vasco ve factible un retorno a Zorrilla, aunque matiza que no ha mantenido aún ningún contacto con el club blanquivioleta

José Luis Mendilibar (Zaldibar, Vizcaya, 1961) vuelve a aparecer en las quinielas para dirigir al Real Valladolid. No es la única opción para el banquillo blanquivioleta ni el único club con el que ha sido vinculado. Hace unos días se dio por hecha su llegada al Alavés y ayer sonó con fuerza su incorporación al Eibar. Mendilibar respondió ayer por la mañana a la llamada de este periódico desde su pueblo natal.

–El presidente del Real Valladolid, Carlos Suárez, siempre ha manifestado que algún día volvería a entrenar aquí. ¿Podrían encajar ahora las piezas?

–Con el presi he tenido siempre buena relación. Han pasado ya cinco años desde que me cesaron en Valladolid y después de eso he tenido mucho trato con él. Le veo cuando viene por aquí y alguna vez hemos ido a comer. La relación es buena, pero igual ahora que hace tres años. ¿Que se puede dar? Pues claro que se puede dar. Pero estamos aventurando muchas cosas antes de que se confirme la noticia de que Rubi no sigue.

Pero su nombre está sonando, y mucho, en Valladolid. ¿Ha habido algún contacto?

–Tengo amigos que me dicen que salgo mucho por todos los lados, pero no, no hay nada en concreto.

–¿Estaría dispuesto a volver a Zorrilla si se lo propusieran ahora? Usted ya tiene un claro cartel de técnico de Primera División...

–El cartel es lo de menos. Primero vas donde tienes trabajo. Y, después, más que el cartel está la confianza que ves hacia ti. No importa dónde has entrenado o dónde no lo has hecho. Pero ya digo que no he tenido ningún contacto.

–Se habla de que está usted muy cerca de hacerse cargo del banquillo del Eibar...

–Hace diez o doce días, la prensa daba por hecho que estaría en el Alavés. Y al día siguiente salió que Bordalás había firmado por el Alavés. Se ha hablado en Valladolid y se está hablando aquí en Eibar. Me parece normal porque, si no siguen los entrenadores que están, la gente mira alrededor para ver lo que hay. Como soy de aquí, Vitoria y Eibar me dan como cercano. Y Valladolid, como estuve allí, pues también. Luego resulta que a mí no me creen. Aquí, en el pueblo [Zaldibar], me dicen ‘lo tienes hecho con no sé quién’. Yo les contesto que no hay nada y me responden ‘lo que pasa es que no lo quieres decir’. No me creen a mí. Os creen a vosotros [los periodistas], que soltáis cosas. Ahora mismo no hay nada. ¿Que puede haberlo con el Valladolid? No te digo que no. Existe la posibilidad en el caso de que no siga Rubi, pero nada más.

–¿Es muy diferente plantear una temporada en Primera o en Segunda División?

–La plantilla es lo principal y, claro, no tienes el mismo dinero en una u otra categoría, pero los rivales están en la misma situación. La pretemporada se planifica igual para Primera que para Segunda. Se trata de plantear los entrenamientos, los partidos... Pero lo más importante siempre es armar la plantilla para la categoría en la que estés.

–Se le nota ilusionado con volver a entrenar, sea donde sea.

–El trabajo del día a día es lo que me apasiona. Confeccionar los entrenamientos, estar diariamente en el vestuario, preparar los partidos... El 95% de los entrenadores estamos metidos en esto porque nos gusta, no porque nos veamos obligados. Yo lo echo de menos.

–Y cada vez tiene más experiencia como técnico...

–No sé si la evolución es para mejor o para peor. Cuando empiezas, estás más verde y lo haces todo con más naturalidad y sin pensar demasiado. Eso a veces es bueno. Sensaciones, sentimientos... todas esas cosas. Luego, cuando le das demasiadas vueltas, dejas de ser tú mismo. Ganas en ciertos aspectos, porque conoces más cosas del fútbol, cómo te viene la gente y un poco todo, pero también puedes perder esa frescura que tienes al inicio, cuando no reflexionas demasiado y, muchas veces, es lo que tienes que hacer.

–¿Ha seguido esta temporada al Real Valladolid?

