Real Valladolid

en blanco y violeta

La pasión del biólogo

Santi Sedano
Santi Sedano / Ilustración de Santiago Bellido Blanco
  • Después de más de veinticinco años conviviendo con el fútbol, primero como jugador y ahora como entrenador, Santi Sedano sigue pensando en este deporte como su medio de vida y en el éxito de su rol vinculado a «la adaptación al entorno»

Quiero seguir siendo un hombre de fútbol. Me apasiona. Ser entrenador es una profesión de riesgo, no hay ninguna certeza de que, tras un mal domingo, el lunes sigas en el cargo, pero es tan bonito. Te dedicas a algo que llena muchas horas de medios de comunicación, les encanta a los niños…». Quien firma este alegato es Santiago Sedano (Valladolid, 2 de septiembre de 1969), exfutbolista y actual entrenador del Club Deportivo Palencia, pero más. Santi Sedano es licenciado en Biología y diplomado (a falta del proyecto) en ingeniería técnica de industrias agroalimentarias, aunque su mente nunca se separó del balón.

Su balance como futbolista profesional se resume en 19 temporadas, (8 en Tercera, 10 Segunda B y 1 en Segunda A) desde que salió de chaval del colegio Cristo Rey para jugar en el infantil y en inferiores del Valladolid. Con el inicio de su carrera universitaria en Salamanca, comenzaron las peripecias por varios lugares de la geografía nacional. En el fútbol de plata, el de bronce y el de latón. Primero, en Castilla y León con la Medinense en Tercera, el Whisky Dyc, Venta de Baños, Segoviana y Palencia, en su debut en Segunda B. Luego, una buena opción en el Burgos que se convirtió en ascenso. Y tras el fútbol castellano, su paso a otras comunidades: Jerez de los Caballeros, Poli Ejido, en Segunda A, Torredonjimeno… Además de miles y miles de kilómetros recorridos por las carreteras para ir a entrenarse y jugar, de alguna forma también, diferentes maneras de ver el fútbol que Santi resume así: «He vivido la España profunda. De la cultura del ibérico en Extremadura pasé al mar de plástico e invernaderos en Ejido y luego al aceite de oliva virgen de Jaén. Son otras formas de ver este deporte». Y es que, como él mismo analiza: «El fútbol se juega de forma diferente. El carácter del jugador, la personalidad se nota».

En su debut en Segunda División con el Polideportivo Ejido en 2001 jugó de central y le tocó marcar a Dragan Isailovic cuando el futbolista serbio militaba en el Burgos tras su paso por el Valladolid. Frente al Atlético de Madrid de Luis Aragonés, en el paso de los colchoneros por el infierno de Segunda, tuvo que vérselas con la velocidad de Fernando Torres. Sedano vio el cielo más cerca, pero solo pudo permanecer un año. «Al que le gusta el fútbol, poder disfrutar de esto es un privilegio. Cuando hablas de dónde ha llegado un futbolista, al final, hay muchos detalles que lo marcan. La dificultad es mucho mayor que lo que se ve desde fuera», resume Sedano.

Según Santi, «los afluentes del fútbol son los que más anécdotas generan». Lo más estrambótico que le sucedió en estas casi dos décadas de futbolista quizás fuera un año en Palencia. Aconteció que un presidente que creía en brujas y pensaba que sobre el equipo había caído un maleficio, comenzó a utilizar romero para ahuyentar los malos espíritus. El equipo acabó desnortado y descendiendo a Tercera tras pasar por allí cinco entrenadores.

Con la retirada, o incluso antes, se formó para continuar ligado al fútbol como entrenador. En 2008 ya obtiene el título nacional. Es seleccionador sub 14 y sub 16 de Castilla y León y ayudante del seleccionador en la Copa de Europa UEFA, competición en la que los castellano y leoneses fueron campeones en 2009 con Javier Yepes en el banco y Pablo Infante como jugador determinante. Más tarde, fue primer entrenador en el Cristo Atlético, tres años en la Gimnástica Segoviana y actualmente está en el CD Palencia en Tercera división donde ha formado un grupo de trabajo con Alberto Serrano, Santi Villahoz y Alberto Ruiz.

Qué duda cabe que de cuando en vez le sale por alguna parte su alma de biólogo: «Como técnico, a los jugadores hay que verles en el momento y en cada situación. Y saber adaptarse al entorno que se te presenta». La ecología del entrenador, como a él también le gusta decir. El principal trabajo es la «gestión de voluntades y capacidades», porque, siguiendo al argentino Dante Panzeri, «por muchos conocimientos que tengas, los actores principales son los futbolistas».

Su mejor momento como entrenador coincidió con la fase de ascenso del pasado año en la Segoviana. El equipo estuvo a un gol de eliminar al Algeciras y plantarse en Segunda B. «Ahí sabes que haces feliz a mucha gente. La afición estaba orgullosa. Eso es lo más gratificante». Ahora, en la aventura del CD Palencia, se ha marcado el reto primero de «ilusionar al aficionado y que este se reenganche al fútbol». Este es ahora su tratado de vida.