Real Valladolid

desde la banda

Regreso al futuro

El domingo por la mañana salí de casa abrigado engañado por la niebla que ocultaba las calles de Parquesol. Iba con miedo a que nos tocase presenciar uno de esos partidos en los que te enteras de los goles porque oyes como lo celebran los afortunados del fondo que siguen el ataque del Pucela. Llegando a las escaleras que separan Parquesol de las piscinas, desde donde siempre se ve el estadio, en esta ocasión solo se veía niebla. –¡Papá, papá, nos han robado el estadio! –grita mi hijo Jorge.

Niebla. Me recordó a la película ‘Regreso al futuro’ cuando Marty McFly veía su destino a través de una foto donde se iban borrando o apareciendo los miembros de su familia según las cosas le saliesen mal o bien. La foto que yo veía en ese momento decía que donde antes había un estadio de fútbol, ahora no había nada. La misión no estaba saliendo, así que había que esperar a ver qué nos tenía preparado el Doctor Emmett L. Brown para que la foto volviese a salir completa.

Recordaréis que en ‘Regreso al futuro’ Marty McFly debía volver al futuro y además lograr que sus padres se conocieran y bailasen en la fiesta del instituto. Dependía de que Doc lograse la energía para que el Delorean volviese a 1985, pero además de la destreza de Marty para que su padre confiase en sí mismo y besase por primera vez a su madre en aquella fiesta.

En Zorrilla algo ocurrió en el vestuario, porque el sol salió justo cuando salían al campo ambos equipos. La foto de familia volvía a ser visible. George McFly había rescatado a Lorraine del malvado Biff Tannen, la había llevado al baile y la había besado y los ocho mil de siempre no nos habíamos enterado.

Así que empieza el partido y pudimos ver cómo Marty agarra esa guitarra y canta ‘Johnny B. Goode’. Fue solo una canción, pero el recital fue distinto a todo lo que habíamos visto antes. «Tal vez todavía no estéis preparados para esto», dice Marty ante un público que le mira atónito al acabar la canción. No creo hacer a estas alturas un ‘spoiler’ de una película de 1985 si cuento cómo acaba. Marty vuelve al futuro y observa que todo ha cambiado. Lo que antes era una familia gris se ha convertido en una familia de éxito, así sin más. Solo por un puñetazo en un ‘parking’. Aquí los mismos jugadores que nos desilusionaron en Gerona hace unas pocas semanas se llevaron la mayor ovación que recuerdo en Zorrilla en los últimos años. Ya sabemos que podemos. Ahora a demostrar que podemos (con perdón).