Real Valladolid
Roger fue uno de los pocos jugadores que ensayó el disparo contra la portería de la Ponferradina el sábado, en Zorrilla
Roger fue uno de los pocos jugadores que ensayó el disparo contra la portería de la Ponferradina el sábado, en Zorrilla / RAMON GÓMEZ

El Pucela, una ONG de Segunda

  • Los de Portugal se mantienen en el puesto 11º a pesar de rescatar, de nuevo, a un equipo casi desahuciado

Defrauda las expectativas de su afición, pero el envés de su irregular juego tiene una dimensión social caritativa: el Real Valladolid sigue empeñado en dar oxígeno a los equipos más débiles cuando atraviesan dificultades.

Como ya ocurriera ante el Huesca, en El Alcoraz (1-1); frente a la Llagostera, en el Municipal de Palamós (3-1), o al Girona, en Montilivi (1-0), partidos en los que el juego del Pucela surtió el efecto de un boca a boca en momentos de asfixia para los anfitriones, el Real Valladolid se ganó el sábado de nuevo el cielo, esta vez ante su parroquia, al dar vida a un equipo al que había desahuciado hasta su afición.

El empate sin goles del sábado en el Zorrilla ha llenado de dudas al equipo de Portugal y ha despejado algunas de una escuadra berciana que ni siquiera tiene entrenador oficial y hace sitio en el banquillo a un director deportivo y un segundo entrenador que no saben si hoy seguirán siendo los responsables deportivos de la Ponferradina. Un equipo que llegó a Zorrilla sin apenas apoyo de sus seguidores y con cuatro derrotas como credenciales de sus últimos cuatro enfrentamientos.

La vocación caritativa del Real Valladolid para con los más débiles de la categoría viene de lejos, pero esta temporada se ha confirmado como uno de sus rasgos de identidad. Y lo que socialmente es admirable, es ruinoso para la competición futbolística. Alarmante, si tenemos en cuenta que el rival del próximo sábado es otro desahuciado, hundido hasta ayer en el último puesto de la tabla.

El Bilbao, otro menesteroso

El Bilbao Athletic llevaba 11 jornadas sin ganar y las últimas cinco las contaba por derrotas. Hasta que ayer por la tarde saltó la sorpresa y concluyó el partido frente al Mallorca con un sorprendente 2-3, lo que supone la cuarta victoria en la temporada y la primera a domicilio de los cachorros de Lezama. Una victoria que, en todo caso, no oculta la penosa situación del equipo, desde ayer en la penúltima posición, empatado con la Llagostera a 18 puntos y a ocho de la salvación. En definitiva, un perfil ajustado a las andanzas caritativas del Pucela que, tras el desfonde del sábado ante la Ponferradina, amenaza con un nuevo gesto de solidaridad en Bilbao.

La pérdida de puntos del Real Valladolid es más significativa a medida que pasan las jornadas y puede ser fatal para sus aspiraciones de continuar la actual progresión. En algunas de las derrotas más significativas, sus malos resultados fueron cruciales para rivales directos. Otras, sencillamente evidencian que han perdido ante equipos que no tienen ninguna otra aspiración que mantener la categoría.

Siete puntos de regalo

Los puntos cedidos en Huesca, Palamós y Montilivi ayudaron a superar malos momentos a sus rivales, que no obstante demuestran con su actual posición en la tabla que eran equipos sin muchas posibilidades.

El empate ante el Huesca no impidió, en su momento, que los aragoneses salieran de los puestos de descenso, aunque ahora están a solo un punto de la debacle. La derrota ante la Llagostera evitó que los catalanes se hundieran en la clasificación, lo que no ha evitado que desde ayer sean los últimos de la tabla, con solo cinco victorias. El Real Valladolid, en fin, se dejó los tres puntos el pasado 9 de enero ante un Girona vulgar que mira con recelo a sus seguidores, a ocho puntos de la pérdida de la clasificación.

De haber contado por victorias estos tres encuentros frente a equipos con problemas, el Real Valladolid estaría en puestos de ascenso directo, en este arranque de la segunda vuelta.

A esta pérdida incomprensible de puntos frente a rivales sin opciones se suman los cedidos ante su último rival del sábado. Es cierto que en la primer vuelta la Ponferradina demostró ser un equipo solvente, lo que ‘justificaría’ la derrota en el Toralín, donde Yuri era todavía una gran figura como demostró con sus tres goles ante el Real Valladolid. Lo que ya es de difícil digestión para socios y aficionados del Pucela es el regalo de los dos puntos a los bercianos, el sábado en Zorrilla.

A pesar de la irregularidad de su juego y de la poca fiabilidad que está demostrando el Real Valladolid, el equipo ha logrado mantenerse, tras la vigesimocuarta jornada en el puesto 11º de la clasificación, a 5 puntos de los de ‘play-off’.

La derrota, ayer, del Lugo ante el Mirandés ha dejado al equipo gallego, ante el que el Pucela empató en su campo, en el puesto 12º, con los mismos puntos, pero ha propiciado el despegue del Mirandés, que se ha colocado en el sexto puesto de la clasificación, con opción a jugar la promoción a Primera.

El Real Valladolid está de nuevo, como mínimo, a dos victorias de los puestos de promoción, pero con unos adversarios que empiezan a tomar ventaja y hacen cada vez más difícil encontrar razones para pensar que los blanquivioletas podrían ser la próxima temporada un equipo de Primera. Alavés, Leganés, Córdoba, Oviedo, Osasuna y Mirandés, por este orden, son los candidatos, a falta de 18 partidos, para alcanzar la liga de oro nacional. Y el primero ya está a 13 puntos del Real Valladolid.