Real Valladolid

a BANDA CAMBIADA

Un año más

Con cada final de año, la mayoría de nosotros dedicamos al menos un minuto a echar la vista atrás y valorar el transcurso de los últimos 365 días. Es una manera de intentar poner pausa, un punto y seguido, o aparte, o de inflexión. Una forma de hacer balance de lo bueno y malo -que cantaría Mecano- como si la vida en vez de transcurrir sin solución de continuidad hubiera adoptado forma de empresa y se hiciera necesario repasar la cuenta de pérdidas y ganancias. Examen de conciencia, dolor de los pecados… Y propósito de la enmienda. Buenas intenciones que, como norma general, no suelen llegar vivas más allá de febrero, y caen irremediablemente en el baúl de un olvido de las que serán rescatadas, de nuevo, a finales de diciembre.

Para el Real Valladolid este será el segundo fin de año en la categoría de plata desde que hace más de año y medio, en el Benito Villamarín, se echara a sí mismo la última palada de arena con la que quedaron enterradas todas las aspiraciones de mantener la categoría en primera división. Desde entonces, y aunque alguno pueda pensar que lo que le hace falta al Valladolid no son propósitos sino milagros de los que le harían ganarse un par de alas al ángel Clarence de ‘¡Qué bello es vivir!’, con la última campanada que anuncia la entrada de un nuevo año la gran familia blanquivioleta brinda, cada vez, por lograr enderezar la caída libre que ha sumido a la entidad en el pozo en el que se encuentra.

Sin embargo no se trata de eso. Las aspiraciones, los deseos, el fin último lo tenemos todos claro. Es inútil felicitarse por un año lleno de victorias si no se ha fijado de antemano un camino para alcanzarlas y se evalúa día a día, como si de una constante Noche Vieja se tratara, si el plan trazado se cumple o precisa de retoques que lo mejoren. Tanto nosotros en nuestras vidas como el Real Valladolid podemos levantar una copa de espumoso y brindar por tiempos mejores, pero de nada va a servir si esos anhelos no van a acompañados de medios, constancia y dedicación para alcanzarlos. Ojalá que el 2016 tanto ustedes como el Real Valladolid obtengan todos los éxitos que imaginan, pero no tarden ni un segundo en ponerse a perseguirlos porque aquellos no llegarán solos.