Real Valladolid

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Entusiasmo blanquivioleta a los 94 años

Alejandro Sanz, con los carnés de varias temporadas.
Alejandro Sanz, con los carnés de varias temporadas. / Anita Posada
  • Alejandro Sanz Camino comenzó a ver al Real Valladolid en la Sociedad Taurina y sigue acudiendo al Nuevo Zorrilla

La pasión por el fútbol no entiende de edades. Vibran los niños vallisoletanos con los goles delPucela y aplauden aficionados de larguísimo recorrido como Alejandro Sanz Camino (Valoria la Buena, Valladolid, 1921), quien a sus 94 años no se pierde un partido del Real Valladolid en Zorrilla... salvo que las retransmisiones televisivas le hagan desistir con sus infames horarios. «La televisión ha estropeado el fútbol, ha hecho mucho daño», dice. «¿El frío?Donde estoy yo no hace frío y tampoco me mojo cuando llueve», añade en referencia a su ubicación en las filas más altas de la Grada Oeste (anteriormente Preferencia A).

Alejandro Sanz ha vivido con entusiasmo la historia del Real Valladolid desde que un día de 1936, antes de que estallara la Guerra Civil, se encaramó a un árbol del Paseo de Zorrilla para ver un partido que el Pucela disputaba en el primigenio campo de la Sociedad Taurina, junto a la Plaza de Toros. «Era un árbol amplio, fuerte. Yno era solo yo, subía mucha gente. Otro día ya pude entrar en la tribuna, que era de madera».

Alejandro Sanz posee una gran memoria y almacena relatos jugosos. Recuerda por ejemplo cómo el teniente de Infantería Ángel Soria Celayeta llevaba a los reclutas a ayudar en las labores de construcción del Viejo Zorrilla. Algunos de aquellos soldados formaron luego parte de la plantilla blanquivioleta y el propio Soria Celayeta fue presidente del Real Valladolid en las temporadas 1944-1945 y 1945-1946. «Cogía a los futbolistas que estaban en su zona, entre ellos al portero Ispizúa y no sé si a Busquet o a Barrios, y a dos catalanes, entre ellos Quetglas.La compañía estaba en Renedo, los traían a trabajar para hacer el campo del Viejo Zorrilla y por las tardes les llevaban de vuelta en autocar a Renedo». Los tres años de servicio militar de Alejandro Sanz le hicieron perder antigüedad como socio blanquivioleta. Volvió a abonarse en el año 1945 y actualmente posee el número 7 en su carné.

En aquellos años, tenía contacto directo con algunos jugadores del Real Valladolid. Por ejemplo, el delantero Julián Vaquero, con el que coincidió en la mili. «Le conocí en el cuartel, en Medina del Campo. El sargento se reía mucho y le decía ‘¿pero tú eres deportista?’ porque Vaquero era delgadísimo. Le llamaban ‘el recluta’».

Alejandro Sanz recuerda también cómo el entrenador Antonio Barrios tuvo una gran bronca pública con Gerardo Coque cuando se encontró al futbolista con su padre en un café un día que los jugadores del Real Valladolid tenían prohibido salir. «Lo único que le faltó fue darle un tortazo». También recuerda una bronca en las gradas del Metropolitano, en Madrid. «Subieron miembros de la policía armada, como se llamaba entonces, y uno de los aficionados del Real Valladolid les gritó: ‘¡Estaos quietos, que soy de las Delicias!», dice entre risas

Alejandro Sanz revive con nostalgia las plantillas pucelanas de los años cuarenta y cómo Helenio Herrera obligó a un jugador creativo como el blanquivioleta Torquemada a emplear todos sus esfuerzos en marcar a Telmo Zarra. «Herrera hundió la buena línea media que tenía el Real Valladolid».

Pero Alejandro también analiza la temporada más reciente. Cree que Rubi no tiene toda la culpa de la decepción vivida esta campaña, aunque critica la tardanza del entrenador en acometer los cambios y algunos errores tácticos. Para él, los mejores técnicos que ha visto en Zorrilla son Maturana y Cantatore. Entre los presidentes, se queda con José Cantalapiedra y Marcos Fernández Fernández. «Carlos Suárez no me convence», apunta sobre el mandatario actual.

Ahora, espera el momento para abonarse de nuevo y comprobar qué ofrecerá la próxima temporada. «En Segunda hay que echarle narices, si no, estás perdido». Además, le gustaría ver a más canteranos en el primer equipo:«No entiendo para qué tienen la Residencia de Jóvenes Jugadores si no saben aprovechar a los que salen de allí. Es uno de los defectos que yo veo en el Valladolid y ahí la culpa no es del presidente, sino de los técnicos».