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Quique González: «Los palos sirven para madurar»

Quique González, durante un entrenamiento en Almería.
Quique González, durante un entrenamiento en Almería. / Aguilera
  • El futbolista vallisoletano del Almería se mide este domingo a su exequipo

La temporada pasada, Quique González Casín (Valladolid, 1990) se estrenó con el Racing de Santander ante el Real Valladolid, el club en el que se formó y que decidió no contar con él. Marcó un gol, pero fue anulado. Este domingo, afilará las botas para recibir a su exequipo en un Almería necesitado hasta el extremo.

¿Qué tal está?

–Jodido, porque vamos los últimos de la tabla. Llevamos diez jornadas, queda un mundo, pero no esperábamos estar en el último puesto. Las miras eran otras y ahora, para salir de ahí, debemos ir partido a partido. Personalmente, estoy contento porque llevo cuatro goles. Lo único que falta es que tiremos para arriba.

¿Qué ambiente hay en Almería?

–Se ha hecho una plantilla para volver a Primera y la afición estaba ilusionada. El equipo no gana y esa ilusión inicial se ha perdido. Queremos ganar por la gente, que muchas veces viene al estadio privándose de otras cosas y se va a casa disgustada. Esperemos que el domingo sea el punto de inflexión.

¿Cómo han llegado a este punto?

–Las cosas no nos han salido y no sabemos muy bien dar con la tecla. Desde mi punto de vista, son varios factores. No tenemos suerte, nos falta confianza... Y la confianza es lo más importante para un futbolista. Puedes ser muy bueno, pero la cabeza siempre dice mucho. Además, nos falta ser más equipo en el campo. El vestuario es fantástico, hay muy buenos jugadores, pero es el colectivo el que te hace ser más fuerte. En algunas ocasiones, no hay equipo porque el vestuario no se lleva bien: aquí es al contrario, pero, insisto, nos falta ser más equipo sobre el césped.

¿Cómo ha cambiado el Almería con la llegada de Joan Carrillo?

–El nuevo entrenador viene con muchas ganas, ha ganado la liga en Hungría y para él es un reto importante. Quiere devolvernos la confianza. Trabaja mucho ese aspecto. Prestamos máxima atención a sus ideas, a su forma de trabajar, pero lo que vale es el fin de semana. Cuando uno sigue una línea buena, los resultados acaban llegando. La suerte hay que buscarla.

–En el plano personal, la situación es mejor. Ya lleva cuatro goles en nueve partidos, los mismos que marcó la temporada pasada en 19 choques con el Racing...

–Me dan confianza y me encuentro bien físicamente. Creo que si el equipo estuviera en una buena dinámica, podría rendir incluso más. Esperemos que vayamos creciendo y todos estemos al cien por cien, mental y físicamente.

–¿Cómo ha evolucionado desde que salió del Real Valladolid?

–Lo más importante es confiar en uno mismo y no bajar nunca los brazos. Hay que asumir las cosas malas como una manera de crecer. Si te dan confianza, te ponen a jugar y tienes minutos, al final mejoras.

–¿Le queda la espina de haber tenido que salir del Almería la pasada temporada, con el equipo en Primera?

–Cuando vine del Guadalajara, mi objetivo era jugar el máximo número de minutos. Mi conciencia está tranquila:lo di todo en el primera parte de la temporada en Almería. Tuve la mala suerte de la lesión en el partido ante el Getafe, cuando había compañeros en la Copa de África y jugadores lesionados. Luego, yo quería tener minutos y la cesión al Racing fue muy buena. La pena fue el descenso a Segunda B.

–¿Cómo se vivió en el vestuario del Racing esa caída al pozo?

–Jugar en el Sardinero era una pasada, ganaras, perdieras o lo hicieras mal. Los aficionados eran los primeros en animar, se quedaban aplaudiendo tras los partidos. Nos dolió mucho, especialmente por la manera en la que se produjo [el empate in extremis de Osasuna condenó a los cántabros]. El vestuario era fantástico y la unión con la afición, también. A todos nos gustaría ver al Racing en Primera, pero esto es el fútbol.

–¿Qué imagen tienen del Real Valladolid en el vestuario del Almería?

–El Real Valladolid cuenta con una plantilla confeccionada para el ascenso, con buenos jugadores. No estoy allí, pero la percepción que tengo es que reciben goles, no tantos como nosotros, y que también les falta jugar más como equipo. Miguel Ángel Portugal parece un técnico tranquilo, que da confianza a los jugadores. Supongo que llegarán aquí muy fuertes.

–¿Qué sentimientos alberga hacia el Real Valladolid?

–Es el equipo de mi ciudad, en cuyas categorías inferiores me formé y donde llegué a debutar con el primer equipo. Como futbolista, me habría gustado jugar en el conjunto de mi tierra, haber tenido la confianza y que me hubieran valorado. Pero pasó lo que pasó: no querían que siguiera, así que no me quedó más remedio que salir y buscarme la vida. Tenía claro que quería ser futbolista. Si allí no me dejaban, tenía que marcharme. Lo que pasó, pasado está. Recibí un cariño increíble en Guadalajara. Luego, pegué el salto al Almería en Primera. Los palos sirven para madurar. En Valladolid pasé muchos momentos que me han hecho ser muy fuerte.

–¿Cómo cree que será el partido del domingo?

–Será bonito, un choque peleado. En la previsión del tiempo, dan tormentas. Los dos equipos nos jugamos mucho y, por circunstancias, nos vemos abajo. Nosotros no estamos en una buena dinámica, pero tampoco lo estaba el Real Valladolid y con la victoria del otro día querrán seguir tirando la flecha para arriba

–Pregunta obligada: ¿qué hará si logra un gol?

–Nos estamos jugando la vida. Si puedo marcar, fenomenal;si lo hace otro compañero, fenomenal también. Yo no tengo ningún rencor hacia el Real Valladolid, ninguna venganza. Si me toca marcar, lo celebraré porque necesitamos ganar. No creo que eso sea faltar el respeto al Real Valladolid.

–¿Sueña con volver al Pucela?

–No me lo he planteado. Estoy lejos de casa y echo de menos a mi familia, pero estoy muy a gusto en Almería, en la ciudad, con el clima y el estilo de vida... Me debo a ellos. No pienso en el futuro: bastante tenemos con el presente. Valladolid siempre será mi casa, pero ese tipo de posibilidades se plantean siempre más adelante.