Real Valladolid

real valladolid

Peternac y el impacto del 3-8

Peternac celebra con los aficionados del Real Valladolid el 3-8 del año 1996 en Oviedo.
Peternac celebra con los aficionados del Real Valladolid el 3-8 del año 1996 en Oviedo. / R. Gómez
  • El croata recuerda los cinco goles que marcó con el Real Valladolid en Oviedo en el año 1996

El teléfono de Alen Peternac (Zagreb, Croacia, 1972) suena en su ciudad natal y en la pantalla se ilumina un largo número internacional. El exdelantero deja la raqueta de tenis, contesta la llamada y se intuye su sonrisa cuando se le pide que recuerde aquella tarde del 19 de mayo de 1996, en la que marcó cinco goles con el Real Valladolid sobre el césped del viejo Carlos Tartiere. El 3-8 ante el Real Oviedo se grabó a fuego en la memoria colectiva blanquivioleta y ahora, casi veinte años después, la visita liguera del Pucela este sábado al nuevo Carlos Tartiere (20:15 horas) activa los recuerdos. Peternac pide tiempo para acabar el partido de tenis en curso y contestar más reposadamente. Dos horas más tarde, el croata sigue jovial y con muchas ganas de evocar aquel 3-8 de la temporada 1995-1996 que pavimentó el camino de la permanencia blanquivioleta en Primera División.

«Marqué cinco goles. ¡Cinco goles! Creo que es un récord que aún sigue en vigor en España. Fuera de casa, solo Ronaldo ha igualado esa cifra. Cuando lo conseguí, no pensé que fuese para tanto, pero ahora me doy cuenta de que fue una gesta importante», dice Peternac, quien no ha perdido su fluidez con el idioma castellano.

«Era un partido importante para nosotros», prosigue el máximo goleador de aquella tarde. «Si ganábamos, evitábamos bajar a Segunda. ¡Y empezamos perdiendo! Hubo un penalti tras otro. Dos para el Oviedo y cuatro para nosotros. Un partido loco. El 3-8 queda como un resultado inolvidable, para toda la vida. Ynuestra afición allí... ¡Qué bonito fue todo».

El encuentro dejó una verbena de goles y fiesta en las gradas. Los ocho tantos del Real Valladolid se los repartieron entre Peternac (cinco, cuatro de ellos de penalti) y Quevedo (tres). Christiansen marcó las dos penas máximas favorables al Oviedo y Carlos logró el otro tanto de los carbayones. En el descanso, el resultado ‘solo’ reflejaba un 2-1. En la segunda mitad, el marcador se huracanó. Por el Real Valladolid jugaron: César;Torres Gómez, Antía, Santamaría, Iván Campo, Juan Carlos; Quevedo, Peña (Benjamín, m.85), Fernando;Raúl (Soto, m.73) y Peternac. El entrenador era Vicente Cantatore.

«Me acuerdo de que en el viaje de ida a Oviedo, me llamó Cantatore para que me sentara con él en la parte delantera del autobús. Me dijo: ‘Alen, si metes dos goles, te invito a cenar’. En el trayecto de vuelta, me acerqué yo y le dije: ‘Míster, son cinco, ¿ahora qué?’. Pero al final, no me invitó. ¡Solo era una manera de motivarme! Ja, ja ja».

23 goles en su primer año

La llegada del delantero croata al Real Valladolid aquella campaña de la liga de 22 equipos supuso un impacto notable. «Era mi primera temporada en España y marqué 23 goles. Recuerdo que ya había hecho la pretemporada en Croacia con el Dinamo, porque allí la liga empieza antes, y me llamaron del Real Valladolid para hacer una prueba, a través de Cedo Jovicevic [segundo entrenador] y Rafa Benítez [entrenador del Real Valladolid al inicio de la campaña]. Estaba al cien por cien y... ¡después de una pretemporada hice otra! Luego, fue una liga loca. La primera vuelta andábamos colistas, a ocho puntos del penúltimo, pero en la segunda remontamos de manera impresionante. Éramos un equipo muy joven, con muchos jugadores como [Alberto] Marcos, Fernando [Sánchez Cipitria] o [Mikel] Antía que llegaron de Madrid por Rafa. Éramos una piña».

Peternac, en una foto actual en Croacia.

Peternac, en una foto actual en Croacia. / El Norte

La destitución de Rafa Benítez después de 23 jornadas supuso la vuelta de Vicente Cantatore al banquillo y el atenazado vestuario blanquivioleta se liberó de sus miedos con los métodos del nuevo técnico. «Con Rafa entrenábamos mucho la táctica, la posición, cómo colocarnos. Además, preparábamos muy bien los partidos. Cuando llegó Cantatore lo único que cambió fue que nos dio más alegría. Él notó que teníamos demasiado bajón, así que empezó a hacer pachangas. El que equipo que perdía debía pagar la cena al que ganaba. Nos ayudó muchísimo y conseguimos relajarnos», rememora.

De vuelta a el 3-8, la risa del croata vuelve a sonar en el auricular cuando se le pregunta por el árbitro. «¡Japón Sevilla! ¡Es amigo mío, Japón Sevilla! Siempre bromeo con eso, ja, ja, ja. Lo cierto es que le he visto luego varias veces y él me dice que fue un partido loco, pero viendo ahora los penaltis en las imágenes de televisión que se conservan, acertó en casi todos. La mano, la falta... A su favor y al nuestro».

Peternac no olvida las cinco temporadas que militó en el Real Valladolid, entre 1995 y 2000, una época de lustre en la que el equipo se clasificó para jugar la UEFA de la mano del mago Cantatore. De aquel tiempo, a Peternac le quedan amistades sólidas:«De vez en cuando voy a Valladolid y sigo en contacto con García Calvo, Marcos, Javi Torres, Santamaría...».

Tras su retirada en 2003, Peternac trabajó unos años junto al agente Zoran Vekic. «Ahora, aún tengo algún futbolista por ahí, pero ya no estoy demasiado metido en el mundo de la representación. Ando más tranquilo, tengo una empresa de alquiler de veleros en Croacia y poseo algunos barcos. Hay mucho turismo durante los últimos años en mi país. Me gusta mucho navegar. Disfruto en el mar».

Escapadas por el Adriático

Desde Zagreb y sus escapadas por el Adriático, Peternac no pierde de vista la actualidad blanquivioleta y sorprende con su conocimiento. «El Real Valladolid acaba de perder en casa 0-1 un partido que era para ganar. Yvenía de un 1-1 fuera, ¿no? Un empate y ahora hemos perdido», dice en primera persona del plural, conservando en 2016 el mismo sentimiento blanquivioleta de 1996. «Voy bastante a España, leo el ‘Marca’ todos los días y hablo con la gente de allí».

«Pensaba que el equipo había cogido un buen ritmo y que se acercaría más arriba, pero estos dos partidos han rebajado un poco las opciones. Espero que eso no ‘nos’ haga dar un paso grande atrás. Sé que hay lesiones inesperadas, pero la diferencia es poca entre los equipos y tres victorias seguidas permiten estar arriba. Hay una buena plantilla».

Es la palabra de Peternac, pentagoleador blanquivioleta aquella loca tarde de 1996, cuando todo fue posible para el Pucela en Oviedo.