Real Valladolid

Lejos del área

Caramelos agridulces

Hace un par de semanas, en este mismo espacio, pedía al Valladolid un esfuerzo extra para conseguir una victoria como local. Lo hacía por dos motivos principales: acabar con la mala racha en casa y dar un salto en la clasificación que sirviese como empujón anímico. La cariñosa arenga no hizo efecto y el Pucela hoy se encuentra, un día más, inmerso en el día de la marmota. Tras dos empates seguimos ocupando la mitad de la tabla y hemos visto como otras ciudades similares a Valladolid, como Oviedo o Zaragoza están despertando y nos superan en sensaciones y puntuación.

Los maños, tras un mal inicio, se han reforzado mucho en invierno y tras varios altibajos acumulan diez de los últimos doce puntos. Por su parte, el caso de los asturianos, recién ascendidos, es particular. Cuentan con un gran apoyo mediático y de su afición y además, con el respaldo del hombre más rico del mundo; serán uno de los candidatos a subir. En puestos de ascenso directo, a día de hoy intocables para el Pucela, están dos equipos, que sin partir como grandes favoritos, están teniendo la regularidad que nos falta, Alavés y Leganés (líder con cuatro ex pucelanos como titulares).

Es justo decir que la actitud del Valladolid en su partido contra el Nástic fue buena. El equipo, en un encuentro roto por el mediocentro, buscó la victoria hasta el final. Portugal, pese a tardar en los cambios, parece que ha encontrado un equipo base en el que los nuevos tienen un peso importante. Tras ocho jornadas invictos la llamada media inglesa no está siendo suficiente para estar arriba y las jornadas se acaban. Roger y Renella, dos de esos nuevos hombres, representan lo que es este Valladolid agridulce: pelean y resultan interesantes jugando juntos en punta, pero sacrificando un hombre que enlace con ellos desde el medio, tampoco están llegando los resultados.

A la espera de que Óscar quiera aparecer (quizás sea ese enlace que le falte al equipo), el Pucela de Portugal vaga en la cuerda floja. Dos o tres victorias seguidas harían soñar a la afición y una derrota puede tornar en agria toda una temporada. El Pucela, tras casi treinta jornadas, sigue manteniendo vivo al aficionado a través de caramelos agridulces. ¿Habrá muerte por empacho final o seguimos esperando al dulce postre del ascenso? De momento, vamos a empezar por comernos al Huesca.