Real Valladolid

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/ Ramón Gómez

Un Real Valladolid en inferioridad araña un punto en Lugo

  • Los blanquivioletas jugaron con uno menos casi toda la segunda parte por la expulsión de Mojica por doble amarilla. El Lugo se adelantó en el marcador por medio de Joselu y Guzmán igualó el encuentro de penalti

El Real Valladolid sacó un punto en Lugo en condiciones muy adversas. El equipo blanquivioleta cuajó una primera parte de ensueño, pero se vio lastrado en la segunda por una nueva chiquillada de Johan Mojica. El extremo colombiano fue expulsado en el minuto 50 al ver la segunda amarilla por un agarrón sobre Cendrós en el centro del campo. A partir de ese momento, el Pucela sufrió y Joselu adelantó al Lugo en el minuto 63 en un fallo de marca de Mario Hermoso. Con todo en contra y en inferioridad, el Real Valladolid rescató un punto cuando Iriome sacó la mano en un córner y el colegiado pitó un penalti diáfano. Guzmán marcó desde los once metros y permitió al equipo blanquivioleta no marcharse de Lugo con las manos vacías a pesar de jugar de nuevo en inferioridad, uno de los males de esta temporada.

El Real Valladolid salió muy enchufado al césped del Ángel Carro: solidario en defensa, fuerte en el centro del campo e incisivo en el ataque. Portugal resolvió el 'sudoku' de las sanciones y lesiones sin que el equipo notara las bajas. Mantuvo a David Timor en el centro del campo junto a Álvaro Rubio para no perder músculo y reconvirtió a Mario Hermoso como acompañante de Juanpe Ramírez en el eje de la zaga, al tiempo que otorgó el lateral izquierdo al futbolista del filial Ángel García. Johan Mojica volvió a la titularidad en la banda izquierda del ataque con muchas ganas, hasta que emborronó su actuación en el inicio de la segunda parte con la segunda amarilla.

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  • Lugo 1-1 Real Valladolid

Solo habían transcurrido diez segundos cuando Jonathan Pereira buscó las cosquillas a una zaga pucelana tras el saque de centro. El Lugo avisó de inicio, pero fue el Real Valladolid el que tomó el bastón de mando del partido con una autoridad indiscutible. El Pucela creció muchísimo y buscó la manera de finalizar todas sus acciones de ataque. Los primeros minutos arreció el vendaval blanquivioleta: Mojica, Chica, Villar, Timor, Óscar... Todos ellos protagonizaron ocasiones susceptibles de acabar en gol, mientras José Juan se multiplicaba para desaguar tantas llegadas a su área.

El Real Valladolid brilló por todos los flancos. La defensa mantuvo las distancias y demostró una seguridad casi granítica durante la primera parte. A pesar de las bajas, no hubo dudas. Juanpe y Hermoso no dejaron fisuras por el centro, mientras Chica y Ángel alternaban las tareas defensivas con subidas por la banda. Álvaro Rubio colaboró para sacar el balón desde atrás y Diego Rubio presionó muy bien en la salida de la pelota junto a Óscar. El Lugo se animó conforme se acercaba el descanso con un balón en profundidad de Pita y un peligroso centro de Iriome que se paseó por el área de Kepa sin encontrar rematador.

En la segunda parte, Mojica demostró muy poca inteligencia y cometió una barrabasada. El colombiano había recibido una amarilla muy rigurosa en la primera mitad, algo achacable al muy discutible criterio arbitral. Condicionado por la amarilla, Mojica no controló, uno de los problemas de este futbolista capaz de mudar de ángel a diablo sin solución de continuidad. Agarró absurdamente a Cendrós en el centro del campo y se fue a la calle.

Con solo diez jugadores, el Real Valladolid empezó a sufrir. Portugal retiró a Diego Rubio y dio entrada a Tiba, que cubrió el flanco izquierdo. El Lugo se aprovechó y Joselu cazó el gol con un cabezazo ante el fallo de marcaje de Hermoso. Portugal relevó a Óscar y dio entrada a Alfaro (que jugó como hombre más adelantado) y, posteriormente, cambió a un desquiciado Hermoso (que corría riesgo de expulsión tras un rifirrafe con Joselu) para dar entrada a Guzmán. Tiba se desplazó al centro del campo y Timor se convirtió finalmente en central.

En una de las aproximaciones del Real Valladolid llegó el milagro. Iriome estiró la mano en un saque de esquina para interceptar la pelota. La acción resultó tan evidente que Trujillo Suárez no dudó en señalar el penalti. Guzmán lanzó desde los once metros, la pelota pasó por debajo del cuerpo de José Juan y permitió al Pucela arañar el 1-1 en el minuto 84. El punto supo dulce, a la vista de las circunstancias. Sin embargo, la expulsión de Mojica supuso otro contratiempo para un equipo muy castigado por los árbitros y que, muchas veces, no sabe frenarse para no incurrir en expulsiones absurdas. Lo mejor del encuentro, sin duda, fue la imagen muy solvente que mostró el Real Valladolid en la primera parte. Ese es el camino correcto... Y acabar con once jugadores, claro.

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