Real Valladolid

Virtuosos de la media inglesa

Pizarro Gómez muestra una tarjeta amarilla a Mojica en el encuentro frente al Nàstic jugado el pasado mes de septiembre en Zorrilla, que concluyó con un empate sin goles..
Pizarro Gómez muestra una tarjeta amarilla a Mojica en el encuentro frente al Nàstic jugado el pasado mes de septiembre en Zorrilla, que concluyó con un empate sin goles.. / G. VILLAMIL
  • El Real Valladolid, como el Nàstic, suma 12 puntos en seis partidos, la trasnochada fórmula inglesa del éxito hasta que las victorias empezaron a valer tres puntos

«Todos los equipos querían ese sonido triunfal en sus estadios, ya que cuando se instalaba como música de fondo llegaban los títulos. Esa melodía se conocía (y conoce) como la media inglesa y consiste en ganar los partidos de local y sumar un empate en los duelos a domicilio».

Jaume Aparicio, periodista del ‘Diari de Tarragona’, describe en una historia titulada ‘Ritmo británico hacia el ‘play-off’’ la trayectoria del Nàstic, próximo rival del Pucela –encaramado en los puestos de promoción a Primera– que suma seis partidos interpretando, con variables, la partitura de la ‘media inglesa’: Tres empates y tres victorias, aunque alterando la secuencia de triunfos e igualadas para compensar los resultados: Alavés, 1-Nàstic, 3; Albacete, 1- Nàstic, 1; Nàstic, 2-Tenerife, 1; Girona, 1-Nàstic,1; Nàstic, 1-Elche, 0;y Mallorca, 2-Nàstic,2.

Los de Vicente Moreno, que se llevaron un punto del Zorrilla sin marcar un solo gol el 27 de septiembre, tres semanas antes de que Garitano fuera sustituido por Portugal, suman de forma escrupulosa a ritmo de la media británica, con 12 puntos en los últimos seis partidos, lo que suponía, antes de que la victoria valiese tres puntos, una garantía de ascenso para los equipos de Segunda.

Dos iguales para el domingo

El Nàstic, seis jornadas después, se ha topado con el Real Valladolid. Un equipo que desde que está dirigido por Portugal ha enmendado su discurso en Segunda hasta empujar, durante las últimas cinco jornadas, desde la undécima posición de la tabla, amagando cada fin de semana con colocarse entre los aspirantes a disputar una de las tres plazas de ascenso, descontadas las dos primeras, a las que no ha sido capaz de acceder en lo que va de temporada.

Y es que el Real Valladolid cumple también, escrupulosamente, con las exigencias de la media inglesa, al menos durante las últimas seis semanas:tres victorias y tres empates, esto es, 12 puntos en seis partidos. Aunque el Pucela lo hace más difícil. Dos de las tres victorias –Mallorca y Bilbao– las ha logrado a domicilio. A su afición, por contra, solo le ha ofrecido una victoria en los últimos encuentros –frente al Córdoba, aquel ya lejano 24 de enero–. Y aunque no conoce la derrota, sus últimos partidos en casa se suman por empates. Hasta el punto de que febrero, el mes de la consolidación de los refuerzos de invierno, agoniza sin la posibilidad de que Zorrilla celebre un triunfo de su equipo.

Esta libre interpretación de la media inglesa de ambos equipos se circunscribe únicamente a las últimas seis jornadas. Ningún equipo de Segunda ha logrado mantener el ritmo durante el campeonato ya que, 26 encuentros después, supondría haber sumado 52 puntos, y ni siquiera el Alavés, líder de la clasificación, con 48, alcanza esa media. Lo que confirma que, de mantener el ritmo, cualquiera de los dos rivales del domingo en el Nou Estadi de Tarragona tendría serias posibilidades, no ya de disputar la promoción, sino incluso de soñar con el ascenso directo.

Con los árbitros, mal

El paralelismo entre los dos rivales del domingo no acaba aquí. El Pucela finalizó su último encuentro sumando un punto, tras un empate a dos goles con el Numancia, después de que Figueroa Vázquez anulara dos jugadas que terminaron con el esférico en el fondo de la portería de los sorianos. Las imágenes demostraron que al menos una de las dos jugadas era indudablemente legal.

El Nàstic, tras ir ganando por 0-2 en Mallorca, terminó el encuentro con empate a dos goles, cuestionando también el arbitraje. Dos dudosos penaltis cambiaron drásticamente el signo del encuentro. Al final, se sumó una sanción por dos encuentros para el preparador físico. En Valladolid, está pendiente de resolverse el expediente abierto por el Comité de Competición contra el presidente del club y el goleador de la jornada, el valenciano Roger, por las declaraciones tras el partido en las que cuestionaban la labor arbitral.

Real Valladolid y Nàstic no solo son rivales directos en sus aspiraciones de ascender a Primera División:tienen, además, muchas similitudes que contribuyen a dramatizar el encuentro del domingo: cuando concluya el encuentro, quedarán 15 jornadas. Una eventual victoria del Real Valladolid reduciría la ventaja de los locales a dos puntos en la clasificación y apretaría aún más la competencia en los puestos de ascenso. Sin que ninguno de los posibles resultados sea definitivo aún para garantizar un puesto en la parte alta de la tabla, una derrota del Pucela dejaría tocados a los de Portugal.

La igualdad de Segunda empieza a romperse por la parte baja de la tabla. Basta comprobar que la Ponferradina, en el puesto 16º de la clasificación, está ya a 20 puntos del primero. El Real Valladolid, undécimo, está a once puntos del ascenso directo, pero solo a tres de los puestos de promoción.

En el vestuario de Zorrilla ya nadie cuestiona que, dada la igualdad de los equipos que luchan por el ascenso a Primera, solo se puede mantener esa aspiración si se suma de tres en tres, a pesar de que aún queda mucha Liga. Aunque, al ritmo queva el campeonato, bastaría con que los de Portugal siguieran fieles a la media inglesa.