Real Valladolid

puerta 17

Una vuelta para el cambio

Es muy difícil, tras lo visto el domingo en el Estadio Zorrilla, no dejarse llevar por la euforia que desató el nivel exhibido por el equipo ante el Córdoba. Lo primero, por el buen resultado con portería a cero; después, porque lo hicimos ante el segundo clasificado, y lo tercero, por el nivel de juego que fue sin duda, el mejor de la temporada, pudiendo haber ampliado la diferencia en el marcador en varias ocasiones.

El Real Valladolid de Portugal había demostrado desde el cambio de entrenador una mejora, pero estaba resultando insuficiente por la falta de continuidad y regularidad. De momento, no parece poco haber asentado a Marcelo Silva y a Juanpe en el centro de la zaga que está consiguiendo al menos más seguridad y solidez.

Y, sin duda, la dupla del centro del campo formada por Álvaro Rubio y Leão ha dotado al equipo de un orden y equilibrio que permite a la línea defensiva estar más tranquila y al ataque le otorga mayor comodidad para la fase ofensiva. Tampoco Portugal ha sido un revolucionario ni ha cambiado tanto las alineaciones ni la formación, pero la coherencia de ser protagonistas con la pelota y poner a los centrocampistas más adecuados para ello ha servido para alejar los puestos de descenso y estar cerca de la promoción de ascenso.

Con él en el banquillo ha habido más partidos buenos que malos, pero el lastre de la etapa de Garitano es demasiado grande hasta el momento. Y la verdad, viendo al segundo clasificado de la Liga Adelante el domingo pasado se puede afirmar que la plantilla no era tan mala como nos parecía y que se puede pelear por estar arriba, pero es evidente que nos ha faltado continuidad y regularidad.

Además, el fichaje de Rennella nos da una variante nueva en la posición de ‘9’ que Rodri y Diego Rubio no pueden darnos. La vuelta de Borja genera dudas a nivel futbolístico pero será un intangible más para el vestuario del primer equipo y en la identificación de la afición con el equipo por su gran rendimiento en el pasado.

Por lo tanto, y quedando toda la segunda vuelta prácticamente hemos encontrado nuevos motivos a los que agarrarnos. A la buena racha se ha unido también el filial, que ha conseguido salir de los puestos de descenso con una muy buena dinámica. Espero que mantengamos esta ilusión durante toda la segunda vuelta y que el partido del Córdoba haya sido el cambio de objetivo de manera definitivo. Y no se convierta en un nuevo oasis en la temporada del Pucela.