Real Valladolid

El recopilador de información

El analista José Luis Ribera, junto al estadio José Zorrilla
El analista José Luis Ribera, junto al estadio José Zorrilla / Ricardo Otazo
  • José Luis Ribera, excentral del ‘Superdépor’, se encarga de analizar a los rivales del Real Valladolid

José Luis Ribera Uranga (Azcoitia, Guipúzcoa, 1965) aporta el estudio táctico al Real Valladolid de Gaizka Garitano. El pasado mes de julio recibió sorprendido la llamada del nuevo entrenador blanquivioleta y pasó a integrarse en el cuerpo técnico como analista. Ribera tiene el cometido de diseccionar a los rivales y condensar las conclusiones en vídeos de fácil digestión. Además, desmenuza los partidos del Real Valladolid para corregir los errores y potenciar los aciertos. «Soy un ayudante más», explica. «En pretemporada, estuve en todos los entrenamientos, pero ahora los vídeos me llevan más tiempo y a veces no salgo al campo. Mi trabajo consiste en disponer de toda la información posible de mi equipo y del contrario», añade.

Los futbolistas del Real Valladolid acuden semanalmente a dos sesiones colectivas de vídeo. «Un día analizamos el último partido que hemos jugado y otro, ya más cercano al fin de semana, estudiamos al rival. Lo más complicado es dar los jugadores la información concreta que queremos que les llegue.Incidimos en los errores, pero también en los aciertos para automatizarlos. Del rival, destacamos las tres cosas más significativas que nos pueden hacer daño o dónde podemos encontrar sus puntos débiles. No queremos saturar al futbolista con excesiva información y tratamos que las sesiones de vídeo no vayan más allá de los 12 minutos, 15 a lo sumo. La aportación de Gaizka, que ve todos los partidos del adversario que puede, me hace concretar todo de manera significativa», relata Ribera.

Además de las sesiones colectivas, los futbolistas reciben análisis individuales, según las necesidades. No solo se corrigen fallos concretos o errores de repetición, sino que se les otorgan pistas del juego que desplegarán sus rivales. Los jugadores defensivos suelen ser los depositarios de esta información. «Les explicamos si se van a medir a un futbolista al que le gusta siempre salir por fuera, o que busca el regate, o que participa poco pero siempre acude a rematar... Les damos las imágenes a todos los jugadores que quieran, para que las tengan y las vean de manera individual. Tratamos de ofrecerles toda la información posible, pero sin pasarnos».

José Luis Ribera analiza de manera rutinaria los últimos cuatro partidos del rival y, para hacerlo, utiliza las imágenes y estadísticas que ofrece el programa Media Coach. Según el partido se juegue en casa o fuera, observa más detalladamente los choques del contrario como local o visitante. «Con esos cuatro partidos, sacamos las conclusiones de los aspectos que se dan más veces, situaciones repetidas que nos pueden hacer daño o de las que podemos sacar provecho. Es lo que intentamos condensar en 12 o 15 minutos».

Desde las alturas

Durante los encuentros del Real Valladolid, Ribera se sitúa en la grada para tener una visión diferente a la de Gaizka Garitano y el segundo entrenador, Patxi Ferreira, quienes observan los partidos en el banquillo. Desde las alturas, Ribera toma notas y en el descanso ofrece sus impresiones en el vestuario. «Tenemos cinco minutos de charla entre Gaizka, Patxi y yo. Aporto lo que veo desde arriba: situaciones positivas, negativas, aspectos que podemos cambiar...».

Como Garitano y Ferreira, José Luis Ribera fue futbolista profesional al máximo nivel. A mediados de los años noventa, formó parte junto a Miroslav Djukic de la defensa del ‘Superdépor’ que conquistó la Copa del Rey y la Supercopa tras quedarse a las puertas del título liguero en 1994. A aquella plantilla tan recordada se asomó ocasionalmente el gran goleador del Deportivo B:Braulio Vázquez, actualmente director deportivo del Real Valladolid. «Recuerdo con nostalgia la época de jugador», narra Ribera. «Estoy contento con la edad y la experiencia... ¡pero todos añoramos ser más jóvenes! Cuando me encuentro con gente de aquel tiempo, tengamos más o menos contacto, es como si nos hubiéramos visto el día anterior. Djukic me mandó un mensaje cuando se enteró que venía al Real Valladolid, pero aún no he podido hablar con él».

José Luis Ribera colgó las botas en 1998 después de dos temporadas muy duras que le causaron un hastío futbolístico y momentos de soledad en la recuperación de largas lesiones. Pasó un año desconectado y, a través de un amigo, comenzó el curso de entrenador juvenil en San Sebastián. En tres años, ya contaba con el título nacional y había recuperado la pasión por el fútbol.

Ribera tuvo a sus órdenes a Garitano en el Eibar. El actual analista blanquivioleta era el segundo entrenador de José María Amorrortu en la temporada 2003-2004 y dirigió como entrenador interino al equipo armero en las dos últimas jornadas, cuando Amorrortu ya se había comprometido con la Real Sociedad. Luego, también coincidió con Garitano en el conjunto donostiarra. «Gaizka era un futbolista muy parecido a cómo se comporta ahora como entrenador:serio, muy trabajador, con la idea de que el equipo está por encima de todo. Ahora, como técnico, es también muy recto, muy exigente. No es que estemos todos con el morro torcido, pero con el trabajo no hay bromas. Eso no significa que el día a día no sea ameno:todos estamos en sintonía. Es lo ideal: exigencia, buena relación y trabajo en equipo».

Ribera posee tres almas profesionales en su carrera como técnico: ha sido primer entrenador (Eibar, fugazmente, y Sestao River, en la campaña 2012-2013), segundo entrenador y analista. No alberga «la ambición obsesiva» de convertirse en el máximo responsable de un banquillo y se muestra «contento» con la actividad que desarrolla ahora. «Siempre he tenido la mentalidad de hacer las cosas lo mejor posible, sea cual sea el trabajo que desarrolle. Actualmente, me aporta mucho analizar el fútbol de manera pausada y disponer la oportunidad de apoyar al resto del cuerpo técnico y a los jugadores. Mi objetivo es ayudarles con información».

Predisposición

Ribera trata de que cale en la plantilla el estilo que propugna Garitano y observa receptividad en los futbolistas, aunque entiende que aparezcan vacilaciones en este tramo inicial del campeonato. «Siempre se generan más dudas cuando los resultados no acompañan. A nosotros nos surgen dudas todos los días, pero no por los resultados. Nos planteamos si las decisiones adoptadas son las correctas o si un jugador elegido es el adecuado, pero esas dudas son buenas, porque das vueltas a todo y pruebas más. Los jugadores responden cuando ven que el trabajo es bueno y que el cuerpo técnico se exige a sí mismo. Habrá futbolistas más o menos contentos en función de los minutos que jueguen, pero eso es normal. Esta plantilla ha sido receptiva desde el primer día. Tenemos un vestuario bueno y trabajador. Los jugadores se llevan bien entre ellos y creemos que también con nosotros. Están abiertos al trabajo y a la información. En este sentido, no tenemos ninguna queja».