Real Valladolid

II Jornadas de desarrollo psicológico integral

Al fútbol se juega con la mente

Julio Álvarez, Mario Miguel, Rodri Ríos y Jofre Mateu, ayer en la Universidad Europea Miguel de Cervantes
Julio Álvarez, Mario Miguel, Rodri Ríos y Jofre Mateu, ayer en la Universidad Europea Miguel de Cervantes / Henar Sastre
  • Rodri, Julio Álvarez y Jofre reflexionan sobre la función de la psicología en los deportistas de élite

La psicología deportiva ha experimentado un gran auge en los últimos años, pero todavía existen jugadores reacios a la tarea que desarrollan los profesionales de la mente. «Hay futbolistas proactivos, que creen en la labor del psicólogo; otros neutros, algo escépticos; y por último están los jugadores muy poco receptivos, que llegan incluso a torpedear este tipo de actividades», explicó ayer el jefe de prensa del Real Valladolid, Mario Miguel, durante las II Jornadas Internacionales de Desarrollo Psicológico Integral del Futbolista, que se celebran en la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Miguel moderó una mesa en la que participaron Rodri Ríos, delantero del Real Valladolid; Julio Álvarez, mediapunta del Numancia;y Jofre Mateu, futbolista exblanquivioleta y actualmente en paro tras su paso por la Superliga india.

«Cuando yo empecé, no existía la figura del psicólogo deportivo», apuntó Jofre. «Mi primera experiencia de este tipo fue en el filial del Mallorca. No lo explicaré mucho porque no resultó muy positiva».

Rodri Ríos, en cambio, recordó que se encontró con este tipo de profesionales a los 14 años, cuando entró en las categorías inferiores del Sevilla. «Tuve la suerte de trabajar con un psicólogo deportivo desde el principio. En contra de lo que piensa mucha gente, no se trata de sentarse a solas con él, sino que ofrece una ayuda colectiva a todo el equipo, aunque también lo puede hacer de forma individual. Lo agradecí, porque este tipo de profesionales ayudan a enfocar los problemas de otra manera».

El numantino Julio Álvarez ha trabajado con «muchos» psicólogos deportivos, pero siempre «aparecían en momentos malos, cuando había problemas». «Para mí, ahí está el error. Llegué al Real Madrid con 16 años desde un pequeño pueblo de La Coruña y, en todo ese proceso hasta que alcancé el fútbol profesional, me costó mucho separarme de la familia y de los amigos. No tuve a esa persona que me ayudase a manejar las emociones. Ahora, a los 34 años, y siendo padre de tres niños, me doy cuenta de que es algo fundamental. El orden mental ayuda al rendimiento. He tenido momentos en la élite en los que no supe manejar las emociones».

Jofre Mateu enfoca su carrera futura hacia asuntos relacionados con el ‘coaching’ y el liderazgo. El futbolista catalán ve «carencias en entrenadores» ya que muchos técnicos no saben cómo manejar emocionalmente a sus plantillas.

Los jugadores profesionales también deben aprender a adaptarse a la realidad circundante. Como dice Julio Álvarez, «el entorno que rodea al futbolista no es del todo real». «Si un jugador profesional acude a Urgencias, le atienden en dos minutos. Cuando dejas de serlo, te toca esperar cuatro horas, como los demás. Eso es la vida real. Muchas veces, cuando acabamos nuestras carreras, no estamos preparados».

Jofre considera que la burbuja en la que vivían muchos futbolistas se ha pinchado con la crisis. «Los privilegios desaparecen y cada vez estamos más cercanos a otros tipos de trabajo, especialmente a partir de categorías como Segunda División».

Rodri Ríos recordó una entrevista reciente con Víctor Valdés, en la que el portero explicaba cómo acudió a Alemania tras su grave lesión y se vio obligado a vivir la realidad cotidiana y pagar el tranvía, por ejemplo, como un usuario más. «Hay dos opciones», subrayó Rodri, «coger la vía fácil, en la que nos lo ponen todo de cara, o hacerlo nosotros mismos, como la gente normal».

A Jofre Mateu le parece «ideal» que las plantillas profesionales cuenten con un psicólogo integrado en el cuerpo técnico, aunque considera que los propios entrenadores deben disponer de herramientas emocionales para manejar los vestuarios y contribuir a la felicidad de los futbolistas. Rodri Ríos desconocía que el Real Valladolid contase con un psicólogo deportivo (David Rincón) hasta que se lo comentó su compañero Alejandro Alfaro. «Desde que lo supe, estamos trabajando. Los jugadores tenemos poder para que se incorporen al ‘staff’ técnico y nos ayuden desde el principio de temporada y no cuando sea la última opción». Para Julio Álvarez, el papel del psicólogo deportivo es muy importante en el día a día, pero considera que dentro del cuerpo técnico «el mensaje que llega a los jugadores es el del entrenador». «El técnico es el líder», remacha.

Los tres futbolistas también hablaron sobre algunos fracasos profesionales. Julio Álvarez recordó cómo, con 29 años en el Mallorca, un gol de Rodri con el Sevilla privó al conjunto balear de disputar la Liga de Campeones. «Acababa contrato, di libertad a mis agentes y salió todo mal. De la posibilidad de estar en ‘Champions’, acabé en Segunda B. Fue un palo brutal del que me recuperé gracias a la familia». Rodri rememoró cómo fichó por el Fútbol Club Barcelona con 19 años para encontrarse con que no contaba para el filial azulgrana. «Me marché a Inglaterra y no salió como quería. Tuve que afrontarlo para no quedarme en el camino». Jofre sufrió «un palo gordo» en la India, pero entiende que es fácil salir a flote si se vive el fútbol con pasión. «Para mí no ha supuesto un gran esfuerzo superar los fracasos. En seguida viene una nueva oportunidad para tratar de hacerlo bien».