Real Valladolid
Víctor Pérez tuvo el infortunio de compartir parcela con Álvaro Rubio.
Víctor Pérez tuvo el infortunio de compartir parcela con Álvaro Rubio. / RAMÓN GÓMEZ

Víctor Pérez, una alarma injustificada

  • Portugal había advertido sobre la inconveniencia de que el club no hubiera pactado la exclusión del jugador pucelano cedido al Córdoba

Dio a entender en la zona mixta que no reconocía al equipo y no estaba juzgando su juego. El mediocentro albaceteño Víctor Pérez aclaró que, sencillamente, apenas conocía a dos jugadores del que todavía sigue siendo su club. Y solo uno estuvo con él en el campo, compartiendo el centro del terreno. Para su desgracia, porque Álvaro Rubio tuvo, una jornada más, una actuación sobresaliente, aunque destacó menos que en otras ocasiones porque sus compañeros jugaron a un nivel casi desconocido en Zorrilla. Aun así, cuando Rubio abandonó el campo en el minuto 78, para dar entrada a Tiba, la ovación del público fue sonora. Víctor Pérez, que había cedido su parcela diez minutos antes a Markovic, se fue sin despertar ninguna emoción en la grada.

Y no es que el albaceteño tuviera un partido especialmente espeso. Al menos, no más que el resto de los jugadores del Córdoba. A Víctor Pérez le había puesto en el centro de la diana Miguel Ángel Portugal, el entrenador pucelano. Su advertencia de que el club que todavía tiene sus derechos no hubiera pactado la imposibilidad de que el Córdoba le alineara ante el Real Valladolid, como ocurre frecuentemente con los jugadores cedidos, había alertado sobre la posibilidad de que un jugador blanquivioleta le amargara la jornada en Zorrilla. El propio Portugal anunció la pasada semana que a él le había ocurrido en alguna ocasión.

De modo que Víctor Pérez saltó al terreno señalado por la sospecha. Pero no tuvo apenas ocasión de traicionar los colores a los que contractualmente, al menos, se debe.

Es cierto que, con Djukic, en la temporada 2011/2012, se convirtió en un jugador importante, con 39 partidos y 6 goles que contribuyeron al ascenso a Primera. Y aun en la temporada siguiente, en Primera, con 25 partidos y 4 goles, tuvo su relevancia con la élite del fútbol nacional. Pero fue la última temporada en la división de oro con Juan Ignacio Martínez, cuando empezó a perder fuelle su figura –19 partidos y 1 gol en aquella desafortunada temporada del descenso–.

Señalado y sin suerte

De modo que, cuando saltó al terreno de juego, Víctor Pérez estaba señalado por quienes atienden a las advertencias del míster pucelano. Y no tardó demasiado en sufrir las consecuencias. Porque, aunque la primera parte fue un recital del Real Valladolid -Fidel abrió el telón con una incursión peligrosísima sobre la portería de Kepa- apenas dos minutos después, empezó el protagonismo de Víctor Pérez. Un protagonismo indeseado porque intentó sin conseguirlo frenar en primera instancia a Manu del Moral, que se le escurrió por la banda izquierda del delantero hasta encontrar posición para disparar el que se convirtió en primer gol del encuentro, a poco más de tres minutos del comienzo.

La suya era una responsabilidad limitada, como centrocampista, pero vivió la frustración del acierto de Manu del Moral, que le superó sin apenas problemas.

Siguió Víctor Pérez sufriendo en un centro del campo que controlaban mucho mejor su excompañero Álvaro Rubio y –para él– el ‘nuevo’ André Leão. Y el temor de Portugal se diluía, a medida que Víctor Pérez se convertía casi en defensa. En el minuto 52 tiró a puerta sin suerte;en el 58 se la jugó con Rubio, y en el 69 fue sustituido.