Real Valladolid
Los jugadores a la llegada a una concentración de pretemporada. El autobús sigue siendo imprescindible en los traslados.
Los jugadores a la llegada a una concentración de pretemporada. El autobús sigue siendo imprescindible en los traslados. / EL NORTE

11.500 kilómetros hacia Primera

  • Renfe y Pipo, conductor de La Regional, son los principales protagonistas de los traslados del Real Valladolid, que solo utiliza el avión para sus desplazamientos a las islas

«Solo nos ha faltado un tramo en barco». Fue como un desahogo en el ascensor de un hotel de Almería. Uno de los jugadores del Real Valladolid resumía así el viaje desde la Residencia de Jugadores, punto de encuentro desde donde se inician los desplazamientos, hasta el estadio Juegos del Mediterráneo almeriense, donde el Pucela empató a un gol en la jornada 11ª. Habían iniciado el viaje en autobús hasta el aeropuerto madrileño, tomado un avión hasta Granada y, de nuevo, un autobús les trasladó hasta Almería. El regreso fue menos complicado pero no menos fatigoso: algo más de ocho horas en el autobús de La Regional, en el que los conductores Alberto Martínez ‘Pipo’ y Nuria se turnaron para cubrir los 740 kilómetros por carretera que separan la capital andaluza de Valladolid.

Fue, probablemente, el desplazamiento más complicado de este campeonato para el Pucela. Lo habitual es el autobús o una combinación con un tren de alta velocidad. Los desplazamientos del Pucela en la presente temporada han sufrido cambios. El baile de ascensos y descensos le ha ahorrado viajar a Sabadell, Huelva, Barcelona (B) o Sevilla (Betis), además de los más cómodos y cercanos Gijón (ascendió a Primera)y Santander (el Racing bajó a Segunda B). Por contra, su cuaderno de ruta ha incluido Almería, Córdoba, Elche y Tarragona, además de Oviedo, Huesca y Bilbao.

11.500 pendientes

En la búsqueda de los puntos necesarios para ascender a Primera, el Real Valladolid aún tiene pendientes desplazamientos que suman –ida y vuelta– 11.500 kilómetros, incluidos dos viajes a las islas que engrosan notablemente el número final, aunque no son necesariamente los más incómodos.

Los extraños horarios impuestos por la televisión complican, en ocasiones, el diseño de los viajes, como fue el caso de la última salida a Gerona: la expedición del Real Valladolid tuvo que hacer dos noches en la capital gerundense porque el encuentro se disputó a las 20:30 horas de un lunes. Aunque utilizaron la combinación de tren de Alta Velocidad y autobús, necesitaron tres días –salieron el domingo y regresaron el martes– para, además, volver de vacío en su primer encuentro del año. Lo que no impidió que el mismo martes, tras salvar los más de novecientos kilómetros de ruta combinada, los jugadores entrenaran en los campos Anexos desde poco antes de las 17:00 horas.

Tarragona, las islas y Elche

Son los cuatro destinos más complejos para desplazar la expedición blanquivioleta en lo que queda de temporada. Y en los que menos apoyo de aficionados tienen, aunque nunca ha faltado una colonia de pucelanos en cualquier punto de la geografía nacional.

El Real Valladolid cerrará este fin de semana la primera vuelta con el desplazamiento al Iberostar Estadio de Palma de Mallorca, antes Son Moix, que también llevó el nombre de Ono Estadio. Será el segundo desplazamiento más largo de la temporada, solo superado por la visita al Heliodoro Rodríguez López del Tenerife, el próximo 22 de mayo, en la jornada 39 cuando el Pucela podría tener ya más o menos claro cuál será su futuro deportivo para la próxima temporada.

A estos dos únicos desplazamientos que cubrirán en avión, se suma el no menos complicado de Tarragona. El partido contra el Nàstic, en torno al 28 de febrero, en la jornada 27, exige cubrir 654 kilómetros cuya planificación quedará cerrada cuando se conozca la hora del encuentro. Elche, a 631 kilómetros de distancia, será el escenario del último partido de la temporada fuera de casa. Será en la jornada 41, en torno al 29 de mayo y para entonces ya se sabrá si el empate en el encuentro de Zorrilla, el pasado sábado, fue definitivo para las aspiraciones del Real Valladolid.

Siete en autobús

La mayor parte de los desplazamientos que tiene pendientes el Pucela –7 de 11– los cubrirá en el autobús de La Regional. Entre dos y cuatro horas de viaje en cada sentido serían suficientes para desplazarse al Santo Domingo de Alcorcón;San Mamés, en Bilbao; Carlos Tartiere, en Oviedo; Anduva, en Miranda de Ebro; Butarque, en Leganés; El Sadar, en Pamplona, y Mendizorroza, en Vitoria. El más distante de ellos, el estadio del Osasuna, en Pamplona, dista algo más de 330 kilómetros de Valladolid. El Pucela tiene allí la obligación de dar la réplica correspondiente a la visita de los navarros a Zorrilla, que el pasado 22 de noviembre se llevó los tres puntos del campo pucelano.

El Real Valladolid terminará la competición jugando en casa, frente al Mallorca, equipo con el que inició la competición la pasada temporada, también en Zorrilla, con una victoria por 2-1.

La complejidad de los viajes, sin embargo, no parece haber influido en los resultados. Aquel complicado viaje a Almería se saldó con un empate y un punto, que bien pudieron ser tres si Mojica no se hubiera precipitado al fallar un penalti.

De Huesca y Soria también trajeron los pucelanos sendos puntos en autobús. Solo en sus desplazamientos a Zaragoza y Albacete, por segunda temporada consecutiva, el Real Valladolid consiguió volver con los tres puntos. Mallorca, con la combinación bus-avión, también ha sido propicio en la temporada anterior para sumar tres puntos. Será el objetivo de este fin de semana.