Real Valladolid

El Valladolid deja fuera de juego al Zaragoza con dos goles de fortuna

    Manu del Moral contra el Zaragoza
    Manu del Moral intenta robar el balón a un jugador del Zaragoza. / LOF
    • En el minuto tres, Cabrera remata en propia puerta una peinada de Villar y en el minuto dos del segundo tiempo Del Moral marca un penalti tras caer Tiba en el área

    El Real Valladolid resucitó esta mañana en la Romareda, donde logró su primera victoria de la temporada a domicilio ante un Zaragoza en racha, incapaz de superar a la defensa pucelana tras recibir dos goles en momentos clave del encuentro: el primero, en el minuto 3. Chica sacó una falta en su campo que terminó en córner. Hermoso, especialmente acertado y trabajador ayer, botó el saque de esquina que peinó Villar para que Cabrera, despistando a Manu Herrera, metiera el gol en su propia portería, de cabeza. Fue en el minuto dos de la segunda mitad cuando un Tiba especialmente activo cayó dentro del área. Fue, cuando menos, una falta extraña que el árbitro no dudó en pitar, señalando el punto de penalti. Y no estaba Mojica ayer. Manu del Moral colocó el balón y disparo fuerte, a media altura, por la derecha de Manu Herrera. El 2-0 terminó por desquiciar a los locales.

    Tras el primer gol, el Zaragoza, con prisas, empezó a buscar el empate pero la defensa pucelana estuvo esta mañana especialmente acertada. Los grandes jugadores del equipo maño quedaban una y otra vez en fuera de juego. En torno una decena de jugadas de ataque terminaron en falta por adelantarse de forma no reglamentaria a la defensa del Real Valladolid. En la primera y en la segunda parte. El Real Valladolid, mientras, contenía y contraatacaba, lo que mantenía las cautelas en el equipo local.

    Leao y Del Moral, lesionados

    La victoria del Valladolid ha tenido un doloroso envés. En el minuto 34 de la primera mitad Timor tuvo que sustituir a un lesionado Leao, que se dolía de lo que puede ser una rotura muscular. En el minuto 52 el que se rompe es Manu del Moral, que abandona el terreno de juego y es sustituido por Guzmán. El equipo mantuvo la entereza pero Portugal se puede quedar con la enfermería llena.

    El Zaragoza, por medio de Pedro, Ángel, Dorca y, sobre todo Hinestroza, intentó por todos los medios reducir las distancias. Ortuño rara vez llegó al área sin que le pitasen fuera de juego. Tan desquiciado estaba el Zaragoza que no encontraba espacios autorizados para poner en aprietos a Julio. Por cierto, el portero vallisoletano tuvo y una gran actuación aunque no estuvo sometido a serios apuros. Las situaciones más comprometidas se produjeron cuando sus compañeros le hacían cesiones con el pie y en sus propias salidas de balón.

    El encuentro terminó con un Zaragoza desfondado que, a medida que pasaban los minutos metía menos miedo a los de Portugal. Por una vez, el Pucela no acabó pidiendo la hora cuando va con ventaja e incluso Guzmán tuvo un par de ocasiones de rematar el partido. Hasta Tiba, que corrió lo que no está escrito, pudo marcar tras una cabalgada hasta la frontal del área, donde llegó exhausto y con un defensa encima.

    El Real Valladolid jugó, marcó, defendió pero sobre todo supo marcar un ritmo al son de sus afortunados goles. Y tener el balón cuando era necesario. Alrededor del minuto 60, los jugadores de Portugal demostraron que, con el balón, son los dueños del campo. Casi dos decenas de pases consecutivos del Real Valladolid, a falta de media hora, demostraron que saben dormir el encuentro cuando conviene, intentar el contraataque y desquiciar a su adversario en su propio campo.

    Las posibles lesiones, sin embargo, pueden sumar un precio muy elevado a una victoria solvente del Real Valladolid.