Real Valladolid

desde la banda

De Carlos a Carlos

Eligió usted un mal día para tener un ataque de dignidad. Recuerdo en los últimos años días con más motivos que el pasado domingo para tener ese calentón. Sin ir más lejos, el pasado 4 de enero habría sido un buen día para haber arremetido contra los miembros de la plantilla que perpetraron aquel parido contra el Gerona. Pero aquel día calló y el domingo perdió una buena oportunidad para hacerlo.

Me vino a la cabeza aquel episodio de hace seis años en que acompañado por todo el personal del club, usted se presentó en el vestuario y arengó a aquella apática plantilla diciendo que el futuro de aquella gente dependía de ellos, de su entrega y de los resultados. El equipo venía de perder por 3-0 contra el Xerez y había dado una imagen anárquica totalmente contraria a lo que debe ser un equipo. Era el mes de abril de 2010 y aquella temporada acabó con un doloroso descenso y la mayor separación entre unos jugadores y su afición que yo recuerdo.

Digo, señor presidente, que eligió mal día porque el Real Valladolid el pasado domingo lo único que hizo fue jugar un mal partido. No creo que nadie de los que estaba en el campo pudiese achacar falta de intensidad o ganas. Ni siquiera Mojica, un jugador al que yo critico por jugar para él, buscó su momento de lucimiento personal y se esforzó en búsqueda de la victoria con la misma fortuna que sus compañeros. Espero, señor presidente, que ese ataque de dignidad no sea para desviar comentarios sobre el estado del terreno de juego, o de los campos de entrenamiento. Por no hablar del campo donde el filial juega sus partidos y que es criticado domingo tras domingo por propios y visitantes. Espero igualmente que no fuera un calentón por la noticia aparecida esa semana que le hace responsable subsidiario de una deuda que al parecer ya no existía. No es la primera vez que usted sale en los medios quejándose de lo que se está jugando. Usted no es la víctima (en mi opinión tampoco es el verdugo, como algunos se empeñan en mantener) aunque pueda perder parte de su patrimonio. La víctima, como hemos leído en estas páginas el martes, es un club al que le pueden quedar cinco años de vida.

Señor Suárez, lo que usted ha dicho el pasado domingo es algo demasiado grave como para decirlo y no tomar medidas. Menos mal que usted no es futbolista, porque el gol en propia meta que nos metió en la zona mixta no lo habría parado ni Kepa de haber estado usted en el campo.