Real Valladolid

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/ Ramón Gómez

El Real Valladolid se acredita con cuatro goles en Oviedo como aspirante a Primera

  • Un triplete de Villar, que se consolida como pichichi local, y un gol de Roger desbaratan las aspiraciones del Oviedo que, por primera vez, suma dos derrotas consecutivas

Sin complejos -ni siquiera cuando Toché, primero, y Koné, autor de los dos goles locales, intentaron cuestionar la supremacía pucelana- los jugadores de Portugal demostraron en el Carlos Tartiere que sus aspiraciones a disputar una de las plazas de ascenso tienen fundamento.

Apenas había tanscurrido un cuarto de hora, cuando Villar empezó a consolidar su condición de pichichi pucelano con un primer gol a pase de Roger, que había intentado antes marcar y aprovechó el rebote del defensa para poner el balón a los pies del máximo goleador morado. El gol fue el resultado de la ambición y del acierto de los jugadores de Portugal que intentaron hacer lo que saben con cierta fortuna. Pero también con tesón, porque ni cuando Koné, cinco minutos después del primer gol de Villar, instaló el empate en el marcador, se vino abajo el Pucela. Como si no hubiera ocurrido nada, el Real Valladolid siguió alternando sus ataques y ocasiones con los del equipo local, menos acertado de cara a puerta, pero ni mucho menos inocente en sus acciones ofensivas.

Y entonces, llegó el segundo gol de Villar. Corría el minuto 23 -los goles se sucedían con cadencia casi matemática- y Villar cabeceó al fondo de la portería un balón enviado por Tiba desde la derecha. Y esa fue otra de las claves: Villar encontró su sitió y acertó en el remate, pero tuvo compañeros no menos afortunados y con clase, como es el caso de Tiba. Un jugador casi defenestrado en los últimos encuentros que, debido a las lesiones, hizo pareja ayer en el centro del campo con Borja y demostró su calidad, su capacidad de trabajo y sus condiciones de asistente de los goleadores.

Defensa agitada

Si una línea del Pucela tuvo problemas ayer fue, sobre todo durante los primeros minutos de la segunda parte, la defensa. Principalmente por el trabajo de los dos delanteros locales, empeñados en liquidar el encuentro en los primeros minutos. Tras las primeras tentativas de Mojica, un todoterreno solvente, desequilibrante y provocador, Toché se reivindicó en los minutos 9 y 13 con sendas ocasiones. Después se asoció con Koné, que tomó el relevo hasta casi el final del encuentro en la creación de situaciones comprometidas. De hecho, en el primer gol local, ambos pudieron haber marcado, aunque finalmente fue el costamarfileño quien sumó el gol a su cuenta particular. El primero de los dos que le marcó a Kepa.

Pero el Valladolid no se fiaba. De modo que siguió atacando como si el marcador no se huvieran movido. Y llegó Roger, que recibió un balón casi en el centro del campo, protagonizó una cabalgada s a la sombra de la impotencia de dos defensas que no le alcanzaron y disparo desde el centro al fondo de la portería defendida por Esteban. Era el 3-1 que, cada vez más claramente, no parecía un resultado definitivo.

El Real Valladolid aguantó la embestida de los locales hasta el final del primer tiempo, aunque no sin problemas. Tiba había sumado la primera amarilla del partido y Nikos se rompió a falta de unos minutos para el descanso. El árbitro, además, demoró el cambio y todo parecía que podría desembocar en una catástrofe para los visitante. Pero el Real Valladolid no se descompuso y aguantó.

En la segunda mitad, el Oviedo intentó salir en tromba pero el Real Valladolid supo contener su presión, sujetar a sus delanteros y demostrar que estaba decidido a enmendar la pifia del pasado sábado en Zorrilla ante el Huesca.

Siete minutos después del descanso, Villar sumó el cuarto del Valladolid, el tercero de su cuenta particular en el Tartiere. Rentabilizaba así una asistencia de Mojica, el más generoso ayer en asistencias.

Roger le debe una a Mojica

En medio del festival pucelano se produjeron también algunos desajustes. Uno de ellos en las botas de Roger, empeñado en acreditarse como goleador, que perdió una ocasión de incrementar la victoria pucelana al despreciar la presencia de su compañero colombiano por su izquierda en una de las ocasiones más claras de la segunda parte. Roger disparó contra el portero en vez de pasarle el balón a Mojica, solo frente a la portería local.

A falta de diez minutos para que se cumplieran los noventa, Kepa recibió un balón de un compañero, la detuvo mal, sin tiempo para despejar y Koné se le echó encima. La lesión rondó al portero bilbaíno del Pucela pero todo quedó en un susto. Antes, el propio Koné había reducido la ventaja pucelana con un segundo gol que, afortunadamente no supuso una remontada temida durante algunos minutos. El propio Koné simuló una falta en el área y se enfrentó a los defensas para provocar una situación en la que no cayeron los jugadores pucelanos. En las filas del Oviedo, uno de los más trabajadores, afortunadamente para los visitantes sin demasiada forturna, fue el lateral izquierdo, el salmantino Peña, exjugador del Real Valladolid.

El Real Valladolid rompió el maleficio de esta temporada con el Oviedo, que le había ganado en Liga y Copa; provocó su segunda derrota consecutiva, por primera vez esta temporada y su segunda derrota en casa. Todo ello y los cuatro goles -solo ante el Tenerife había logrado tantos en un partido- le han servido a los de Portugal para reivindicarse pero únicamente han escalado provisionalmente hasta el décimo puesto. Hacen falta más victorias para alcanzar, al menos el 'play-off', algo muy asequible si el Valladolid juega como en Oviedo.

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