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La pasión oviedista de Sid Lowe

El periodista inglés Sid Lowe, corresponsal futbolístico en España de ‘The Guardian’
El periodista inglés Sid Lowe, corresponsal futbolístico en España de ‘The Guardian’ / El Norte
  • El corresponsal de ‘The Guardian’ repasa cómo se salvó de la quiebra el próximo rival del Real Valladolid

En la religión del fútbol, al periodista Sid Lowe (Archway, Londres, 1976) le encajaría como un guante la siguiente paráfrasis: «Un tuit tuyo bastará para salvarme». Era el 1 de noviembre de 2012, el Real Oviedo boqueaba por sobrevivir y el corresponsal deportivo de ‘The Guardian’ en España tecleó en inglés en su cuenta de Twitter: «El club que le dio a la ‘Premier League’ a Cazorla, Michu y Mata está en peligro de ir a la quiebra. POR FAVOR compre acciones. #sosrealoviedo». La repercusión del mensaje fue tremenda. En menos de un mes, los aficionados suscribieron masivamente la compra de participaciones (40,81%) y, en un giro sorprendente, el Grupo Carso, liderado por el archimillonario mexicano Carlos Slim, decidió invertir en el club oviedista y adquirió el 32,44% de las acciones. Más de 20.000 personas de 60 países se convirtieron en pequeños propietarios para cubrir los 1,93 millones previstos en la ampliación de capital.

«No me esperaba nada parecido», cuenta Sid Lowe, cuya pasión por el Real Oviedo nació en sus tiempos de estudiante ‘erasmus’ en la ciudad asturiana. «Sinceramente, me incomoda un poco que la historia se presente así porque miles de personas hicieron muchísimo más que yo, pero es una realidad que la reacción en Twitter y la repercusión internacional fueron bestiales. Aun así, el Oviedo necesitaba un accionista de referencia, que fue el Grupo Carso. Desde que entró en el club, todos tienen una sensación de confianza, de que existe un futuro de verdad».

En la salvación del Real Oviedo, confluyeron varios factores que Sid Lowe enumera. Por un lado, la presencia de Juan Mata, Michu Pérez y Santi Cazorla en la ‘Premier League’ inglesa. «Fue un gancho importantísimo. En aquel momento, por ejemplo, Mata jugaba en el Chelsea. Si tú le comentas a la gente que hay un club histórico en problemas, puedes despertar su interés, pero clubes históricos hay muchos. Si les dices a los aficionados del Chelsea, oye que es el equipo de donde vino vuestro mejor jugador, que además sigue amando a ese club, el mensaje llegará más fácilmente. Michu fue la revelación en el Swansea y posiblemente el mejor fichaje de la ‘Premier’ aquella campaña. Ya Cazorla, del Arsenal, es imposible no quererle por su personalidad y por cómo juega. Se lo dije entonces a un amigo: creo que de la cantera delReal Oviedo han surgido los tres mejores jugadores de la ‘Premier’».

Otro elemento fundamental para la supervivencia carbayona radicó en la manera de plantear la ampliación de capital. Para Sid Lowe, la palabra clave es «tangibilidad». «El club ofrecía a los aficionados algo tangible. Las acciones costaban diez euros, una cantidad que la mayoría de la gente puede permitirse. Yhabía una meta concreta: 1,9 millones. A un aficionado del fútbol inglés, esa cantidad le parece poquísimo. El objetivo resultaba alcanzable. Si tú dices, mira el Oviedo está jodido, necesitamos 500 millones y cada acción cuesta 500 euros, no se engancha nadie».

Además, la afición del Real Oviedo recibió a los inversores mexicanos con los brazos abiertos. «No era ‘danos el dinero y vete’, sino ‘danos el dinero, acércate por aquí, hazte del club, ven a ver un partido’. Los oviedistas de toda la vida tuvieron una reacción fantástica y todo ese movimiento convenció al Grupo Carso de que este club merece la pena».

La pasión carbayona de Sid Lowe nació en la temporada 1996-1997, cuando recaló como ‘erasmus’ en Oviedo para cursar Historia y Filología. Mientras se aproximaba en autocar a la ciudad asturiana (un avión le había trasladado de Londres a Bilbao), Lowe y su amigo Chris escucharon en la radio la narración del partido que el Real Oviedo jugaba en esos momentos con el Real Madrid. Maldijeron su suerte. Ya no podrían ver al conjunto blanco en su nueva ciudad. Luego, cuando miraron el calendario, comprobaron que el Oviedo ya había recibido en el Carlos Tartiere al Fútbol Club Barcelona y al Athletic Club, dos de los equipos que ansiaban ver en vivo. Profirieron nuevas imprecaciones y decidieron no sacarse el abono. «Dio igual porque fuimos a todos los partidos pagando la entrada. El primer choque que vimos fue en la séptima jornada ante el Deportivo de La Coruña. Perdimos por 0-1».

Gradualmente, Sid Lowe se enamoró del Real Oviedo. El roce hace el cariño, también en el fútbol. «Íbamos al campo con la camiseta del Liverpool, viajamos fuera a dos o tres partidos, acudimos al derbi con el Sporting... Al final, de repente, un día te das cuenta: joder, es mi equipo, ya sí que me importa que gane o que no gane. Recuerdo una goleada por 4-1 frente al Atlético de Madrid. El mejor futbolista de aquel año era Oli, pero con todo lo que pasó después, la afición ya no le podía ni ver. También estaban, por ejemplo, Dubovsky, mi primer ídolo, y Abel Xavier».

El arrebato oviedista de Lowe se mantuvo tras acabar sus estudios. Durante unos años, perdió la pista del club mientras vivió en Sheffield, pero cuando volvió a Madrid tuvo la suerte de que el Real Oviedo, descendido a las mazmorras de la Segunda B, quedase encuadrado algunas campañas en el grupo de los equipos madrileños. Así, pudo avivar de nuevo la llama presenciando los choques del Real Oviedo ante rivales cercanos como Alcalá, Toledo, Castilla o Getafe B.

El 30 noviembre de 2012, convertido ya en una firma de prestigio mundial por sus excelentes textos sobre el fútbol español en ‘The Guardian’, Lowe escribió un artículo en el periódico londinense titulado: «Real Oviedo: la extraordinaria historia de un club que el mundo se unió para salvar». En el reportaje faltaba un detalle: su impagable contribución al milagro ovetense a través de Twitter.

«Para mí lo básico es que la palabra ‘yo’ no debe aparecer nunca en un artículo, salvo que se trate de una experiencia muy personal. No me termina de gustar el protagonismo de los periodistas. Además, no era una cosa mía, sino de miles de personas que hicieron muchísimo más que yo por el Oviedo. No quería aparecer y tampoco tuve que pensarlo mucho. Directamente, no me incluí en la historia. Me parecía más verdadero dejarme fuera. Al final, yo no hice casi nada: un par de tuits y listo».

Sid Lowe, que acudirá a Zorrilla el domingo para ver al Real Oviedo ante el Real Valladolid, vive en azul. Cualquier periodista en su lugar alquilaría el alma por entrevistar a Carlos Slim, uno de los tipos más ricos del planeta. Lowe tiene otras prioridades: «Yo sueño con ver a Diego Cervero [delantero del Oviedo] marcar un ‘hat-trick’ contra el Real Madrid o el Barça en Primera, entrevistarle y sacarle en la portada de ‘The Guardian’. ¡Eso sí que sería un sueño!».