Real Valladolid

lejos del área

Aguas estancadas

Acomodarse demasiado en cualquier faceta de la vida, por ejemplo en una relación o un puesto de trabajo, puede llevarnos a la rutina y a la inacción. Para algunos, tras dos décadas con el mismo primer edil, Valladolid había prosperado en algunos temas, pero se había estancado en otros para los que se reclamaba aire fresco. Sin entrar en colores políticos, la verdad es que siempre que regreso a Pucela encuentro actividades y planes que hacen que vuelva a enamorarme de mi tierra. Concretamente en mi última visita disfruté especialmente de la parcela cultural, comprobando gustosamente cómo en un solo mes había programadas más de sesenta y cinco páginas de actividades: ópera, concurso de pinchos, teatro para niños, exposiciones para esos amantes del cine que ahora algunos llaman ‘frikis’…

Para ser justos hay que decir que muchas iniciativas, lógicamente, son herencia de la anterior corporación, pero, es de alabar las ganas y nuevos aires que parecen respirarse por el Pisuerga, otrora río algo estancado y empeñado en no escuchar a sus vecinos. Estos días he llegado incluso a ver el bus turístico lleno y lugares injustamente denostados como Cantarranas lucían repletos de gente disfrutando pacíficamente de bares y terrazas.

Como digo, se notaban ciertos aires renovados por la capital castellana, justamente todo lo contrario a lo que sucede en el Real Valladolid desde hace años. El sábado acudía a Zorrilla con toda mi familia (pese a que el precio de la entrada me pareció excesivo y no existe la posibilidad de obtener un descuento, por ejemplo, para jubilados, grupos o simpatizantes) y nos situamos en una zona cercana al característico foso. Desgraciadamente, el particular anillo que rodea al césped acumulaba agua sucia y mosquitos, causando cierto mal olor a los aficionados, tan desagradable como metafórico acerca de la situación deportiva que atraviesa el equipo.

El partido, una vez más, fue bastante malo; con un Valladolid atorado, poco creativo y que acabó a merced de un rival en el que hasta Omar parecía más motivado que los nuestros. El centro del campo no funcionó y los cambios llegaron muy tarde (sigo sin entender por qué Rubio no juega más), así que el Pucela volvió a quitarnos una pizca más de la poca ilusión que últimamente desprenden. Por la ciudad quizás empecemos a respirar otra cosa (que dure, pero que no se acomoden), pero por Zorrilla las aguas siguen como ese foso, tristemente estancadas.