Real Valladolid
Con Portugal en el banquillo el Pucela parece más calmado. En su primer partido contra el Nàstic solo vio una amarilla.
Con Portugal en el banquillo el Pucela parece más calmado. En su primer partido contra el Nàstic solo vio una amarilla. / G. VILLAMIL

Al Pucela le pierden los nervios

  • Es el segundo equipo más sancionado de la categoría y el último en la clasificación de Juego Limpio de la RFEF

A las numerosas bajas por lesión en el Real Valladolid se puede sumar el próximo domingo una por sanción, ya que el lateral Hermoso vio la quinta amarilla frente al Zaragoza. El club ha presentado alegaciones al acta en la que se recoge el motivo por el que el jugador madrileño fue amonestado. Una iniciativa que parece destinada al fracaso, si atendemos a los antecedentes de las alegaciones del Pucela.

Sin embargo, esta temporada, una resolución del Comité de Competición anuló la primera tarjeta que vio Villar. Fue en el primer encuentro, frente al Córdoba, y la cuarta de las cinco que Areces Franco mostró a los vallisoletanos. Una más que la media en lo que va de temporada, que está en 3,92, lo que coloca al Pucela en el segundo puesto de la clasificación de los equipos más amonestados, con 51 tarjetas amarillas, solo por detrás del Alavés, que suma 54 en las trece jornadas disputadas. El Comité de Competición resolvió, a la vista de la prueba videográfica presentada por el club, dejar sin efecto las consecuencias de la amonestación: las imágenes demostraban que Villar no jugó el balón con la mano.

El historial de sanciones en lo que va de temporada es prolijo y reúne situaciones rocambolescas. Desde la expulsión de un jugador en le minuto 92, cuando el equipo perdía, además, por 3-1 –fue el caso de Javi Moyano en Palamós, frente al Llagostera, donde el lateral vio dos tarjetas consecutivas cuando todo estaba decidido– hasta las siete amarillas (doble a Villar) y una roja (Samuel), además de una amonestación a Garitano, «por formular observaciones al árbitro», en un encuentro en el que el Pucela mantuvo el empate a pesar de terminar el partido con nueve jugadores sobre el césped.

Pero el historial del Real Valladolid recogido en las actas arbitrales desvela otras curiosidades. Como la que recoge el acta correspondiente a la séptima jornada, en la que el Real Valladolid empató a domicilio en Huesca, en un encuentro festoneado por cinco tarjetas amarillas a los jugadores pucelanos, por tres del Huesca. Lo curioso es que los jugadores vallisoletanos habrían incurrido en casi todas las variables del catálogo sancionador:Leão, por juego peligroso;Timor, por formular observaciones al árbitro;Óscar, por desconsideración con un contrario; el portero Kepa, por pérdida de tiempo, y ¡Álvaro Rubio!, probablemente el capitán más templado de la categoría, por discutir con un contrario. Da la impresión de que Rubén Eiriz Mata, el colegiado de aquel encuentro, estaba repasando el reglamento sobre el terreno de juego.

Insuficiente en limpieza

Es una de las variables que casi nunca se cita, porque no está directamente relacionada con los resultados. Los goles, las victorias llaman siempre la atención. Pero la clasificación de juego limpio elaborada por la Real Federación Española de Fútbol demuestra que, además de las deficiencias en defensa y la falta de efectividad en el ataque, el Real Valladolid no aprueba en limpieza, en juego limpio. Según la RFEF, tras la jornada 11ª, el Real Valladolid ocupaba el puesto 22 de la clasificación de Segunda División. El último, con 51 puntos. El Mirandés era el mejor en esta clasificación, con solo 27 puntos.

Sin embargo, la llegada de Miguel Ángel Portugal parece haber cambiado también esta tendencia, aunque solo haya dirigido al equipo en cuatro partidos de Liga. Mientras la media de tarjetas del Pucela se redondea fácilmente en cuatro por partido, con Portugal el Real Valladolid solo ha alcanzado esa cifra en uno de los cuatro encuentros que ha dirigido el técnico burgalés. Frente al Mirandés vio una, la de Leão; ante el Almería, tres; con el Leganés, dos, y ,finalmente, cuatro ante el Zaragoza, donde se consiguió la primera victoria a domicilio.

La misteriosa pinza de Moyano

«En el minuto 89 el jugador (17) Moyano Lujano, Javier fue expulsado por el siguiente motivo: estirar y presionar fuertemente con el dedo índice en la oreja de un adversario, que se encontraba tendido en el suelo...». Era la novena jornada y el Real Valladolid perdía por 3-1 contra el Llagostera. Algunos de sus jugadores perdieron, además, los nervios ante las provocaciones del rival. El último fue el lateral Moyano. Y el árbitro justificó así su segunda amarilla consecutiva, tras mostrarle la primera por derribar a un contrario. Pero el club vio clara la alegación, apoyándose en una cierta ambigüedad de la descripción, que califico de ‘error palmario’: «Con un solo dedo, no puede estirar la oreja del adversario, al no poder realizar la función de pinza». Evidentemente, el recurso hubiera prosperado si hubiera sido contra la transcripción que de los hechos hizo el árbitro. Así, al menos lo entendió el comité, cuya resolución final concluía con un «procede sancionar al citado jugador con dos partidos». Y una no menos retorcida justificación: «Los hechos se subsumen en la infracción tipificada».

El comité de Competición suele considerar las alegaciones en las que se demuestran errores manifiestos, pero ante situaciones poco claras, rara vez enmiendan la plana a los árbitros por la interpretación de un hecho, y mucho menos por transcripciones poco afortunadas. El historial del Real Valladolid a la luz de las actas arbitrales es pródigo en cuanto a situaciones conflictivas a lo largo de esta temporada.