Real Valladolid

Desde la grada

Oportunidad perdida

Dicen que el camino de los exitosos está plagado de intentos frustrados y que el camino de los fracasados está lleno de oportunidades perdidas. ¿Lo del lunes fue un intento frustrado o una oportunidad perdida? Claramente fue lo segundo. Un intento requiere una intención y yo la intención no la vi en ningún momento del partido.

Igual que la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma, las oportunidades no se pierden porque la que tú malgastes. Otro la aprovecha. La diferencia entre una oportunidad perdida y un intento frustrado no es el resultado final. La diferencia en el caso del pasado lunes es el estado de ánimo en que caímos los que lo vimos por la tele.

Después de tantos años de frustraciones, nos merecemos que al menos los que portan el escudo del Real Valladolid sepan que hay gente que está pendiente de ellos. Quizá no seamos los millones que siguen al Barça o al Madrid, pero nos merecemos el mismo respeto.

La vida no te da segundas oportunidades.

Si acaso, te da oportunidades nuevas. Ir por la vida pensando que todo tiene solución porque quedan muchos partidos es un error. Esta liga sólo tienes 42 partidos y por muy Real Valladolid que seas, el partido de Girona no lo vas a volver a jugar esta temporada.

Las matemáticas me dicen una cosa, el corazón otra y la cabeza otra. Ojalá el corazón le gane a la razón, pero para eso se necesita algo. Más allá de que se pueda mejorar la plantilla con algún fichaje este mes, necesitamos algo que no se puede fichar. Es algo que se tiene o no se tiene y que por lo visto el lunes, nosotros no tenemos.

Pero ojo, que el lunes nosotros perdimos una oportunidad que no va a volver a aparecer, pero muchos de los que saltaron al campo en Montilivi quizá estén disfrutando de su última oportunidad para ser futbolistas de élite. Si no quieren pensar en nosotros, que sean egoístas y al menos piensen en ellos mismos. Pocos momentos se me ocurren en que una actitud egoísta ayude a una comunidad. El lunes no solo perdimos tres puntos. El lunes perdimos una oportunidad de que la gente se enganche a Zorrilla, perdimos la oportunidad de decir a los otros veintiuno que hemos vuelto.

Como Paul Newman en ‘El color del dinero’. El lunes perdimos la oportunidad de volver a creer en nosotros mismos como equipo. En serio, lo de menos el lunes fueron los tres puntos.