–Sí. Contaba con una muy buena plantilla, pero al final suben tres y no es fácil estar ahí. Ellos han permanecido todo el año entre los seis primeros. Es verdad que los tres de arriba, en un momento determinado, faltando mes y medio se escaparon y el Real Valladolid perdió la opción del segundo puesto. Las Palmas también peleaba por lo mismo y tampoco pudo lograr el ascenso directo. Y luego llegó el Zaragoza, muy justo a entrar entre los seis primeros y ahora está en la pelea. Al final puede suceder como el Córdoba de la temporada pasada, que aparece a última hora y que sufre y compite hasta última hora por meterse ahí. Eso vale mucho. Porque si dejas de competir dos o tres partidos, igual te cuesta volver a hacerlo. Y ahí el Zaragoza ha tenido que competir por narices.

–Cuando usted llegó a Valladolid, en 2006, se habló de un proyecto a dos años y sin presión para conseguir el ascenso el primero. ¿Fue clave para no angustiar al vestuario?

–El equipo llevaba dos años ya en Segunda. El esfuerzo se hace en esos primeros dos años porque tienes más dinero, las televisiones te ayudan y consideras que estás obligado a subir. Cuando bajas, parece que hay que subir inmediatamente, salir rápidamente del infierno. Luego, cuando las cosas se normalizan, se ve que en el infierno también se puede estar y tal vez haces las cosas con más sentido, poco a poco y bien. Y es verdad: se planteó un objetivo a dos años, no había las prisas de otros años por ascender y salió la temporada que salió, que tampoco es fácil.

–¿Nota mucho cambio en Segunda División desde entonces hasta ahora?

–Sí, sí. En los últimos años ha bajado el nivel en el fútbol español entre los equipos de la zona baja. También sucede en Primera División. Hay jugadores que se van a otras ligas, como la segunda inglesa y otras competiciones. Hace diez, doce o catorce años eso no pasaba. A la gente le gustaba quedarse aquí, en la Liga, en Primera o en Segunda. Ahora la gente se marcha y por eso pierde un poco. En aquella época, el Eibar o el Numancia aparecían como los únicos equipos modestos. Todos los demás, o la mayoría, hacían plantillas para ascender, con presupuestos altos. Ahora, hay diez equipos estilo Eibar de aquella época y otros diez o doce de grandes clubes o grandes ciudades: son los casos de Zaragoza, Mallorca... Aunque sea venidos a menos, son grandes entidades que han manejado mucho dinero y que ahora están ahí porque tienen deudas.

–¿Qué le indica que su nombre vuelva a ser visto con ilusión entre muchos aficionados del Real Valladolid?

–También se han hecho años buenos después de mi salida. Por ejemplo, con [Miroslav] Djukic, que logró un ascenso y que el equipo se mantuviese muy bien, con buen fútbol, en Primera. Cuando yo estaba allí, la gente se acordaba de Cantatore. Le tenían como referencia. Ahora, como Cantatore ya pilla bastante lejos, pues igual me tienen a mí de referente. Y dentro de 15 o 20 años, se acordarán de algún otro. Es verdad que ascendimos bien, mantuvimos la categoría los dos años siguientes y luego, la última campaña, no salió demasiado bien. Pero yo siempre digo que, si no te vas tú de un equipo, te terminan echando. No somos para toda la vida. Me ha sucedido en dos clubes: tanto en Valladolid como en Osasuna, tuve buenos años y el último no fue lo mismo. Me parece normal que la gente se acuerde, porque todavía está fresco, pero después de mi etapa, el Real Valladolid también ha hecho cosas buenas y buen fútbol.

–¿Le ha sorprendido lo que le ha sucedido a Osasuna esta temporada en Segunda?

–Los problemas extradeportivos que ha tenido son muy graves. No es solo que deba dinero, han pasado muchas cosas allí. Abstraerse de eso es muy difícil. Ha habido cambio de directiva, elecciones, tres presidentes... Es complicado en una institución con tanto movimiento. Espero que salgan adelante porque tienen mimbres para hacerlo, aunque ahora estén más justitos económicamente. Allí la cantera suele dar frutos y ahora, como están obligados a coger gente de abajo, seguro que salen jugadores. Con tiempo, sin prisas, porque las prisas no son buenas, pero saldrán.

–Por cierto, ¿conoce personalmente a Braulio Vázquez, el director deportivo del Real Valladolid?

–Sí, he estado con él alguna vez. Tampoco demasiado, pero sí le conozco, sí.