Real Valladolid

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/ Ricardo Otazo

El Promesas certifica su miedo a ganar ante el Celta con su sexto empate sin goles

  • La defensa contuvo sin problemas al filial gallego pero los delanteros siguen renuentes de cara a puerta

Los de Borja Jiménez firmaron esta mañana en los Anexos, ante el Celta de Vigo B, su sexto empate sin goles, con el que cerraron la primera vuelta de la competición al borde de los puestos de descenso -16º, con 18 puntos-. El encuentro, en el que apenas se produjeron ocasiones de gol, certificó las dificultades que tiene la plantilla del filial pucelano para finalizar las jugadas de ataque, donde sus delanteros dudan y buscan demasiadas seguridades antes de disparar a puerta, lo que mutila en última instancia algunos buenos contragolpes e incluso jugadas que demuestran la clase de sus hombres de ataque y que finalmente-

Jose, en el minuto 35, y Toni, siete minutos después, tuvieron las mejores ocasiones de una primera parte en la que tuvo más protagonismo el molesto sirimiri que el juego que desarrolló sobre el césped artificial de los Anexos. Y fue la primera ocasión clara del filial pucelano, la de Jose, la que demostró que las cautelas de los delanteros para tirar a puerta, son excesivas. Portugal, entrenador del primer equipo, presenció la primera parte del encuentro, antes de que partiera la expedición del Real Valladolid con destino a Gerona, donde el lunes se enfrentará al equipo catalán. Portugla pudo comprobar el resultado de un experimento que no dio resultados visibles en el marcador pero apuntó las posibilidades de un canterano que entrena habitualmente con el Real Valladolid: el lateral izquierdo Ángel comenzó jugado como extremo derecho, aunque luego cambió de banda. Su corpulencia y rapidez provocaron algunas ocasiones de mérito que, sin embargo, no llegaron a cuajar.

En la segunda parte, Mario asistió con acierto a Jose, que se mostró lento de cara a puerta. En el minuto 73 fue Jose quien asistió de forma magistral a Toni que, un partido más, tuvo la suerte de espalda, a pesar de su habilidad en las inmediaciones del área, y remató de cabeza fuera.

Por el Celta, el expucelano Guille obligó en una clara ocasión a intervenir a Julio, antes de que Mayoral, a 15 minutos del final, desperdiciara una ocasión enviando muy alto el esférico.