Real Valladolid

Puerta 17

Travesía en el desierto

La derrota del domingo pasado ante el Oviedo fue una bofetada de realidad. No fue solo una cuestión del resultado, donde lo único positivo fueron las titularidades de Julio y Ángel; más bien fue la sensación de ser un equipo que inicia una travesía en el desierto en la Liga Adelante y que estará lejos de los puestos nobles de la clasificación.

Y siempre que la pelota no entra, el dedo termina señalando a la misma posición: al banquillo. A mí me da la sensación de que Garitano termina de creer en esta plantilla, y que por el contrario, la plantilla no termina de creer en lo que les pide el míster. De ahí que incluso gente que había iniciado como titular la Liga, como Hermoso o Juanpe, vieran el último partido desde la grada en el enésimo intento del entrenador de dar con la columna vertebral del equipo.

Y en esa constante búsqueda de la identidad del equipo, no terminamos de identificar el estilo o modelo de juego. Constantes cambios en alineaciones y convocatorias. Y ahora que parece que su credibilidad empieza estar en la cuerda floja, Garitano está en la tesitura de equivocarse con las ideas de otros o morir con las suyas propias.

Y cuando la plantilla es mejor de lo que se ha demostrado hasta ahora, y el entrenador es capaz de dotar al equipo por lo menos de algo de carácter, orden y juego pero no se reconocen unos con otro, es muy complicado. La pelota ahora está en el tejado de Suárez y Braulio, que deberán decidir si apuestan por la continuidad, a riesgo de equivocarse como con Juan Ignacio Martínez o Rubi, o deciden un cambio de rumbo que tampoco asegura nada.

Que los tiempos de la confección de la plantilla, con muchos jugadores llegados después del comienzo de la pretemporada, no ha sido la ideal es evidente y eso debe estar en el debe de Braulio y, por otro lado, tras ocho partidos ver al Real Valladolid a un punto de los puestos de descenso a Segunda División significa también que Garitano no está dando con la tecla.

Yo no digo que la solución sea mantener ni despedir a Garitano, pero, con 34 partidos por delante, el Real Valladolid debe exprimir todas las opciones y soluciones de hacer una temporada al nivel de la entidad. Porque el fútbol son dinámicas y estados de ánimo.

Y siempre que la pelota no entra el dedo termina señalando a la misma posición; al banquillo. A mí me da la sensación que Garitano no termina de creer en esta plantilla, y que por el contrario, la plantilla no termina de creer en lo que les pide el míster. De ahí, que incluso gente que había sido iniciado como titular la Liga como Hermoso o Juanpe vieran el último partido desde la grada en el enésimo intento del entrenador de dar con la columna vertebral del equipo.

Y en esa constante búsqueda de la identidad del equipo, no terminamos de identificar el estilo o modelo de juego. Constantes cambios en alineaciones y convocatorias. Y ahora que parece que su credibilidad empieza estar en la cuerda floja, Garitano está en la tesitura de equivocarse con las ideas de otros o morir con las suyas propias.

Y cuando la plantilla es mejor de lo que se ha demostrado hasta ahora, y el entrenador es capaz de dotar al equipo por lo menos de algo de carácter, orden y juego pero no se reconocen unos con otro es muy complicado. Y la pelota ahora está en Suárez y Braulio que deberán decidir si apuestan por la continuidad, a riesgo de equivocarse como con Juan Ignacio Martínez o Rubí, o deciden un cambio de rumbo que tampoco asegura absolutamente nada.

Que los tiempos de la confección de la plantilla, con muchos jugadores llegados después del comienzo de la pretemporada no ha sido la ideal es evidente y eso debe estar en el debe de Braulio y por otro lado, tras ocho partidos ver al Real Valladolid a un punto de los puestos de descenso a Segunda División significa también que Garitano no está dando con la tecla.

Yo no digo que la solución sea mantener ni despedir a Garitano, pero con treinta y cuatro partidos por delante el Real Valladolid debe exprimir todas las opciones y soluciones de hacer una temporada al nivel de la entidad. Porque el fútbol son dinámicas y estados de ánimo.