Real Valladolid

Juli arruina el resurgimiento del Pucela en Vitoria

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Roger, autor del gol pucelano, rodeado de tres rivales. / IGOR AIZPURU

  • El delantero alavesista puso los dos goles de la victoria local en las botas y la cabeza de Barreiro y Llamas, que anularon el gol del empate de Roger

Tendrá que ser en Zorrilla, el próximo sábado ante el Albacete, cuando el Real Valladolid respire la tranquilidad de la permanencia ganando, ocho semanas después de su última victoria. Frente al Alavés, donde reapareció un Óscar que activó el centro del campo y mejoró la imagen del equipo, el Real Valladolid de Alberto López hizo frente a un claro candidato al ascenso pero nada pudo hacer ante la efectividad de un Juli que puso el primer gol en las botas de Barreiro en el minuto 67 y casi veinte minutos después, el segundo, en la cabeza de Llamas, sacando un impecable centro desde el fondo del área, en sendos errores de la defensa vallisoletana. De nada valió la inmediata reacción del Valladolid al primer gol local, logrado por Roger, que recogió un rebote de la defensa alavesista a un centro de Mojica desde la izquierda.

Aguantó el Pucela la oleada de ataques locales de los de Bordalás, ansiosos por recuperar una plaza de ascenso directo que habían perdido el sábado en favor del Nàstic. Los cambios de Alberto López, que dejó en Valladolid a Rennella y Manu del Moral, parecían efectivos porque el equipo cumplió la propuesta del entrenador irundarra: garra, espíritu, carácter, esfuerzo. Quizás con alguna falta de acierto en el pase, pero con ganas. Corriendo cada pelota, más si se perdía en un error, aunque con dos fallos en defensa que supo aprovechar Juli, después de que Toquero se viera impotente para hacer valer su efectividad frente a la parroquia vitoriana.

El milagro del Pucela

Una vez más, el Real Valladolid consiguió el milagro a domicilio: en este caso, conseguir que, jugando un buen partido, el rival, el alavés, que llevaba cinco empates consecutivos frente a su afición, ganara por fin un encuentro. Y, además, con estilo. Los goles del Alavés no lo fueron de sus goleadores, de sus jugadores más determinantes en el ataque. Sino a pase de uno de ellos, Juli, que sacrificó en el primero una oportunidad de marcar para dejar el balón a un compañero mejor situado y, en el segundo, rebañó una pelota en la misma línea de fondo para ponérsela en la cabeza a Sergio Llamas, que había entrado minutos antes, y solo tuvo que cabecear, franco de marca, al fondo de la portería de Pacheco.

Antes, en un vertiginoso contragolpe del Real Valladolid, Mojica, desde su banda izquierda, consiguió poner un balón en el centro del área que rebotó en n defensa y le llegó a Roger, en la frontal, que no dudó en enviarla al fondo de la portería de Pacheco. Eso ocurrió tres minutos después de que el Alavés se adelantara en el marcador, lo que provocó un presunto bajón en el ánimo de los locales.

Pero fue solo un espejismo, porque los de Bordalás no tuvieron más que esperar una nueva genialidad generosa de Juli, con Toquero ya fuera del campo, para conseguir su primera victoria en casa en mucho tiempo.