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La teoría del rondo

Los futbolistas del Real Valladolid desarrollan un ejercicio en espacios reducidos, en uno de los primeros entrenamientos de Miguel Ángel Portugal en los Campos Anexos
Los futbolistas del Real Valladolid desarrollan un ejercicio en espacios reducidos, en uno de los primeros entrenamientos de Miguel Ángel Portugal en los Campos Anexos / Ricardo Otazo
  • Miguel Ángel Portugal prioriza siempre en los entrenamientos los ejercicios con balón en espacios reducidos, cuyos conceptos desarrolló en un libro publicado hace nueve años

El rondo es un ejercicio clásico en los entrenamientos futbolísticos, aunque no siempre ha estado bien visto. Durante una época, solo se consideró una actividad lúdica y poco profesional, un divertimento que poco o nada tenía que ver con el trabajo ‘serio’. Sin embargo, técnicos como Miguel Ángel Portugal reivindicaron el ejercicio como un método idóneo para que los futbolistas aprendiesen a mover la pelota a alta velocidad en espacios reducidos y ante una presión defensiva intensa. El actual entrenador del Real Valladolid teorizó sobre este concepto en el libro ‘Rondos y mantenimientos’, publicado en el año 2006 –cuando entrenaba al Real Madrid Castilla en Segunda– y que todavía se puede encontrar en las librerías.

«Recuerdo que en mis años de jugador profesional, los rondos, salvo raras excepciones, estaban considerados como juegos de diversión que generalmente se ‘montaban’ antes del entrenamiento entre los primeros que llegaban al vestuario y que, poco a poco, iban absorbiendo a todos los demás jugadores hasta que el entrenador hacía las señalas oportunas para iniciar el entrenamiento. El máximo objetivo era poder hacer algún caño (pasar entre las piernas del jugador el balón) o alguna habilidad que, por lo general, acababa con algún pique entre compañeros y, como resultado, no era raro ver cómo a alguien se le escapaba una patada de mas», escribe en la introducción.

«A los entrenadores que querían evitar este tipo de conflictos no les gustaba para nada este juego e incluso algunos no permitían que nadie saliera antes de tiempo al terreno de entrenamiento», añade el técnico burgalés.

Miguel Ángel Portugal define los rondos «como ejercicios de juego desarrollados sobre una superficie reducida, donde unos futbolistas distribuidos regularmente por la zona periférica del área acotada tratan de conservar el balón contra otros jugadores que, en inferioridad, tratan de interceptarlo o recuperarlo (tocarlo)».

Los conceptos espacio/tiempo resultan fundamentales para entender por qué el rondo, en sus múltiples variantes, sirve como herramienta en las sesiones acumulativas, las sesiones pre y pospartido y el trabajo de recuperación. «El futbolista no será grande solo por su calidad individual, será grande por su interpretación de las acciones de la manera más eficaz ante cualquier situación del juego que se le plantee dentro de esos espacios y ese tiempo que le condicionan para conservar el balón [...]. Cerrar espacios o abrirlos. Replegarse o desplegarse. Espacio y tiempo para las acciones colectivas. Controlar, conducir, pasar, regatear, tirar, entrar... espacio y tiempo para las acciones individuales. […] Es evidente que a más espacio, más tiempo para pensar/ver y resolver. Si de esta perspectiva, condicionamos el juego a unos espacios/superficies más reducidos estaremos, consecuentemente, provocando que pensar/ver y resolver deban acelerarse de tal manera que el futbolista active sus neuronas más rápidamente ante la dificultad que se le va a presentar», teoriza el entrenador en el libro.

Portugal distingue también el concepto de «mantenimientos», o «ejercicios de juego con balón desarrollados dentro de una superficie reducida de terreno, donde unos futbolistas juegan para conservar/mantener el balón contra otros que intentarán arrebatárselo (interceptar/tocarlo) Los poseedores pueden tener a su vez el apoyo para mantener el balón de uno o más jugadores que denominaremos ‘pivotes’ y que juegan con el equipo que tenga el balón». Aunque las denominaciones de rondo y mantenimiento resultan muy parecidas, en los rondos los jugadores se mueven por la línea acotada mientras que en los mantenimientos poseen más libertad para desenvolverse por espacios interiores.

Según Portugal, los poseedores del balón en los rondos buscan mejorar «la técnica rápida» o «dominio del balón con todas las superficies de contacto a una velocidad de ejecución superior a la normal». Además, se «incentiva el espíritu de colaboración». Los recuperadores ven estimuladas las acciones sincronizadas para la recuperación, como la presión o las coberturas. Y, en el caso de los pivotes, «la repetición de golpeo con el pie y la reducción de los espacios y el tiempo para realizar las acciones redundará igualmente de manera positiva en la mejora de su maestría técnica y, sobre todo, de la ‘técnica rápida’».

En los Campos Anexos, se pueden ver diferentes modalidades de los 103 rondos y mantenimientos que Portugal desarrolla en su libro. Hay ejercicios multitudinarios, donde intervienen todos los futbolistas y también otras variantes, como la que incluye a 18 jugadores repartidos en tres equipos.En la terminología del técnico, esto se denomina 6+6x6: dos equipos juegan para conservar la pelota (representados con el signo +) y otro se afana en robarla (representado con el signo x).

La idea de Portugal pasa por integrar en la preparación «todas las exigencias físico / técnico / táctico / psicológicas». Todo gravita en torno a la pelota. «Si solo entrenáramos sin balón, estaríamos dejando de lado la mayoría de las exigencias fundamentales». «Desde mi punto de vista, el entrenamiento con balón o, mejor dicho, con los medios de entrenamiento con balón, aportan al jugador individualmente y al equipo colectivamente los requerimientos necesarios en un partido de competición, pero también es verdad que no debemos desdeñar el trabajo físico, bien desde una óptica general, bien de una forma más específica».

Con Miguel Ángel Portugal, cada ejercicio encierra un fin concreto. Ningún rondo es arbitrario.