Real Valladolid

fuera del área

Inyección de suero blanco y violeta

Tras una mala racha personal o deportiva, casi todos hemos tenido alguna vez una especie de ‘crisis existencial’ con el fútbol. Son días en los que mandarías al garete todo lo que huele a este deporte, domingos duros que suelen coincidir con otra derrota más en los que te dices frases del estilo: «Me lo tomo demasiado en serio”, «qué desastre de equipo» o «éstos no me dan de comer».

Por supuesto que habrá algunos (esos que suelen, por cierto, simpatizar también con otros equipos más grandes) que no admitan haber flaqueado nunca en su ‘futbolitis’, pero la vida de un aficionado blanco y violeta normalmente da para muchos altibajos, aunque realmente nunca dejemos de lado al equipo.

Admito que no viajo con el Pucela todo lo que dicen algunos que debería un buen aficionado, pero, pese a la derrota en casa, me animé a viajar hasta Albacete otro año más. La decisión no pudo ser más acertada, pues las sensaciones vividas han supuesto toda una inyección de moral para mí. En el mítico Carlos Belmonte nos rencontramos con aficionados llegados desde lugares como Alicante o Madrid, pasamos un buen rato y el equipo ofreció una buena imagen. Además, jugadores y directivos se acercaron a saludarnos, gesto que debería ser normal, pero que siempre se agradece.

En lo deportivo parece que las ideas de Portugal van calando. Veteranos como Rubio, Óscar o Alfaro van siendo importantes y otros como Hermoso y Samuel se mostraron más seguros. Mención especial para el estado de forma de Villar, el mejor fichaje de la temporada. Ahora toca conseguir eso que vengo reclamando desde principio de temporada, encadenar una racha de dos o tres victorias seguidas para dar un salto en la clasificación.

Si vencemos al Tenerife terminaremos un año duro bastante cerca de los puestos de Playoff. Luego llegará el mercado de invierno y toda una segunda vuelta para seguir demostrando que se puede hacer algo con el nuevo míster. Es la magia del fútbol y de la Segunda División: Hoy estás en la cola, hundido y sin ganas de más fútbol y mañana, con una victoria y buenas sensaciones recuperas la pasión por este club; equipo al que siempre llevas en las venas, pero nunca está de más una dosis extra de suero blanco y violeta. La alegría llegó en Albacete; ojalá el fiel público de Zorrilla reciba también esa inyección de moral en casa. La merecen.