Real Valladolid

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Del Moral intenta un remate acrobático. / G.V.

El Real Valladolid entra en proceso de descomposición

  • El Real Oviedo se lleva la victoria de Zorrilla en un choque donde la defensa blanquivioleta hizo agua

El Real Valladolid ahonda en su descomposición, esta vez con una derrota en Zorrilla ante el Real Oviedo que mostró a un equipo con una defensa de papel, incapaz de mostrar una mínima seguridad. Los asturianos se aprovecharon de la extrema fragilidad pucelana y lograron tres ventajas en el marcador, la última decisiva. El equipo de Garitano no tuvo respuestas, salvo unos pocos minutos en la segunda parte, y cayó en su estadio. La imagen resultó muy triste y preocupante.

En su fallida búsqueda de la alquimia titular, Garitano mantuvo a David Timor como central, recuperó a Marcelo Silva en el eje de la zaga y dio carrete al futbolista del filial Ángel García en el lateral zurdo, lo que supuso la laminación de Mario Hermoso, que no entró ni en la lista de convocados definitiva. El madrileño vivió superado en los últimos partidos y Garitano revuelve los cajones: Ángel, que brilló con mucho fulgor en Copa también ante el Real Oviedo, se encargó de guardar la viña en el flanco izquierdo de una defensa que se descompuso rápidamente. También desapareció de la citación Juanpe Ramírez, otro futbolista que pagó los platos rotos en Huesca, aunque los problemas de este equipo son colectivos. El técnico mantuvo al dúo Álvaro Rubio-André Leao en la medular, con Villar y Manu del Moral en las bandas, pero el Pucela vivió sometido por el Real Oviedo desde los primeros minutos, en una tortura constante causada por los estropicios defensivos.

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  • Real Valladolid vs Real Oviedo

El disparo de Susaeta a los dos minutos inauguró el fuego oviedista y retrató a un Real Valladolid sin respuestas en defensa. Silva, renqueante durante las dos últimas y semanas, y Timor, mediocentro reconvertido a zaguero, hicieron agua. Leao trató de sacar la pelota en ataque, pero con evidentes atascos. El exblanquivioleta Toché obligó al debutante Julio Iricibar a sacar la pierna a los diez minutos. La descomposición local aumentó cuando una acción en la zona de tres cuartos del Real Oviedo acabó con el 0-1. Cantó Silva en el despeje, Linares se incrustó con facilidad en el eje defensivo vallisoletano y descerrajó el primer gol oviedista.

El Real Valladolid reaccionó con un fogonazo rápido que permitió mantener la esperanza. No habían pasado dos minutos cuando Álvaro Rubio colocó un excelente pase con rosca tras un córner rechazado para que Juan Villar sumase un nuevo gol a su mochila tras un gran control. El 1-1 permitió un sosiego momentáneo porque el Real Oviedo tenía muy claro qué hacer para domeñar a una defensa abarquillada. Una falta al corazón del área pucelana acabó con el 1-2, obra de la cabeza del exblanquivioleta Toché, que remató a placer en el área pequeña ante las dudas de Julio Iricibar y los dimitidos centrales.

El Real Valladolid opuso poca resistencia a un Real Oviedo que se adueñó del balón, incluso con ventaja en el marcador y jugando fuera de casa. Una chilena fallida de Manu del Moral en una falta ensayada creó algo de inquietud al veterano Esteban, pero fue Julio el que empezó a sentirse torturado. Primero con un golpeo de Hervías que pasó cerca de la cruceta. Luego, con un disparo de Vila que abortó Moyano. Y, más tarde, con un balón atrapado por el portero vallisoletano in extremis después de que las botas de Toché y Peña no llegaran a la bola por centímetros.

El único brote blanquivioleta en este tramo lo puso Ángel tras una buena cabalgada por la izquierda y un centro repelido por la defensa asturiana. Sobre la bocina del primer tiempo, Moyano mandó un centro al área despejado por los puños de Esteban.

Garitano llamó a Samuel para conformar una defensa de tres centrales tras el descanso, con dos carrileros en las bandas e incluyó a Tiba en el campo. Los sacrificados fueron Álvaro Rubio y Óscar. El Real Valladolid reaccionó en ataque, con algo más de peligro y profundidad, pero siguió pasando muchos apuros defensivos atrás. El adelantamiento de los laterales fructificó cuando Moyano, pegado a la cal, puso un centro al área que remató Ángel en el segundo palo para empatar a dos. El lateral del filial se estrenó en la titularidad liguera con un gol. El Real Valladolid vivió mejores minutos en sus llegadas al área rival, mientras el Real Oviedo pareció conformarse con el empate y dejó correr el reloj. Sin embargo, el equipo de Garitano siguió hundido sin remisión atrás y Julio Iricibar y el larguero repelieron tres disparos en una misma jugada. Luego, entre el portero vallisoletano y Silva impidieron el gol de Toché antes de la desgracia definitiva.

El Real Oviedo sopló más y Susaeta se sacó un trallazo ajustado desde fuera del área que hizo inútil la estirada de Julio en el 2-3. El Real Valladolid ya no encontró soluciones y vivió a merced de un rival que mantuvo el balón en el tramo final. Sin ideas, sin agallas y sin fútbol, el Pucela penó la derrota en los minutos finales con una imagen tristísima. Este equipo no funciona y, cada día, ofrece un fútbol más descompuesto. Urgen soluciones. Ya. De lo contrario, la temporada puede resultar ruinosa.