Real Valladolid

desde la banda

La senda del tiempo

Tal día como hoy hace treinta y cinco años, el turco Ali Agka atentaba contra el Papa Juan Pablo II en la plaza de San Pedro. Al igual que Nick Hornby en «Pasión en las Gradas», hay muchos recuerdos de mi vida que los tengo unidos al fútbol y más concretamente a lo que ese día hacia el Real Valladolid. Recuerdo aquel día perfectamente, no por dicho atentado, sino porque iba a ser mi segunda visita al desaparecido José Zorrilla.

En mayo de aquel año nuestro Pucela había conseguido salvarse en su primera temporada en Primera División después de su largo periplo por segunda con ese breve paso por tercera que tanto recordamos estas fechas. La directiva tuvo a bien homenajear al equipo y a la afición y lo hizo de la mejor forma posible. Se trajo a Zorrilla al Aston Villa, campeón de la First Division, hoy Premier League, y que la temporada siguiente acabó ganando la Copa de Europa. El resultado de aquel partido es lo de menos, aunque como apunte os digo que el partido acabó con un abultado empate a cuatro goles.

Hace treinta y cinco años se homenajeaba al equipo y afición por un éxito y hoy queremos que mañana Zorrilla sea el de las grandes ocasiones para mí con un mensaje alarmista de ahora o nunca. De la misma forma que hace treinta y cinco años el Aston Villa era el mejor equipo de Europa y esta temporada ha descendido, siendo uno de los peores equipos de la historia de la Premier, el Real Valladolid ha pasado de iniciar aquella temporada uno de los ciclos más brillantes de su historia a vivir en la actualidad uno de los momentos más bajos. En el fútbol también hay ciclos y no hay que ser muy alarmista por estar en la parte honda del ciclo. Me preocupa mucho más el aspecto social que el deportivo.

Mañana se quiere llenar Zorrilla como si se tratase de una final de rugby. Me gusta la iniciativa del club y no la considero una falta de respeto al abonado. Considero que es una gran oportunidad para demostrar a Carlos Suárez que no es él el que más pierde como dice siempre. Si mañana damos la espalda al equipo, le habremos dado la razón. Demostremos que el club está por encima de las personas y que para mucha gente el Real Valladolid es un equipo de fútbol y no una sociedad anónima.