Real Valladolid

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La despoblación de las gradas

Tres aficionados del Sabadell, la pasada temporada en Zorrilla
Tres aficionados del Sabadell, la pasada temporada en Zorrilla / Fernando Blanco
  • El público de Zorrilla solo cubre de media un tercio de su aforo, el sexto peor registro de la Liga Adelante

«El José Zorrilla es el estadio más grande del mundo. Nunca se llena». El chiste es viejo, pero no pierde vigencia. Hundido en los abismos de la Liga Adelante, el Real Valladolid se ha quedado sin capacidad de convocatoria para atraer público a sus partidos. Dos terceras partes del recinto blanquivioleta devuelven cada dos semanas una imagen desértica: el plástico de los asientos acumula polvo mientras los futbolistas del Pucela tratan de enderezar el rumbo sobre el césped. Solo en un partido de los ocho disputados hasta la fecha se han superado los 10.000 espectadores: fue ante el Real Oviedo (11.105) y gracias a la asistencia masiva de los hinchas carbayones. Los más de 11.600 abonados no han coincidido juntos este año en ninguno de los encuentros. Unos tres mil no acuden últimamente, por diferentes motivos.

Así que Zorrilla un erial. La pasada semana, Twitter hervía de indignación y varias cuentas convocaron una protesta masiva contra los arbitrajes y las decisiones de los comités federativos. Pero, si algún espectador sacó el pañuelo ante el Alavés fue para sonarse la napia. Con 8.539 personas en las gradas, el estadio presentaba el habitual aspecto post-apocalíptico. Hay conciertos de música clásica donde se escucha más al público, aunque sea a golpes de tos. Sin embargo, los más fieles siguen allí, muchos ya desanimados, pasando frío y sufriendo las desventuras de este Real Valladolid que da pocas alegrías en casa. Quizá, más que criticarlos por su gelidez, habría que erigirles un monumento.

En Zorrilla, como en la mayoría de los estadios de la Liga Adelante, gana la abstención, el voto en blanco, la desafección. Los estadios se vacían y la gente mira a Javier Tebas y a su baile de horarios. La televisión manda. El público ya solo es atrezo, por mucho que los clubes quieran seguir sacando tajada por todos lados: mantienen los precios de entradas y abonos, muchas veces escandalosos para un espectáculo tan devaluado, mientras ponen el cazo para recibir los mejorados contratos audiovisuales.

La media de asistencia en los ocho partidos disputados por el Real Valladolid en el José Zorrilla esta campaña es de 8.974 espectadores. Sobre un aforo de 26.512 asientos, esto supone un 33,8% de tasa de ocupación. Lo escrito: en dos terceras partes del estadio, solo ruge el viento.

Los recintos de la Liga Adelante se quedan grandes: únicamente cinco cubren más de la mitad de su aforo. En términos porcentuales, la palma se la lleva el Córdoba. Con una media de 14.678 espectadores por partido, el Nuevo Arcángel presenta una tasa de ocupación del 69,9% sobre una capacidad total de 20.989 localidades. En la ciudad de los califas, ver fútbol en directo tiene su tirón. Lo otros equipos que presentan más espectadores que asientos vacíos son Osasuna (63,3%), Ponferradina (56,7%), Almería (52,4%) y Alavés (52%). En el resto, ganan las butacas (aunque el Leganés roza la mitad, con 49,9%).

El asterisco de San Mamés

El estadio José Zorrilla es el sexto más despoblado. Solo están más vacíos San Mamés para ver al Bilbao Athletic (con una tasa de ocupación media del 16,5%, aunque, tratándose de un filial, hay que poner un asterisco; aun así, ayer registró 12.441 espectadores en el partido ante el Real Zaragoza); Palamós, donde juega el Llagostera (23,4%); el Martínez Valero, feudo del Elche (26,1%); el Iberostar Estadi, recinto del Mallorca (29,6%); y Los Pajaritos, donde trata de blindarse el Numancia de Soria (30,2%).

Datos de asistencia tras 16 jornadas en la Liga Adelante

Datos de asistencia tras 16 jornadas en la Liga Adelante / El Norte

En términos absolutos, se impone el Real Zaragoza. La Romareda es el campo de la Liga Adelante, donde más gente acude, con una media de 15.530 espectadores. Sin embargo, el gran aforo del estadio (el tercero mayor de la Liga Adelante, con 34.596 asientos, tras San Mamés y el Martínez Valero) deja a los maños con una tasa de ocupación de solo el 44,8%. La Romareda ha acogido también el partido con más público en las primeras 16 jornadas: el recinto zaragozano registró una entrada de 18.649 personas para presenciar el choque ante Osasuna de la quinta jornada.

El segundo equipo que más apoyo recibe en términos totales es el Córdoba, con una media de 14.678 espectadores en el Nuevo Arcángel. Real Oviedo (13.315), Osasuna (12.545) y Alavés (10.318) completan el repóker de clubes con más de diez mil espectadores de promedio en sus estadios. El resto anda por debajo.

Poca gente en Palamós

El conjunto que menos aliento recibe (al menos en cifras globales) es el Llagostera, club que tuvo que exiliarse al vecino estadio de Palamós para disponer de un aforo ‘decente’ tras ascender a la Liga Adelante hace dos veranos. Sin embargo, la nueva casa se le queda grande y solo 1.365 aficionados acuden de media a ver al conjunto catalán. En Palamós se han registrado las cifras más bajas de asistencia la Liga Adelante hasta la fecha, con menos de mil personas. Solo 826 espectadores acudieron al choque frente la Ponferradina de la undécima jornada y 894 vieron el 2-1 frente al Numancia de la jornada decimotercera.

El público respalda poco el fútbol de la Liga Adelante. La asistencia media a los 22 estadios en las primeras 16 jornadas es de 7.193 espectadores. La tasa de ocupación total se queda en el 42% a estas alturas del campeonato. Los campos de Segunda, en su mayoría, no seducen.