Real Valladolid

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El inacabable túnel de Alfaro

Alejandro Alfaro, el pasado mes de febrero en los Campos Anexos.
Alejandro Alfaro, el pasado mes de febrero en los Campos Anexos. / A. Mingueza
  • El extremo lleva diez semanas al margen del grupo por una lesión en el tendón del cuádriceps

Alejandro Alfaro atraviesa un túnel que parece no tener fin. El extremo onubense suma su décima semana consecutiva en la enfermería por una lesión en el tendón del cuádriceps de la pierna derecha y, de momento, no hay plazo marcado para su vuelta a los entrenamientos colectivos. La pasada campaña, Alfaro permaneció ocho meses fuera del equipo por una mala cicatrización en el tobillo que le causó todo tipo de problemas. Aquel calvario está en el origen de los problemas que sufre actualmente:esta temporada estuvo más de dos meses lesionado por una avulsión en el cuádriceps derecho y, tras volver a la competición, solo pudo jugar ocho partidos antes de lesionarse de nuevo.

«Todo está relacionado. Estuve muchos meses parado, me cambió la pisada del tobillo y, después de tres o cuatro meses con antibióticos, se me debilitaron los tendones y la musculatura. Yo no era propenso a las lesiones, pero ha venido un problema tras otro», explica Alfaro.

El futbolista jugó por última vez el pasado 17 de enero ante el Mallorca. El 23 de enero, sufrió una nueva dolencia muscular mal diagnosticada y con un plazo de recuperación erróneo. El club informó entonces de una lesión de grado I-II en el recto anterior del cuádriceps derecho y se estimó su vuelta al equipo en tres o cuatro semanas, «en función de la evolución de la rotura». Sin embargo, una resonancia practicada posteriormente evidenció que no se trataba de una avulsión sino de un problema que afectaba al tendón.

«Es una lesión importante para un futbolista porque el tendón interviene en acciones como el chut o el ‘sprint’», explica el doctor Alberto López Moreno, coordinador de los servicios médicos del Real Valladolid. «En el caso de Alfaro, estamos siendo muy prudentes. Hasta que no esté recuperado plenamente, no lo pondremos a entrenarse al máximo nivel. Todo está consensuado entre el radiólogo, el traumatólogo y también se lo hemos comentado al entrenador».

Durante estas diez semanas, Alejandro Alfaro ha pensado en varias ocasiones que su vuelta al grupo se podría producir de manera inminente. Los servicios médicos del club blanquivioleta también confiaban en que la evolución resultaría más rápida. Sin embargo, Alfaro fue sometido a una resonancia el pasado lunes que no arrojó los resultados esperados. De momento, toca seguir esperando.

«Una lesión del tendón es compleja de resolver», apunta el doctor López Moreno. «El periodo de recuperación es largo y requiere de un tratamiento hasta que las pruebas radiológicas no muestren una completa recuperación».

Alfaro ha sido tratado con factores de crecimiento y «termoterapia profunda». «Es lo que mejor viene para bajar la inflación, así como trabajo excéntrico, estiramiento hasta cierto punto y trabajo con los fisioterapeutas en la camilla», apunta el coordinador de los servicios médicos del Real Valladolid.

Alejandro Alfaro prefiere no fijarse un plazo de vuelta a los entrenamientos colectivos, aunque después de diez semanas en la enfermería su retorno gradual al grupo podría comenzar a finales de la próxima semana, siempre con todas las cautelas pertinentes.

«Me he marcado tantos plazos que, hasta que no me vea trabajando con el equipo, prefiero no decir nada. Cuando me lesioné, dijeron que serían tres o cuatro semanas porque se habló de una avulsión, pero luego se vio que se trataba del tendón y ya nos vamos a los plazos en los que estamos ahora. La gente se pregunta: ‘¿qué le pasa a este jugador si se dijeron que era una lesión de tres o cuatro semanas y lleva ya dos meses y pico?’ Piensan que es un problema del futbolista y no es así».

«Alejandro no había tenido lesiones hasta el año pasado», recuerda el doctor Alberto López. «Tuvo mala suerte por una infección tras un proceso quirúrgico y luego se han solapado otras situaciones».

Los largos periodos de recuperación ponen a prueba la resistencia emocional de un jugador extravertido. «Siempre he sido una persona fuerte, pero ahora vivo una situación diferente de la que intento sacar conclusiones positivas, aunque son pocas. Sigo siendo optimista y con la idea de volver lo antes posible a los entrenamientos», dice Alfaro.

«El chico se merece un diez», subraya Alberto López. «El Real Valladolid debe estar orgullos de tener un jugador así, comprometido y con un comportamiento ejemplar», añade el galeno.

Alejandro Alfaro espera ver pronto la luz al final del túnel. «Esta situación está siendo eterna para mí. Estoy triste porque firmé dos años aquí y la verdad es que me ha dado tiempo a demostrar poco. Ojalá pueda estar lo antes posible, ayudar al equipo al final, dejar un buen sabor de boca y recuperarme de una vez por todas».