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Cinco jugadores del Real Valladolid protestan una decisión arbitral
Cinco jugadores del Real Valladolid protestan una decisión arbitral / . LOF

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Las tarjetas rojas le cuestan al Pucela ocho puntos

  • Al menos en tres de los cinco partidos que el Real Valladolid ha terminado en inferioridad, las expulsiones fueron decisivas en la pérdida de dos o tres puntos por jornada

Un tercio de los partidos de Liga jugados hasta ahora (5 de 15) con uno o dos jugadores expulsados. Desde que Leão vio la primera tarjeta amarilla mostrada a un jugador del Pucela en el actual campeonato de Liga, en el minuto 25 de la primera jornada, en Córdoba, hasta que Trujillo Suárez expulsó a Mojica el domingo, en Lugo, tras mostrarle la segunda amarilla en el minuto 50, seis jugadores del Pucela tuvieron que abandonar el terreno de juego antes de que concluyera el encuentro y en tres de ellos la inferioridad se asoció a la derrota o el empate del Real Valladolid. No es descabellado, por tanto, relacionar al menos tres de las seis expulsiones a los ocho puntos perdidos –o no ganados– que a día de hoy colocarían al Pucela en puestos de ‘play-off’.

El encuentro frente al Numancia en Los Pajaritos, correspondiente a la 5ª jornada, es el que de forma más palmaria relaciona el rigor arbitral con el fracaso deportivo del Pucela. El Valladolid se adelantó en el marcador con goles de Mojica y Rodri, pero Piñeiro Crespo se cebó con el equipo visitante y una doble amarilla a Villar (min. 14 y 39) y una roja directa a Samuel (m. 70) encogieron al Valladolid hasta el punto de que el Numancia logró empatar en el minuto 77. Aquellos dos puntos que perdió el Real Valladolid están directamente ligados a la facilidad con la que el árbitro asturiano tira de tarjeta.

Es cierto que en otras ocasiones el coraje provocado por un exceso de rigor arbitral produce efectos balsámicos, beneficiosos al menos, para las víctimas de una irregular vara de medir. Es lo que ocurrió el domingo en Lugo. Durante la primera parte, con un juego casi primoroso, el Pucela no logró marcar. Lo hizo en la segunda, a base de pundonor, cuando ya estaba en inferioridad por la expulsión de Mojica.

Finalmente, hay ocasiones en las que ni los excesos de los jugadores, ni los de los árbitros, han tenido repercusión alguna en el resultado de los partidos ni, por tanto, en la clasificación de un Real Valladolid tambaleante en el campeonato de Liga de Segunda División. Es el caso del encuentro frente al Llagostera, en la novena jornada del campeonato. Aquella derrota por 3-1 en el campo prestado de Palamós tuvo claras razones deportivas, desde que en el minuto 2 Juanjo fusiló a Kepa tras acomodarse el balón llegado de un saque de banda, en una jugada cuya defensa se había ensayado durante la semana.

Aquel encuentro fue uno de los cinco –el tercero– que el Real Valladolid ha terminado en inferioridad, pero la expulsión de Moyano en el minuto 90+2 no tuvo ninguna repercusión en una victoria contundente –3-1– que los catalanes se ganaron desde el primer momento.

Tres partidos para olvidar

Ponferradina, Numancia y Osasuna son las tres referencias de Liga en las que las decisiones arbitrales están directamente ligadas a la pérdida de puntos.

En la jornada tercera, Juanpe vio la segunda amarilla en el minuto 22 en El Toralín, frente a la Ponfe. En el marcador figuraba un todavía esperanzador empate a cero para los, entonces, pupilos de Garitano. La tarjeta de Juanpe incluyó un penalti con el que Yuri inauguró su triplete ante el Pucela. Aquella expulsión propició la victoria local.

Dos semanas después, en Los Pajaritos de Soria se produjo la citada doble expulsión de Villar y Samuel, que provocó el empate local. Otros dos puntos.

El tercero tuvo el Zorrilla como escenario, el Osasuna como rival y la expulsión de Marcelo Silva en el minuto 48, cuando presidía el estadio un empate sin goles, como detonante. Antes de que se cumpliera la media hora, el Real Valladolid no solo no había revalidado la línea ascendente propiciada por Portugal, sino que perdía por segunda vez ante su afición.

189 minutos en inferioridad

Tras el encuentro del domingo en Lugo, algún jugador trató de superar el disgusto de la expulsión de Mojica y el posterior empate aludiendo al hecho de que el Pucela está tan acostumbrado a jugar en inferioridad que en ocasiones, como en el Ángel Carro, se desenvuelven mejor con 10 que con 11 jugadores. El hecho es que el Real Valladolid, el segundo con más tarjetas (56 en Liga), después del Alavés, ha jugado 189 minutos –casi dos partidos– con un jugador menos y 20 minutos más con solo nueve jugadores frente a su rival de turno, como ocurrió en el partido frente al Numancia.