Real Valladolid
Alfredo Di Stéfano.
Alfredo Di Stéfano. / SANTIAGO BELLIDO BLANCO

en blanco y violeta

El gol de tacón que no tuvo premio

  • El 28 de marzo de 1954, Alfredo Di Stéfano anotaba de esta forma un tanto rememorado en los anales, pero del que el portero blanquivioleta José Luis Saso apenas quiso guardar recuerdo. El caso es que el Real Valladolid ganó al final ese encuentro.

El domingo 28 de marzo de 1954 no era Semana Santa ni Domingo de Resurrección aunque una ‘Saeta’ sí que se dejó ver por el Viejo Estadio José Zorrilla. El Real Valladolid, a las órdenes de Luis Miró, recibía a todo un Real Madrid que aparecía como uno de los equipos más solventes de aquella campaña. Era la jornada veintiséis y los blancos apuntaban hacia el título de liga. En sus filas, un Alfredo Di Stéfano, con su alias argentino de ‘El Alemán’, por su pelo rubio, al que tiempo después se le renombraría como ‘La Saeta Rubia’, ya que cual flecha era capaz de recorrer todo el campo y llegar a todos los sitios involucrado en ese fútbol total.

El Real Valladolid formaba ese día con Saso; Losco, Paco Lesmes, Matito, Tini, Rabadán, Lolo, Lasala, Ortega, Morro y Domingo. En el Real Madrid, junto al guardameta gallego Pazos, aparecía Lesmes II, (Rafa, el hermano pequeño de Paco), Oliva, Navarro, Luis Molowny, Roque Olsen, Zárraga, Miguel Muñoz, Josito, Di Stéfano y Atienza. El entrenador era Enrique Fernández.

El Madrid comenzó de forma arrolladora. Tres goles en los primeros 37 minutos para poner un claro marcador de 1-3. Di Stéfano anotaba uno de ellos de remate acrobático de tacón en una jugada muy recordada por todos excepto por uno. Alfredo Relaño escribe en su libro ‘366 historias del fútbol mundial’ que «se le ve a Di Stéfano lanzado hacia adelante frente a un Saso sorprendido que levanta las manos». Alfredo, en este caso el futbolista, llegó a decir tiempo después que tanta gente le había dicho que vio ese gol que pareciese que el José Zorrilla tuviera el aforo de Maracaná. Ni mucho menos.

Era esta la primera campaña del argentino en las filas merengues pero ese gol ya le situó entre los mejores futbolistas del panorama internacional. Lo del tacón fue un recurso, pero la eficacia obtenida fue total, de tal forma que la suerte la repitió en más encuentros. Sin embargo, el tacón o ‘taquito’ original de Di Stéfano siempre fue considerado precisamente este. Quizás por ser el primero.

En la parte contraria, el arquero blanquivioleta José Luis Saso (nótese que frente a La Saeta en este caso se pone el arquero, como en el dicho castellano de los pájaros contra las escopetas) apenas quiso guardar en su memoria ese gol. Nunca fue un tema para charlar con él, consciente de que la condecoración de héroe en el delantero había, por añadidura, situado al portero en la posición claramente de villano. De todas maneras, lo que apenas se recuerda es que esa campaña 53-54, en la que el Madrid fue campeón de Liga y en la que Di Stéfano conquistó el trofeo Pichichi, es que ese encuentro, al final, terminó siendo ganado por el Real Valladolid por 4-3.

Rabadán, que había anotado en el minuto 30, volvió a hacerlo en el 76. Un minuto antes, Lolo había marcado el 2-3. Y en pleno zafarrancho blanquivioleta, en el 78, Morro ponía el 4-3 definitivo. Tres goles en apenas cuatro minutos para vengar así la afrenta del gol de tacón de ese futbolista rubio argentino llegado desde el club colombiano de Millonarios que se había sacado de la chistera esa maniobra para convertirla en tan afamado gol. Al Valladolid esa victoria le supo a gloria ya que al término de la campaña lograba una meritoria decimosegunda plaza salvándose in extremis del descenso a Segunda en el que se involucraron finalmente Osasuna, Jaén, Sporting de Gijón y Oviedo.

Tal vez en el cielo Alfredo Di Stéfano, el ídolo de Johan Cruyff (quien también anotó un gol de tacón en 1974 al Atlético de Madrid) y José Luis Saso sigan hablando de ese gol… o quizás de la victoria final