Real Valladolid
Borja Jiménez, en un entrenamiento con el Promesas. R. OTAZO
Borja Jiménez, en un entrenamiento con el Promesas. R. OTAZO

BORJA JIMÉNEZ, ENTRENADOR DEL PROMESAS

«Julio va a ser importante en el primer equipo, pero habrá más»

  • Admite que el salto del Cadete al banquillo del Promesas tiene que ver con haber estado en el momento justo en el sitio oportuno

Una afortunada carambola que arrancó con la destitución de Gaizka Garitano ha puesto a este abulense de 30 años al frente del Real Valladolid B. Se considera un hombre de la casa desde que José Antonio Prieto Castro ‘Cata’, coordinador de las categorías inferiores, le propuso el pasado mes de abril hacerse cargo del Cadete A. Solo habían transcurrido 5 jornadas del campeonato, en el que su equipo había cosechado otras tantas victorias, con 17 goles a favor y habiendo mantenido su portería a cero, cuando le propusieron hacerse cargo del Promesas, en Segunda División B. Portugal, el nuevo entrenador del primer equipo, había tirado del banquillo de la cantera, para convertir a Albés en su segundo. Y Borja fue el elegido para sustituirle. No lo dudó.

El 21 de octubre Gaizka Garitano abandonó el banquillo del Real Valladolid. En la misma fecha llegó Portugal e incorporó a Albés a su equipo técnico. Dos días después, el 23 de abril, Borja Jiménez ya entrenaba al Real Valladolid B. Y el 25 dirigió por primera vez al filial en Santander, frente al Racing. Undía antes, el 24, sus cadetes blanquivioletas acusaron su ausencia, cediendo por primera vez dos puntos en el campeonato, aunque siguen primeros de la tabla.

Borja Jiménez parece haber asumido la condición de entrenador de un filial que debe tener la convicción de ser un permanente repuesto para el primer equipo. Y sacrificar los intereses del suyo. Aun cuando le mantengan en un permanente jaque por las obligadas cesiones exigidas por una plantilla ajustada, como es la del Real Valladolid. «Además del objetivo de la formación, sé que estamos a disposición del primer equipo, pero prescindir de algunos de mis jugadores es un éxito para ellos, lo que no deja de ser un buen síntoma para quienes les entrenamos».

Jiménez dice estar convencido de que Julio, el portero del filial y único jugador vallisoletano que podría estar sobre La Romareda el domingo el Zaragoza, va a ser importante en el primer equipo, «pero no creo que sea el único» vaticina.

–¿Admite que su ascenso tiene que ver con un cúmulo de casualidades?

–Está claro que ha sido definitivo estar en el momento justo en el sitio adecuado.

–¿Tuvo alguna duda para sumir esa responsabilidad?

–Desde que llegué me considero un trabajador del club y la propuesta de trabajar con el promesas era, en mi caso, algo irrechazable.

–¿Tiene previsto modificar muchas cosas en el filial?

–Aquí hay buenos mimbres, aunque al principio le costó arrancar al equipo, que sumó cuatro empates consecutivos sin goles, hasta que llegó la victoria frente al Tudelano. Pero mi concepto es muy similar al de Albés y no creo que vaya a haber cambios drásticos.

–Entrenar a un filial no es lo mismo que hacerlo con un primer equipo, aunque sea de la misma categoría. ¿Asume que está constantemente supeditado a las necesidades del primer equipo?

–Lo tengo clarísimo. Y sé que es más difícil que preparar a un primer equipo. Pero también sé que, a menudo, cuando tengo que prescindir de jugadores es porque los reclaman ‘arriba’ y su éxito ratifica nuestro trabajo. Son un buen reflejo de lo que hacemos nosotros.

–¿En qué se diferencia entrenar a jugadores de un filial o de un primer equipo?

–En el filial probamos mucho y a veces les ponemos en situaciones impensables en un Segunda B normal, porque tenemos la obligación de descubrir todas sus virtudes, de probar en distintas posiciones para saber qué podemos ofrecer al primer equipo.

–¿Tiene, entonces, una relación fluida con Albés y Portugal?

–Con Rubén Albés, evidentemente, más, pero con Portugal también la tengo desde el primer día.

–¿Y cree que hay jugadores en el filial con posibilidades de dar el salto al primer equipo?

–Hay algunos que entrenan habitualmente con ellos –Anuar, José, y los porteros–. Julio va a ser importante y va a jugar algunos partidos (el domingo, casi obligado por las ausencias de Kepa y Varela, convocados por sus selecciones sub-21), pero va a haber más.

–Sin embargo, la situación este año en la tabla no parece tan cómoda como la pasada.

–Ha cambiado mucho la plantilla. Vamos a estar peleando hasta el final por la permanencia y no creo que en febrero estemos salvados, aunque tampoco creo que lleguemos a la última jornada con dudas.

–El triunfo de sus jugadores es el suyo, pero eso podría provocar muchas ausencias en el vestuario.

–¡Ojalá el año que viene me quedara sin jugadores porque los han reclamado del primer equipo! Sería un reto bonito empezar de nuevo por esa razón. Además hay cantera para sustituirlos. El juvenil de división de honor es un buen equipo que a medio plazo va a aportar jugadores al Promesas. Yeste año ya hay varios juveniles en la plantilla del promesas, como Mayoral o Vega.

–¿Las dificultades presupuestarias están dando más posibilidades a la cantera?

–Actualmente, la tendencia es potenciar buenos entrenadores n el fútbol base, porque la cantera tiene más sentido, precisamente por la crisis.