Real Valladolid

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Manu del Moral pelea con dos rivales. / LOFT

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Parálisis del Real Valladolid en El Alcoraz

  • El Huesca embotella al equipo de Garitano en la segunda parte y acaba igualando con un gol de Machís el tanto inicial de Rodri

El Real Valladolid se arrastró durante toda la segunda parte en El Alcoraz, donde se vio superado de cabo a rabo por un Huesca brioso y al que solo sostuvo un imperial Kepa Arrizabalaga, el mejor futbolista blanquivioleta sobre el césped. Las continuas llegadas de los locales acabaron con el premio del gol de Machís y la posibilidad de que el Pucela se llevase la victoria se esfumó en el minuto 83. El Huesca remató once veces a portería con disparos muy peligrosos y desarboló a un Real Valladolid cuyo sistema defensivo saltó estrepitosamente por los aires tras el descanso.

El equipo de Garitano pareció superar rápidamente en El Alcoraz sus traumas con el gol. El reloj sobrepasaba los primeros cinco minutos cuando Óscar González abrió el balón a la banda izquierda, apareció Johan Mojica para centrar ante Aythami y Rodri golpeó el balón en el área para lograr el 0-1 tras deshacerse de Morillas con un pisotón que el árbitro no vio, pero que sí cazaron las imágenes de televisión. En dos pestañeos, el Pucela encontró las llaves en Huesca y empezó a carburar durante quince minutos muy buenos. Álvaro Rubio ejercía como mariscal en el centro del campo, ofreciendo un clínic de cómo mover la pelota, mientras Leao mostraba una versión mejorada con el riojano al lado. Óscar, entre líneas, también incrementó su cuota de protagonismo y el Huesca se vio privado de la posesión. Manu del Moral, la gran novedad en el once blanquivioleta, canalizó frecuentemente el juego por dentro y cedió la banda derecha a Javi Moyano, carrilero de ida y vuelta. Fueron minutos esperanzadores que acabaron borrados por la pésima segunda parte, un erial de juego blanquvioleta.

Las amarillas no tardaron en llegar. David Timor, central de emergencia para cubrir las bajas de Samuel y Marcelo Silva, recibió la primera amonestación al cuarto de hora. El Huesca se ordenó tácticamente y reclamó el mando. Con acciones aisladas, llegó al área de Kepa, primero con un disparo de Tyronne y luego con un tiro de Moya que rozó el poste. Los oscenses no derrochaban fútbol, pero encontraron las llegadas y el Pucela inició su proceso de descomposición. Además, el equipo del Altoaragón endureció la contienda. Íñigo López soltó el codo ante Rodri (solo vio la amarilla) y Aythami golpeó a Mojica sin balón. Hasta Álvaro Rubio se vio envuelto en una refriega en una disputa con Tyronne por la que los dos futbolistas recibieron sendas amonestaciones.

En la segunda parte, al Real Valladolid le asaltó una pájara de grandísimas dimensiones. La entrada de Fran Mérida al césped cambió la cara a un Huesca convertido en vendaval ante un Kepa que contuvo la hemorragia hasta el 1-1. El portero abortó una chilena de Mainz, un disparo de Machís, un tiro de Luis Fernández y un sinfín de ocasiones de los oscenses, que acabaron por romper el cántaro con el gol de Machís tras un saque de esquina en el 83.

Dominado durante toda la segunda parte, el Real Valladolid aún dispuso de una ocasión para llevarse los tres puntos con un disparo de Tiba que rozó el poste de Leo Franco en el minuto 92. Sin embargo, el milagro no llegó. El Pucela sumó su tercer empate consecutivo y las dudas sobre el estilo que propone Garitano siguen sin disiparse. Durante la segunda parte en El Alcoraz, el Real Valladolid fue un triste guiñapo.