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La consolidación de Cata

José Antonio Prieto ‘Cata’, responsable de las categorías inferiores del Real Valladolid, en los Campos Anexos
José Antonio Prieto ‘Cata’, responsable de las categorías inferiores del Real Valladolid, en los Campos Anexos / Ricardo Otazo
  • El responsable de la cantera blanquivioleta renueva hasta 2017 satisfecho de sus logros

La vida de José Antonio Prieto ‘Cata’ (La Roca del Vallés, Barcelona, 1972) ha cambiado mucho en el último año y medio. En el verano de 2014 pidió una excedencia en su trabajo de policía municipal en Ferrol para hacerse cargo de la coordinación de las categorías inferiores del Real Valladolid y trabajar, por primera vez, a tiempo completo en un club profesional. «Este es un proyecto ilusionante, lo mejor que me ha pasado en mi vida deportiva», apunta. Cata llegó a Zorrilla con un contrato de dos años, renovado ahora por una temporada más (hasta 2017), como apuntó el domingo la web Blanquivioletas.com.

Cata trata de dejar su huella en la cantera blanquivioleta con una idea recurrente: sembrar las semillas que permitan a los futbolistas de base acabar germinando en la plantilla profesional. «Con captación, formación, progresión y competitividad cualquier cantera debería poder plantarlos en el primer equipo. Un modelo ideal necesita de unos cinco años. El objetivo pasa por disponer en ese tiempo de un par de jugadores en cada categoría con opciones reales de llegar arriba», señala.

Cuando Cata aterrizó en los Campos Anexos, a requerimiento del director deportivo blanquivioleta, Braulio Vázquez, puso el foco en la captación de futbolistas de la zona. Primero, Valladolid capital. Luego, la provincia. Y, abriendo más el abanico, Castilla y León. «Tener gente de la zona implica mayor identificación con el club y un trauma menos lesivo para los chavales. Es verdad que también hay tres o cuatro chicos de fuera que vienen porque consideramos que tienen nivel para mejorar lo que hay».

El responsable de la cantera buscó un equilibrio en las incorporaciones de futbolistas de base para evitar escaseces en algunos puestos. En el año 2014, por ejemplo, había muy pocos centrales zurdos en las categorías inferiores del Real Valladolid, por lo que se puso manos a la obra para cubrir ese déficit. La prioridad pasó entonces por incorporar a futbolistas específicos para esa demarcación, aunque no fuesen los jugadores más destacados en sus respectivos equipos.

Si hay algo de lo que Cata se siente orgulloso es de la buena relación que mantiene el Real Valladolid con los clubes vecinos. Las tiranteces de otras épocas han quedado superadas y ahora existe una reciprocidad que satisface a todas la partes. «Estamos muy contentos con los más de 20 convenios firmados con clubes de la zona, que al final no dejan de ser nuestro mayor vivero. Buscamos que estén contentos. Si el Arces o la Sur necesitan jugadores, nosotros se los dejamos y, así, cadetes de primer año pueden competir en la liga autonómica en lugar de hacerlo en la provincial. Puede que eso nos suponga no ganar alguna liga menor, pero los chicos se foguean en categorías más altas y otros clubes salen beneficiados. Mi idea es que vayamos de la mano, no solo por nuestro bien y el de los otros equipos sino, sobre todo por los chavales, que son siempre lo más importante».

Con José Antonio Prieto ‘Cata’ al frente de la cantera blanquivioleta, el Real Valladolid se esfuerza por mantener a una pléyade de jóvenes promesas con opciones de llegar al primer equipo en años venideros. «Con el apoyo de la dirección deportiva y del presidente, hemos hecho contratos a los ocho o diez jugadores de Cadete para arriba que veíamos con más proyección. No llegarán todos y alguno se nos puede escapar, pero queremos que vean que el club apuesta por ellos». Los contratos a menores de 16 años son formativos y, a partir de esa edad, la ley ya permite una relación contractual por prestación de servicios. La idea pasa por detectar el talento en edades tempranas, más allá del rendimiento inmediato, y lograr la formación a través de la competición.

Cata cree en el modelo por encima del sistema de juego, lo que permite a los jugadores de la cantera disponer de herramientas que se pueden adaptar a cualquier entrenador. «Doy algunos ejemplos:el ‘seis’ o cabecero tiene que ser capaz de jugar en la línea de tres o a la espalda de la presión, y saber perfilarse en una situación o en otra. Los laterales deben orientarse bien para jugar hacia adelante o para saltarse un contiguo. El punta ha de tener la capacidad de jugar a la espalda del central. Todo eso vale para cualquier modelo de juego y sistema. Se trata de una formación integral».

Tareas semanales

El trabajo de Cata incluye un sinfín de labores. Cada semana hay un control de actas, de amonestaciones, seguimiento de lesiones, diálogo con el cuerpo técnico del primer equipo, reuniones con Braulio Vázquez y Domingo Catoira, lectura de los informes pospartido que elabora cada técnico, preparación de convocatorias en función de las bajas de cada equipo y seguimiento de los rivales. Los sábados y domingos se intensifican las tareas. «Intentamos que no pasen más de dos semanas sin ver a nuestros competidores porque, además, tenemos que captar jugadores. El nivel de un chico puede ser distinto en septiembre o en mayo y por eso los entrenadores hacen cada tres meses informes individualizados para observar su progresión».

Cata no pierde de vista a ningún jugador de la base. «Son todos como mis hijos. No se me escapa ninguno. Yo disfruto tanto viendo el Alevín A en Boecillo, como al Alevín B en los Anexos o al Promesas en El Sardinero».

Después de un año y medio, las red de relaciones deportivas que ha tejido Cata es muy fluida y el responsable de cantera agradece a Braulio Vázquez y Carlos Suárez que apostaran por él en el verano de 2014. «Estoy encantado aquí. Si el club vuelve a Primera, todo resultará más fácil porque tendremos más recursos. Y, aunque no depende de mí, me gustaría seguir más años en este proyecto tan ilusionante».