Real Valladolid

El retorno de Ferreira a la élite

Patxi Ferreira, segundo entrenador del Real Valladolid, ayer en los Campos Anexos.
Patxi Ferreira, segundo entrenador del Real Valladolid, ayer en los Campos Anexos.
  • El segundo técnico blanquivioleta participa en el análisis de los rivales y trata de condensar en vídeos cortos las ideas que transmite el técnico

El rocoso central Patxi Ferreira (Saucelle, Salamanca, 1967) se empleó a fondo ante los delanteros rivales en las décadas de los ochenta y noventa en clubes como Athletic Club, Atlético de Madrid, Sevilla o Valencia. Ferreira llegó a debutar con la selección española, celebró dos Copas del Rey con el Atlético de Madrid y, en 2001, colgó las botas tras una última campaña en el Rayo. En el verano de 2012, Patxi mataba el gusanillo del fútbol como entrenador de niños en un colegio de Bilbao. Entonces, recibió una llamada sorprendente: Gaizka Garitano le requirió como ayudante para el primer equipo del Eibar, en aquella época en Segunda B. «Cuando me llamó, yo no tenía nada ni lo estaba buscando. Me dije: ‘no sé’. Lo valoré. Tenía algunas reservas, pero al final decidí probar. Y aquí estamos. Gaizka y yo habíamos sido compañeros en mi última etapa en el Athletic. Él pertenecía a la plantilla del filial, pero entrenaba con nosotros y llegó a ir alguna pretemporada», evoca.

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  • La trayectoria deportiva de Patxi Ferreira

El Eibar descorchó dos ascensos en dos temporadas y se plantó en Primera División de la mano de Garitano y con la ayuda de Ferreira en un segundo plano. El vínculo se mantiene ahora en el Real Valladolid. «Mis funciones pasan por ayudar al míster en lo que necesite: segundas opiniones, asuntos de estrategia... Echo una mano a Gaizka o a cualquiera de los integrantes del cuerpo técnico. Cada uno tratamos de aportar nuestra experiencia. Cuando Gaizka nos pide la opinión, se la damos con la mayor honestidad. A veces coincide con la suya y otras no. Él las valora, pero evidentemente la última palabra es suya».

Patxi Ferreira define a Garitano con una término: trabajador. «Recuerdo que Luis Aragonés decía siempre que pensaba 24 horas en el fútbol y Gaizka participa un poco de esa filosofía. Es una persona que vive su profesión con mucha intensidad, mucha profesionalidad. Y, sí, es un gran trabajador».

Primer y segundo entrenador se encuentran en el inicio de sus carreras en los banquillos. El éxito los alumbró en Eibar, pero Ferreira sabe que el pasado no garantiza «absolutamente nada». «No es fácil ser entrenador, especialmente en la élite, en Primera o Segunda División. Haber sido un buen jugador o haber tenido una trayectoria profesional larga no garantiza que suceda lo mismo en el banquillo. De momento, estoy muy contento. Aprendo cada año cosas nuevas, aspectos diferentes en el día a día de un ‘staff’ técnico».

El banquillo del Real Valladolid aún está en periodo de ensamblaje. «Estamos iniciando la relación con el vestuario, con la parte de oficinas vinculada al área deportiva, con la gente que trabaja en la Residencia de Jugadores, con los médicos... Somos un grupo que viene de trabajar junto tres años y tratamos de adaptar nuestra dinámica al entorno del club y a los futbolistas», apunta Ferreira.

El estudio de los rivales ocupa parte del trabajo semanal, donde también participa activamente el analista José Luis Ribera. «Le concedemos mucha importancia. Todos nos encargamos. Normalmente, cuando llegamos con nuestros cortes de vídeo preparados, Gaizka nos dice: ‘Ah, sí, eso...’. Ya sabe por dónde van las cosas y es difícil de sorprender. Los jugadores no suelen ver vídeos muy largos. Tratamos de definir las ideas que quiere transmitir el míster, ideas breves que les lleguen».

Corrección de errores

Las sesiones de vídeo en pretemporada no se centran aún en el desmenuzamiento de los rivales, sino en corregir los errores propios. «Ahora analizamos los amistosos. Nos centramos en hacer bien las cosas. En estos momentos, estamos en una fase de mejorar las ideas importantes que queremos transmitir a los futbolistas. Buscamos un equipo que sea capaz de competir durante todos los minutos de los partidos».

Patxi Ferreira desgrana la lista de entrenadores ilustres que le dirigieron. Luis Aragonés, con el que coincidió en el Atlético de Madrid, Sevilla y Valencia, le marcó de manera decisiva. «Recuerdo también grandes consejos de técnicos que tuve en etapa juvenil. Profesionalmente, estuve también con Javier Clemente, Luis Fernández, Jorge Valdano... Y en el fútbol base tuve a José Ángel Iribar, Txetxu Rojo...».

Sobre el césped se encontró con muchos delanteros rivales, entre otros Alberto López, hoy médico del Real Valladolid. «No recuerdo haber tenido problemas con ninguno de ellos. El fútbol ha cambiado mucho y en aquella época el reglamento permitía cosas que ahora no tolera. Lo demandaban los entrenadores. Ahora parece que los defensas piensan más en atacar. Sin embargo, para ser un gran defensor lo primero es defender».

Patxi Ferreira tiene clara la meta marcada para esta temporada. «Nuestro objetivo es seguir un año más. Estamos empezando. Si hacemos bien las cosas, estoy seguro de que continuaremos aquí».