Real Valladolid

En tierra de nadie

En tierra de nadie
/ Gabriel Villamil
  • A falta de seis jornadas, el Real Valladolid solo busca quedarse como está

Dieciocho puntos en juego, con el único objetivo de todo se quede como está. O de que la clasificación, además de la imagen, se modifique lo menos posible, porque cualquier movimiento negativo puede ser fatal para el equipo y para el club.

Para profesionales de una actividad en la que la competitividad es máxima y los objetivos deben ser cada vez más ambiciosos se hace difícil motivar a sus integrantes exigiendo sacrificio y éxitos con la única recompensa a la vista de seguir como están: en Segunda división. La lucha por la permanencia, para un modesto como el Real Valladolid, solo es admisible cuando se ha alcanzado la máxima categoría. Pero nueve millones de euros de inversión, 12 derrotas, 13 empates y solo 11 victorias después, el Real Valladolid únicamente aspira esta temporada a seguir en Segunda, objetivo irrenunciable del tercer entrenador de la temporada.

El punto que rescató el Real Valladolid por medio de Roger en el minuto 92 únicamente sirvió para que el Pucela se mantenga en el 15º puesto de la tabla, a 7 puntos del descenso, y para alimentar las especulaciones sobre la posibilidad de evitar el descenso de categoría lo que, según las últimas estimaciones económicas el club, es imprescindible para hacer frente a los pagos comprometidos en el concurso de acreedores. Esto es, para garantizar la supervivencia del Real Valladolid.

Cuatro rivales directos

El domingo, tras el empate con el Lugo, quedaron establecidos no solo el nuevos objetivo, sino que se definieron los nuevos rivales en el campeonato. A falta de que sean sancionados matemáticamente, Huesca, Mallorca, Almería y Ponferradina son los cuatro equipos, con el Real Valladolid, más amenazados por el descenso, aunque algunos actores podrían cambiar de rol. Uno de ellos, la Ponferradina, ocupa actualmente puestos de descenso, aunque a solo un punto del Almería, último equipo que mantiene la permanencia al concluir de 36ª jornada.

El calendario de los últimos seis encuentros ofrece, también, alguna variable fundamental para las aspiraciones de estos cinco equipos. De hecho se producen dos enfrentamientos entre los que luchan por la permanencia, en los que el valor del resultado puede ser doble: se trata del Real Valladolid y el Mallorca, que se enfrentan en la última jornada en Zorrilla, y el Huesca y el Almería, que se enfrentarán dentro de dos jornadas en el Alcoraz oscense.

El Pucela supera actualmente por seis puntos a los mallorquines, que, antes, deberán defender sus opciones frente a tres equipos que luchan por la promoción:Tenerife, Girona y Elche. Es probablemente, el de los mallorquines, el calendario más difícil de los amenazados por el descenso, ya que únicamente tienen un rival asequible: el Albacete, casi desahuciado, el próximo domingo en el Carlos Belmonte.

El Huesca, en el puesto 16, está dos puntos por encima del Almería. Una victoria de los aragoneses, el 15 de mayo, le permitiría afrontar el fin de la temporada con tranquilidad, aunque su siguiente rival, el Leganés, que defiende el ascenso directo en Butarque, es casi inaccesible.

El Real Valladolid, tras la comprometida visita del domingo a Mendizorroza, ante un Alavés que defiende el ascenso directo y que ya ganó en Zorrilla por 1-2, recibe después a un rival accesible:el Albacete. Los de César Ferrando, en el penúltimo lugar, ya perdieron con el Pucela en casa (0-1) con uno de aquellos goles del mejor Villar de la temporada.

Después, los de Alberto López tendrán que viajar a Tenerife, otro equipo del medio de la tabla al que el Real Valladolid infligió una severa derrota (4-1) en Zorrilla. Más tarde llegan rivales que aspiran al ascenso: Girona, con el que perdió a domicilio, y Elche, al que empató en Zorrilla.