Real Valladolid

Nuevo ‘leitmotiv’

En el enésimo jarro de agua fría recibido por la afición blanquivioleta en el estadio Butarque, vivimos además un enfrentamiento entre dos equipos puramente antagónicos. El Leganés, plagado además jugadores con pasado en el Pucela, es un equipo con un guion establecido, entrenado y aceptado por todos y que consigue que sus jugadores parezcan más de lo que seguramente sean. En el otro lado del río, tuvimos a un Real Valladolid timorato y a merced del rival que carece de modelo de juego y que retrata a unos jugadores que son seguramente más de lo demostrado hasta el momento.

Es una perogrullada afirmar que la confección en verano fue tardía y lejos de lo ideal, pero igualmente no hay que esconder que la plantilla no es tan floja como para ocupar la decimocuarta posición de la Liga Adelante. Y para muestra, el nivel exhibido ante rivales de enjundia pero a la vez hemos sido superados y desarmados en demasiadas jornadas como para creer en adquirir, a estas alturas, una regularidad que te acerque a mantener vivo cualquier objetivo.

Porque creo que lo único que podría desilusionar aún más a la afición sería tirar el resto de la temporada, por lo que mantener la dignidad y el respeto al escudo debe ser un imperativo legal para la plantilla y el club.

Y ese es el único y verdadero ‘leitmotiv’ de aquí al final de temporada, porque ni siquiera un romántico irredento como el que firma esta columna sigue creyendo en la posibilidad de alcanzar la parte noble de la clasificación. Una afición a la que solo le queda el recuerdo de Óscar y Rubio como jugadores con los que identificarse, que no hay que obviar que ese es un valor añadido de sacar jugadores de las categorías inferiores; la mayor comunión entre los que visten la camiseta en el campo y los que la visten en la grada.

De otra manera, si se da la temporada por finiquitada se puede convertir el estadio Zorrilla en un solar aun mayor que el actual. La otra cara de la moneda esta temporada ha sucedido en el campo justo colindante al de entrenamiento del primer equipo, ya que el filial ha conseguido a falta de ser matemática la permanencia en Segunda B. En verano, tendremos una nueva oportunidad de emplear ese valor añadido que supone sacar futbolistas de inferiores a todos los niveles, incluido el económico como ya ocurrió con Asenjo, Benjamín, César o el propio Óscar.