Real Valladolid

El Pucela no fue Valladolid

Tras unos meses sin visitar Valladolid, este fin de semana he regresado a orillas del Pisuerga. Como siempre que vuelvo a mi tierra me he encontrado una ciudad histórica, limpia y llena de cosas por hacer y contemplar. En cada visita suelo repetir una serie de buenas costumbres, como pasear por el Campo Grande, ir a la Plaza Mayor o tomar alguna tapa regada con vino de la tierra; Pequeños placeres que se convierten en auténticos lujos para los que vivimos, como reza este espacio, lejos del área. Nuestro municipio (quizás la escasez de oportunidades laborales sea uno de sus pocos lunares) me sigue sorprendiendo y sigue conquistando a mis amigos que lo visitan por primera vez.

Tampoco faltó en esta escapada a Valladolid la tradicional visita al Estadio José Zorrilla. No exagero si comento que, nada más sonar el himno, se me puso el vello de punta. Pese a encontrarme con unas gradas poco pobladas y un equipo en una situación delicada, me sigue haciendo mucha ilusión pisar nuestra casa. La visita deportiva cobró aún más importancia por el hecho de ser el primer partido de nuestro nuevo entrenador, por lo que se presentaba una tarde atractiva de fútbol.

Una vez que el balón comenzó a rodar la cosa cambió; indolencia, desajustes defensivos, poca profundidad en ataque… Tampoco el conjunto rival atinaba frente a la meta de Kepa por lo que llegamos al descanso con un aburrido empate a cero. Durante todo el partido tuve la sensación de estar presenciando un amistoso, por el ambiente y la intensidad del mismo. También podría asemejarse a un encuentro disputado con una videoconsola, en la que la inteligencia artificial del juego decide que el mejor equipo solo atine con un gol y los locales empaten de manera rocambolesca e inmerecida.

Entre tanta falta de actitud destacó la actuación de Anuar; lo que ha vuelto a reactivar debates más o menos acertados o demagógicos respecto a la cantera. En fin, que siempre es un placer redescubrir nuestra tierra, ciudad que ha sabido evolucionar y modernizarse para que siempre sea un gusto regresar. Todo lo contrario le está sucediendo al equipo, que sigue vagando por Segunda ayudado de una peligrosa respiración asistida. Una vez más el equipo no estuvo a la altura de esta maravillosa ciudad.