Real Valladolid

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La segunda conjura del vestuario

Tiba, Mojica, Nikos, Roger, Villar y Rennella celebran uno de los cuatro goles en Oviedo.
Tiba, Mojica, Nikos, Roger, Villar y Rennella celebran uno de los cuatro goles en Oviedo. / Ramón Gómez
  • La plantilla blanquivioleta se mentaliza para mantener ante el Llagostera en Zorrilla el nivel de juego que demostró en Oviedo y conservar la buena sintonía con la afición

La primera conjura surtió efecto. Tras la derrota ante el Huesca, la plantilla del Real Valladolid vivió una semana llena de tensión, reuniones capitaneadas por el presidente y autoanálisis internos que cristalizaron en el huracán blanquivioleta que se desató el sábado y que acabó barriendo al Real Oviedo por 2-4.

Todos los gestos previos fueron más que fuegos de artificio o palabras vacuas. Los jugadores del Pucela salieron a calentar en el Carlos Tartiere vitoreados por el millar y medio de aficionados del Pucela y devolviendo los aplausos a la grada. En las horas previas, algunos futbolistas contemplaron a través de Twitter la animación vallisoletana en diferentes zonas de Oviedo y la motivación creció a base de retuits y ganas de devolver el lustre el escudo.

La piña que escenificaron los once titulares sobre el césped antes de comenzar el choque mostró a un equipo unido en busca de la gesta a domicilio. Todo salió bien, pero tras la alegría de la victoria, una segunda conjura entró en escena. El mensaje se repitió en Oviedo y se escuchará durante la semana. Toca blindar Zorrilla.

«Somos conscientes que solo se trata de una victoria, únicamente tres puntos», consideró Pedro Tiba, una de las grandes sorpresas positivas en el Tartiere junto al titánico Borja Fernández en la medular del Pucela.

«Ahora, tenemos de nuevo la posibilidad de sumar dos victorias consecutivas y situarnos más cerca de los seis primeros. Faltan muchos partidos por jugar, pero debemos mantener esta mentalidad de jugar cuando tenemos que jugar y disponer de la capacidad de sufrir cuando haya que hacerlo», observó el mediocentro portugués, quien tiene clara una prioridad:«Ganar es mucho más importante que jugar bien».

El guardameta Kepa Arrizabalaga, un seguro en la portería pucelana, también recordó que el rotundo triunfo en Oviedo quedará en agua de borrajas si el Real Valladolid no es capaz de ganar al Llagostera el sábado.

«Tras una victoria, todo se ve con más optimismo, algo que no sucede cuando pierdes o empatas y todo parece alejarse. Necesitábamos ganar y esta victoria nos fortalece ante un rival que está arriba y luchando por meterse en puestos de asenso directo. Son tres puntos muy importantes que tenemos que hacer buenos en casa contra el Llagostera», apuntó el portero vasco.

Juan Villar marcó tres goles en Oviedo y ofreció a Roger Martí la asistencia del cuarto. El extremo onubense disfrutó de la victoria y la exhibición personal («el triunfo nos ha dado confianza para seguir trabajando, este es el comienzo y estamos en el camino correcto que debemos seguir», dijo al terminar el choque), pero no tardó en enfocar ya sus miras y las del equipo hacia el siguiente partido.

«Es otra final», apuntó. «Quedan muy pocas jornadas. Si no ganamos al Llagostera, estaremos hablando otra vez de lo mismo, de por qué no somos capaces de ganar en casa. Ganar en Oviedo ha sido muy importante, pero debemos seguir trabajando», agregó Villar, cauto para no echar las campanas al vuelo.

Además de los tres puntos, el Real Valladolid se encontró en el Carlos Tartiere con el apoyo incondicional de más de 1.500 aficionados (algunos viajaron por su cuenta y compraron allí las entradas). El triunfo final y la exhibición goleadora del Pucela han devuelto la fe en las posibilidades del equipo y la plantilla se afana por mantener el idilio. «Estoy muy orgulloso de mis jugadores y de mis aficionados», escribió Miguel Ángel Portugal en su web en la medianoche del lunes.

«Su apoyo nos ayuda mucho y se les escucha especialmente en los momentos malos. Estoy muy agradecido por el apoyo que nos dan siempre», apunta Kepa.

«Sin los aficionados, esto es muy difícil, pero con ellos todo nos resulta más fácil», corrobora Villar. «Esperamos que nos sigan dando este aliento que nos ayuda tanto en los momentos complicados de los partidos».

También Pedro Tiba sintió el apoyo de la grada blanquivioleta en el Carlos Tartiere y escuchó cómo los hinchas coreaban su nombre cuando fue sustituido, ya en el tramo final del partido. «Son fantásticos y quiero mostrar mi agradecimiento en nombre de toda la plantilla. Creen en nosotros y, aunque no les hemos dado muchas alegrías, les pido que continúen apoyándonos. Pienso que esto va a terminar muy bien».