Real Valladolid

Puerta 17

Nuevos cimientos

Por fin y por primera vez en la temporada 2015-16 hemos sido capaces de ganar lejos del estadio Zorrilla, particular bestia negra arrastrada tanto la anterior campaña como la actual. Además, el empaque y la entidad del rival suponen un valor añadido y han generado una nueva corriente positiva en la afición y en las expectativas para esta presente temporada.

Y quién sabe si este resultado será el punto de inflexión sobre el que cimentar una nueva dinámica para alcanzar cotas mayores que la salvación. El sistema de promoción de ascenso y la igualdad actual de la Liga Adelante estamos -estamos situados tres puntos por encima del descenso y tres puntos por debajo del sexto- son suficientes razones como para creer que Portugal, con aumentar la solidez defensiva a base de un mayor equilibrio entre líneas y compañeros, ha sido capaz de revertir el carácter cándido del equipo.

Con esa receta y con la confianza y el crédito que suponen no haber perdido aún en los cuatro primeros partidos de Miguel Ángel Portugal. En el fútbol no hay fórmula perfecta ni varita mágica, y en fútbol profesional todo se reduce a goles, puntos y clasificación. Si el primer gol fue en propia meta y el segundo de un penalti riguroso es lo de menos, porque creo que los aficionados del Real Valladolid ya no pedimos más que algo con lo que ilusionarnos tras tanto varapalo continuo durante las dos últimas temporadas.

Sin embargo, el primer objetivo del entrenador de llevar a cabo un reinicio mental al equipo ya se ha llevado a cabo. Salgan o no las cosas, los jugadores sí parecen más cómodos con las nuevas premisas y empiezan a soltarse dentro del terreno de juego confirmando que no éramos tan poco como parecía hace un mes ni seguramente seremos tanto como en tiempos pretéritos no muy lejanos.

Este armisticio social que ha provocado la llegada de Portugal es el contrapunto a lo que vive el club ya que apenas tres meses después de comenzar la competición ya ha habido cambios en los tres principales banquillos del Real Valladolid tras la renuncia de Pereira a continuar al frente del juvenil A. Es evidente que está sensación de continuos cambios e imprevistos no es la mejor manera para trabajar con los futuros activos del club, los jugadores de las categorías inferiores.