Real Valladolid

lejos del área

La sidra no solo hay que beberla

Vaya por delante que el Real Valladolid cosechó un gran partido (con algún periodo de desconexión) en Oviedo, alegrando a esos más de 1.500 fieles que viajaron el sábado hasta Asturias. Sinceramente, no confiaba en la media Borja-Tiba, pero el gallego demostró que le queda batería y el portugués, muchos meses después, dejó detalles del porqué de su contratación. Además, Villar también se ha reenganchado al equipo tras un periodo de sequía, Mojica tuvo el día afortunado y Roger sigue demostrando su efectividad (lleva 4 goles en 7 partidos, los mismos que Rodri en 24).

Además de lo deportivo, lógicamente, hay que destacar la implicación de, la que algunos dicen es una afición fría, con el equipo. Me alegro inmensamente por los que pudieron disfrutar de un encuentro en el que la amistad y fraternidad se dejó ver por las bonitas calles ovetenses; afortunadamente, sobre el césped, el Pucela no se comportó como ese hermano o primo que algunos (yo mismo) temían.

Tras la gran victoria (en Pucela somos así), muchos han comenzado otra vez a lanzar las campanas al vuelo e incluso se han leído titulares del tipo: ‘Camino a Primera’. Reitero que el Valladolid, esta vez sí, cuajó un buen encuentro, pero no conviene todavía vender la piel del oso. La mejor posición de los nuestros en esta Liga ha sido un noveno puesto (hace 27 jornadas ya) y el equipo se encuentra a los mismos puntos de la primera posición que del descenso. Son dos apuntes algo pesimistas, pero que rebajan un poco la euforia desmedida.

Viendo el vaso medio lleno, hay que reconocer que, después del fracaso ante el Huesca, la victoria en tierras asturianas ha sido un chute de energía para la malherida afición pucelana, pero aún queda un peldaño para presentar esa candidatura al ascenso. Como siempre, al menos desde que está Portugal, ese plus se tiene que ofrecer en casa. Este sábado nos visita el Llagostera, un equipo que ya nos goleó en la primera vuelta y solo cabe esperar esos tres puntos que, ahora sí, nos acerquen a la zona noble.

Decía un amigo asturiano que, para disfrutar de la sidra, «no basta solo con beberla, hay que saber mearla». Es una frase muy gráfica, pero resulta una buena metáfora para decir que, después de degustar esa gran victoria en Oviedo no debemos ahora atragantarnos en casa.