Real Valladolid

lejos del área

Quique, Víctor, Carlos y los demás

De nuevo el Pucela quiso poner a prueba la paciencia de los más fieles, ofreciendo un partido que afrontó con ganas, pero en el que otra vez se fue diluyendo hasta encajar un gol; tanto que, como casi siempre, salió de las botas de un exjugador. Otros pucelanos que militan ahora en diferentes equipos, como Lázaro o Mongil, también fueron testigos como espectadores del espectáculo del Valladolid. Seguramente Quique, Carlos o Víctor no sean mejores, por ejemplo, que Roger, Rubio o Chica, pero sí que creo, y lo digo sin demagogia, que podrían formar parte de una amplia plantilla quizás más ‘pucelana’ y comprometida.

No hablo de hombres que ya no están como Omar o Sastre (que ahora, para algunos, parecen Maradona) y tampoco de poner a canteranos porque sí, pero quizás, como digo, convendría mirar más hacia ellos antes de fichar al portugués desconocido de turno o al cedido de dudosa calidad para cerrar el cupo de futbolistas. El Promesas lo está haciendo realmente bien en la complicada Segunda B y estaría bien ver más en el primer equipo a gente como Jose, Ángel o Anuar.

La cantinela, una semana más, de que estamos a tres puntos del ‘play-off’ es tan cierta como peligrosa. Verdadera porque (¿se imaginan que subimos después de todo?) te pone en zona noble ganando dos partidos y venenosa porque no debe esconder que la temporada está siendo bastante mala, al menos para las expectativas que genera una entidad como el Pucela. Por estas tierras levantinas sigue la prensa ilicitana (entrenados por un pucelano, por cierto) hablando semana tras semana de asegurar la salvación. Pasito a pasito el Elche, con tres puntos más que el Valladolid y sin hacer ruido, ha sabido colocarse, sin presión, como otro candidato serio al ascenso.

El Valladolid, por historia y ciudad, siempre pide más al equipo. No sé si esto genera cierta ansiedad o qué pero otro año más no hemos sabido afrontar cada oportunidad de escalar peldaños. Parte de culpa la pueden tener Portugal o Suárez, pero los principales culpables son esos jugadores acongojados cada vez que se enfrentan a la oportunidad de dar un paso al frente. Y así sigue el Valladolid tras varios años, perdiendo finales y renovando a la mitad de la plantilla temporada tras temporada, ante la atenta mirada de Iván, Sergio, Víctor, y los demás que abandonaron, quizás, muy pronto esta entidad.