Real Valladolid

El partido frente al Lugo desmontará el filial pucelano

  • Portugal tendrá que recurrir al menos a tres jugadores de un Promesas que ya está en puestos de descenso

Lesiones y sanciones devuelven la función original al equipo filial del Real Valladolid. No es que Miguel Ángel Portugal haya recuperado el espíritu de la cantera, casi olvidado durante las últimas temporadas. Es que no le queda más remedio.

Las sanciones de Marcelo Silva, que el domingo fue expulsado por doble amarilla y tendrá que cumplir un partido de sanción, y las de Rodri y Samuel, que sumaron la quinta, también ante el Osasuna, han dejado el vestuario en cuadro. Sobre todo, la línea defensiva. Sus dos centrales de referencia –Marcelo Silva y Samuel– no podrán siquiera ser convocados. Esta circunstancia, sumada a las bajas por lesión –Erick Moreno, Leão y Manu del Moral–, obliga matemáticamente a Miguel Ángel Portugal a llamar al menos a tres canteranos para reunir a los 18 jugadores de una convocatoria habitual, si quiere completar la expedición que viajará el próximo sábado a Lugo para afrontar el encuentro del domingo, a las 12:00 horas, en el Ángel Carro. Al menos tres, porque si Portugal arriesga con los jóvenes, cabría la posibilidad de que en el autobús hacia Lugo incluyera un póquer de jugadores del Real Valladolid B.

Una constante

El tránsito de futbolistas entre el vestuario del primer y segundo equipo ha dejado de ser algo excepcional. No solo tras las sesiones de entrenamiento de la semana, sino después de los partidos que juegan en casa.

De hecho, Miguel Ángel Portugal no ha elaborado ni una sola de las cinco convocatorias que ha tenido la oportunidad de firmar esta temporada con el Real Valladolid sin incluir a algún jugador de la cantera. Y no solo porque los partidos internacionales dejan sistemáticamente al Real Valladolid sin sus porteros titulares (Kepa Arrizabalaga y Bruno Varela son habituales de las selecciones sub-21 de España y Portugal, respectivamente) lo que ha obligado en dos ocasiones a lo largo de este campeonato de Liga a alinear a Julio Iricibar y sentar en el banquillo a Dani Hernández, los dos porteros del filial. Ocurrió frente al Oviedo, en casa, y ante el Zaragoza, donde Portugal consiguió la primera victoria a domicilio de la temporada. Los 21 jugadores profesionales de la primera plantilla no son, en una competición tan larga, suficientes para afrontar los 42 partidos de Liga de Segunda. Sobre todo, a medida que se suceden las jornadas y lesiones y sanciones empiezan a acumularse.

Si Gaizka Garitano recurrió a la cantera en tres encuentros de Liga –en la primera jornada llamó a Caye Quintana y a Ángel; en la segunda, a Caye Quintana, y en la octava, al lateral Ángel, que fue titular e incluso marcó un gol–, Miguel Ángel Portugal siempre ha tenido que recurrir al Promesas para reunir a los 18 jugadores de una convocatoria. En su primer partido como entrenador del Pucela, en la jornada 10ª, Portugal llamó a Anuar. En la 11ª, fueron Dani Espinar, Anuar y el extremo Jose. En la 12ª, repitió Jose y en la 13ª, al extremo derecho de Talavera se sumaron los dos porteros. Finalmente, en el último encuentro, ante el Osasuna, Portugal llamó a Ángel, ante la ausencia por sanción del lateral izquierdo titular, Mario Hermoso, aunque el canterano no salió del banquillo. Lo cierto es que el entrenador burgalés utiliza a los jugadores del Promesas para parchear una plantilla escasa, cada vez más castigada por lesiones y sanciones, algo que puede agravarse a medida que discurran las jornadas. Ytampoco parece claro que Portugal tenga intención de sustituir a corto plazo a alguno de los profesionales por los canteranos. Al menos hasta que compruebe el alcance de los refuerzos que espera en el mercado de invierno. En todo caso, el domingo, en Lugo, Portugal tiene la posibilidad de arriesgar con jugadores formados en la cantera, o recolocar las piezas de su vestuario profesional. Como hizo el domingo ante el Osasuna, donde cubrió la baja de Hermoso con el lateral derecho Chica y dio una nueva oportunidad a Moyano en la banda derecha.

El Promesas, en descenso

Oficialmente, Borja Jiménez, entrenador del Promesas, estaría contento porque el primer equipo recurre a sus pupilos, cumpliendo así la función primordial del segundo equipo. Sin embargo, le están complicando su propia trayectoria en Segunda División B, ya que reiteradamente desmontan sus planes, obligando al Promesas, a su vez, a alinear a jugadores juveniles ante equipos correosos que no tienen el ‘handicap’ de las cesiones en temporadas y están empezando a poner en peligro la permanencia en la categoría.

De hecho, el Real Valladolid B, que el año pasado cuajó una buena temporada en la categoría de planta del fútbol, este año empieza a tener problemas para mantenerse en Segunda B. Tras la derrota del domingo ante el Peña Sport de Tafalla por 0-2, el Promesas ha caído a puestos de descenso por primera vez esta temporada. Yel sábado, día 28, recibe a las 15:45 a otro equipo navarro, el Izarra, décimo clasificado, y lo hará sin poder contar, al menos, con tres de sus mejores