Real Valladolid

puerta 17

Más de lo mismo

Con la llegada de la Navidad y la victoria en Albacete, esta última semana de competición antes del parón se está volviendo a teñir de ilusión y esperanza. Lo cierto es que llevamos una temporada llena de sinsabores e incapaces de encadenar dos o tres resultados positivos que nos permitan, por lo menos, soñar con no vivir una temporada aciaga en lo deportivo.

Un comienzo decepcionante con cambio de entrenador incluido y una mejora insuficiente con el nuevo míster que han dejado más brotes verdes espontáneos que puntos y goles. De momento, la eficacia goleadora de Juan Villar ha mantenido al equipo fuera del descenso, pero este único argumento ofensivo parece insuficiente para poder pensar en otros objetivos.

Y así llevamos toda la temporada, sabiendo que somos más de lo que parecemos y nos empeñamos en demostrar pero sin continuidad ni en juego ni en dinámica positiva. Mejorada la asignatura pendiente del rendimiento fuera de casa, ahora parece que el debe se sitúa en los partidos jugados como locales. La reacción de la afición por redes sociales ante cualquier resultado positivo del equipo es intentar encontrar un mínimo motivo para confiar en el equipo y no iniciar la música de viento en forma de pitada. Es más, cualquier buena intención independientemente del acierto suele ser correspondida con aplausos.

Los mimbres que se está construyendo en la estructura colectiva invitan a pensar que el equipo va a estar ordenado en torno a la pelota y ahí es donde deben aparecer los protagonistas como Óscar, Alfaro, Leao o Tiba. Como hemos repetido semanas atrás, la igualdad clasificatoria nos impide aún, a pesar de llevar diecisiete jornadas disputadas, hacer afirmaciones categóricas sobre la zona en la que se asentará el equipo. Sin intención de ser tibio ni ambiguo sobre sus posibilidades, se hace complicado aseverar nada, viendo el pelotón que hay formado en la Liga Adelante con hasta trece equipos en solo siete puntos.

A un optimista irredento como el autor de esta columna, no le nace otra cosa que no sea ser prudente y esperar que pronto nos llegará la dinámica positiva y seremos capaces de ocupar otro puesto clasificatorio. Mientras no llegue ese momento, más de lo mismo. Y así llevamos ya cuatro meses.