Real Valladolid
Flamenco fusión
/ SANTIAGO BELLIDO BLANCO

en blanco y violeta

Flamenco fusión

  • Juan Jiménez Dual ‘el Pérrez’, con estirpe de grandes artistas y algún futbolista, aprendió a tocar la guitarra cuando otros niños comienzan a darle al balón. Al hablar de tablaos, uno no deja de acordarse del gran jugador blanquivioleta Gerardo Coque…

De niño, a Juan Miguel Jiménez Dual (31-10-1981) su abuelo le decía que «la guitarra era como el alma. Trátala bien», le susurraba con voz pausada, y que «era mejor tocar poquito y bien que mucho y mal». Cuando le veía acariciar las cuerdas, la emoción desbordaba sus aún infantiles lágrimas gitanas. La herencia de Juan es también fruto de escuchar las juergas en el patio de la ‘Casa vieja’ de la calle Sevilla en las Delicias. «Mi padre llegaba a las cinco de la mañana y yo me despertaba para oírle cantar desde su regazo…», relata. Así se embebió este artista de la música y del flamenco más que del fútbol, para el que apenas encontró tiempo material. Algún entrenamiento en el Betis vallisoletano, Villa Ángeles o Florida Delicias. Aquí era ambidiestro, pero para la guitarra era un zurdo que tocaba como los diestros: «Yo les veía y así les imitaba…». En el barrio, al que se le daba bien el fútbol era «a Benjamín y a su hermano Iván Zarandona. ¡Cuántas veces les hemos visto dándole al balón en la calle!», dice el Pérrez. A los once años, a todo esto se sumaba componer canciones. Tenía facilidad para ello.

De la estirpe de los Jiménez y con una historia flamenca a las espaldas muy marcada, sus antepasados ya se asomaban a la ventana del arte. «Mi tía abuela Pilar Jiménez era bailaora; mi tío Rafael Jiménez tocaba la guitarra para Lola Flores, luego mi tío Juan Antonio Jiménez ‘Jeros’ , el de Los Chichos – una de las almas de la rumba con más de veinte álbumes publicados, 12 discos de platino, 10 de oro y 12 casetes de platino, y temas inolvidables como ‘Mami’ o ‘Son ilusiones’ o ‘Quiero volver’– y su hijo, el primo Borja ‘Chaboli’ (Julio Jiménez), un multiusos en el flamenco, marido y productor de Niña Pastori, para nosotros María García…». Estos son en buena parte componentes de la historia del flamenco.

Todo un árbol genealógico de la familia Jiménez, con origen en Madrid y Valladolid (el padre de Juan proviene de Huelva pero su madre es de Mucientes) y «mayoritariamente del Real Madrid, aunque algunos como yo también defendemos por encima al Real Valladolid». Por contraponer a estos en un imaginario derbi, los Habichuela, Los Carmona, con ‘Ketama’, más atléticos que nada aunque con origen en Granada, según dice Juan.

Resulta que del lado de los Jiménez y de los Dual, también algún antepasado de Juan hizo sus pinitos en el mundo del balón. El que más alto llegó fue su primo Absalón Dual, que estuvo en la cantera del Real Madrid «donde coincidió con Iker Casillas», según Juan, y luego Rayo Vallecano y Linares, hasta que tuvo que retirarse tras una fuerte lesión.

A Juan le ha dado por la parte más artística y flamenca. Ha grabado tres discos (‘Un flamenco pa escuchar’, ‘Parte de mi alma’ y ‘Luna de colores’) en los que sin renunciar a temas más flamencos puros, hace una fusión con otros elementos, mezcla de músicas afroamericanas, jazz, música cubana… Cantautor, guitarrista, al Pérrez una de las cosas que más le gusta es «componer» además de «leer poesía de García Lorca».

Nunca con más fuerza ni más duende. El jugador del Real Valladolid Gerardo Coque nos dejó para siempre un día del mes de junio de hace 10 años.

Este interior, con gran clase y gol, el primer vallisoletano en debutar con la camiseta nacional en un encuentro disputado ante la República de Irlanda en el que Coque anotó un gol al poco de saltar al terreno de juego, fue un caso claro de este mestizaje entre el fútbol y el flamenco. No hay por qué traer aquí a Sergio Ramos.

Coque, tras seis años en el Real Valladolid, a comienzos de los años 50 firmó por el Atlético de Madrid por una cantidad muy respetable, entonces, de un millón de pesetas. Ya en Madrid, y tras un año en el que, más bien que mal, cumplió, ‘la Faraona’ Lola Flores, con la que se dice que tuvo un romance, le introdujo en el mundo del flamenco y los tablaos. Así que Coque comenzó a disiparse de los entrenamientos de la mañana y a dar más importancia a las actuaciones nocturnas. Incluso se dice que Lola le hizo una oferta que igualaba el sueldo que le ofrecía el club colchonero para ir con ella y con su grupo a hacer las Américas. Y a México, concretamente, que se fue. Todo este ir y venir loco acabó descentrando a este jugador que iba para estrella del fútbol hasta que se encontró con el ‘mal del flamenco’. Una fusión complicada. Te lo dice el Pérrez.