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El soporte de Borja Jiménez

Borja Jiménez imparte instrucciones durante el último choque entre la Cultural y el Real Valladolid B.
Borja Jiménez imparte instrucciones durante el último choque entre la Cultural y el Real Valladolid B. / Quinito
  • El triunfo del Promesas ante la Cultural en el Reino de León refuerza el método del técnico del filial

Borja Jiménez saltó al banquillo del Real Valladolid B a finales de octubre con una misión complicada: tomar las riendas del vestuario del filial tras el ascenso de Rubén Albés al cuerpo técnico de la primera plantilla. «El equipo estaba en una posición cómoda, en puestos de salvación y a gusto con el trabajo de Rubén. No es que los jugadores no estuvieran dispuestos, pero no se trataba de la misma situación que se produce en un despido cuando las cosas van mal, los futbolistas desean que venga alguien nuevo y se muestran mucho más receptivos. Así que la situación fue diferente y, tal vez por eso, el proceso de adaptación haya sido un poco más largo», observa Jiménez.

En sus diez primeros partidos al frente del Promesas, el nuevo entrenador, que cumplirá 31 años el próximo 21 de enero, cosechó siete derrotas, un empate y solo dos triunfos. El filial se hundió en el grupo Ide la Segunda División B, pero, de manera sorprendente, ganó el pasado fin de semana a la Cultural en el Reino de León, una hazaña que ningún equipo había logrado esta temporada. El Real Valladolid B salió de los puestos de descenso directo y el mensaje del técnico se ha visto muy reforzado tras su undécima jornada en el banquillo blanquivioleta.

«Victorias de este tipo generan una autoconfianza muy grande. En el compañero, en el grupo, en lo que se está haciendo. Ayuda muchísimo. Creo que puede ser un buen punto de inflexión para seguir caminando hacia adelante», dice Borja Jiménez.

Las virtudes del Real Valladolid B, según analiza su técnico, se resumen en una apuesta decidida por el juego de balón. «Intentamos asociarnos siempre con la gente de arriba, que tiene mucha calidad. Es cierto que el grupo está adquiriendo unos conceptos defensivos que nos vienen muy bien ante equipos como la Cultural. Nos estamos convirtiendo en un conjunto aguerrido defensivamente y con balón seguimos siendo alegres. Hemos conseguido que todo el grupo trabaje y que valore muchísimo el hecho de dejar la portería a cero, algo vital».

En su salto a la Segunda División B, Borja Jiménez se ha encontrado con una herramienta a la que trata de sacar todo el jugo:el programa informático Instat Scout que la Real Federación Española de Fútbol ha puesto esta campaña a disposición de todos los clubes. «Es una base de datos muy grande, donde están colgados todos los partidos, desde la Primera División a muchísimas otras competiciones. Con él trabajamos todos».

De esta manera, Borja Jiménez da rienda suelta a su pasión por el análisis de los contrincantes. Junto a su cuerpo técnico, disecciona seis o siete partidos de cada rival, procesa la información y se la ofrece a los futbolistas en sesiones colectivas. «Solemos programar dos o tres sesiones de vídeo. También dedicamos un día al análisis de nuestro último partido. No soy partidario de ofrecer demasiada información a los jugadores. Se lo facilitamos todo muy filtrado. Damos prioridad a lo que vamos a hacer, con unas pequeñas nociones de lo que nos va a ofrecer el rival».

Labor pedagógica

En una plantilla joven, al técnico del Promesas le toca hacer también una labor pedagógica. Las charlas en vídeo son interactivas y los futbolistas deben permanecer atentos porque puede haber una especie de examen oral. «No serviría de nada que estuviésemos tres cuartos de hora explicándoles un vídeo y que no hable nadie más. Siempre habrá jugadores que desconecten en el minuto 5, así que interactuamos para que sientan que en cualquier momento pueden ser preguntados».

Hay otro punto importante en el trabajo diario del Real ValladolidB: el papel que desempeña el psicólogo David Rincón, clave para formar la identidad del grupo y ayudar a sobrellevar las derrotas. «Para mí es algo novedoso. Nunca había trabajado con un psicólogo deportivo y resulta de mucha ayuda. Es alguien cercano a los jugadores y sabe cómo se encuentran en todo momento. Lo más importante para que un equipo crea en sí mismo son las victorias, pero siempre hemos intentado ser un grupo unido, buscar una identidad colectiva y trabajar en lo que queríamos ser. Son ellos mismos los que han marcado el camino que hemos elegido para lograr el objetivo».

Borja Jiménez también sigue su propia evolución. En el Real Valladolid se ha dado cuenta de que debe trabajar anímicamente con un vestuario muy joven, propio de un filial, algo que no le había sucedido durante su etapa en el Real Ávila, donde la veteranía facilitaba las cosas. «Esta es una experiencia más compleja, pero muy enriquecedora», sostiene.

Con 18 partidos por delante para concluir la temporada regular en Segunda B, el doble objetivo del Real Valladolid B está claro: servir de vivero para las necesidades de la plantilla profesional y mantener la categoría en la división de bronce. «Creo que es compatible y tratamos de compaginarlo de la mejor manera. Estoy seguro de que conseguiremos salvarnos y de que habrá jugadores que terminarán siendo habituales al final de temporada con el primer equipo. Consiguiendo las dos metas, el club se sentirá orgulloso».